Otro capítulo de una discusión que no acaba
Luego de que hubiese sido el propio presidente de la Nación quien lanzó otra vez el tema de bajar la edad de imputabilidad penal a la escena pública, el ministro de Justicia y Derechos Humanos, Germán Garavano, aseguró que la posición del Gobierno es asumir que existe "una situación en la franja de 15 años" relacionada con el delito y que es necesaria una nueva ley que aborde el régimen penal juvenil porque la que rige es "paternalista" y de la dictadura, pero advirtió que esa ley debe ser abordada en base a "consensos" con Unicef y con todo el arco político, y debe ser tratada en el Congreso después de las elecciones.
Así, se reavivó un debate clásico en el país. Que se da de manera recurrente luego de cada episodio policial conmocionante en el que el protagonista haya sido un menor de edad. Un debate que nunca llegó a definirse. Un debate que quizás nunca tuvo la seriedad que se merece. Por ello, este nuevo comienzo impone otras reglas de juego para que el delicado asunto deje de ser mera especulación electoral.
Así parecen establecerlo algunos voceros del gobierno nacional cuando afirman que la idea es comenzar "una discusión seria" durante el 2017, pero que el tratamiento legislativo "se dé recién en 2018, lejos de las elecciones" legislativas. Sin embargo, la discusión durante este año será imposible de desligar del ardor de los comicios de medio tiempo.
En este marco, los argumentos de defensores y detractores de la medida han sido largamente explicitados. En enero de 2011, en ocasión de un capítulo anterior de esta controversia se escribió en esta columna que "la discusión transitó -y aún transita- por los carriles conocidos. Mientras algunos que se autoadjudican la propiedad de las posturas denominadas progresistas rechazan abiertamente cualquier modificación, otros embisten desde posiciones también muy ideologizadas para reclamar un régimen duro e inflexible. En el medio, la sociedad observa absorta cómo el delito juvenil sigue creciendo y de qué manera los dirigentes políticos utilizan el tema para sus respectivas campañas proselitistas".
Lo cierto es que la baja en la edad de la imputabilidad judicial de menores de edad es, en la Argentina, un asunto de nunca acabar. Indefinido. Ha sido motivo de agitación política y social en todos los países del mundo, pero aquí parece que es imposible llegar a buen puerto. En la gran mayoría de las naciones -al menos las que procuran respetar los derechos humanos-, legalmente, los adolescentes menores de 18 años de edad están exentos de responsabilidad penal de adultos, pero el ordenamiento jurídico prevé para ellos, en caso que participen en hechos delictivos, un sistema de consecuencias jurídicas especiales que varía según determinadas condiciones.
En un documento de la Unicef de Uruguay sobre la reforma del mismo tema en ese país se señala que todos los países de América, a excepción de la Argentina, tienen un sistema de responsabilidad penal juvenil que se extiende hasta los 18 años. La edad mínima de imputabilidad varía entre los 12, 13 y 14 años. Pero el de aquí es un caso particular. La edad es de 16 años ynunca se modificó el sistema penal que rige desde 1980. Los adolescentes argentinos que infringen la ley con 16 años o más son juzgados por el sistema de adultos. El tratamiento que reciben los menores de esa edad depende del juez, porque no hay un procedimiento especial para juzgarlos. Habitualmente se los somete a un procedimiento tutelar o de protección por el cual se toman diversas medidas, desde pericias, informes sociales o psicológicos, hasta la privación de libertad. Si dichos "tratamientos" no dan resultados, al cumplir 18 años se los juzga como adultos.
Esto demuestra que la edad para que los menores sean imputables es un aspecto importante pero no central de la problemática. Es hora de que la dirigencia argentina se ponga a trabajar en un régimen penal moderno y eficiente para los menores que delinquen. Que contemple todas las normativas internacionales sobre el tema y que acabe con el vacío legal que existe en la materia.
