Economía
Otra fábrica que cierra en Argentina: La Paila baja sus persianas tras 30 años de historia
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La marca cordobesa, famosa por sus dulces en paila de cobre, anunció el cese definitivo de actividades. “Nos vemos obligados a dar un paso al costado”, expresaron sus dueños. Dejan abierta la posibilidad de que alguien asuma el control de la firma.
La Paila, la emblemática fábrica de dulces regionales, alfajores y colaciones que nació en el quincho de una casa de familia y llegó a convertirse en un referente de la dulzura cordobesa, anunció su cierre definitivo.
Tras más de tres décadas de trayectoria, la familia propietaria comunicó la decisión a través de sus redes oficiales, atribuyendo el desenlace a la coyuntura macroeconómica que atraviesa el país y a la imposibilidad de sostener la producción con los estándares de calidad que los caracterizaban.
La firma deja abierta la posibilidad de venta, por si alguien quiere continuar con la marca.
La noticia generó impacto inmediato entre clientes y proveedores, dado que la marca se había consolidado como una “parada obligada” para quienes buscaban sabores auténticos, especialmente en su local de la calle Duarte Quirós al 100. En redes los usuarios lamentaban el cierre previsto para el 28 de febrero de 2026.
“Un horizonte poco claro”
En un comunicado dirigido a clientes, amigos y familiares, la empresa explicó los motivos de la drástica medida. Lejos de conflictos internos, los argumentos apuntaron directamente a las dificultades para emprender en el contexto actual.
“Frente al complejo panorama que atraviesa la economía de nuestro país y los constantes cambios que dificultan enormemente poder trabajar con un horizonte claro, hemos tomado la difícil decisión de cerrar esta hermosa empresa que comenzó hace 30 años”, reza el texto oficial difundido por la firma.
Los responsables de la marca remarcaron que la realidad económica de la Argentina, “especialmente para quienes emprenden y producen”, tornó inviable la continuidad del proyecto en el tiempo.
El adiós de una familia
El cierre de La Paila no es solo el fin de un negocio, sino de un proyecto de vida familiar. El comunicado refleja el dolor de la decisión: “Nos despedimos con lágrimas en los ojos y un nudo en la garganta, pero también con la tranquilidad y el orgullo de haberlo dado todo”.
La empresa agradeció profundamente a quienes formaron parte de su historia, desde el personal hasta los clientes que confiaron en la marca a lo largo de las décadas.
“Ojalá que algún día existan condiciones más previsibles y favorables para quienes trabajan y apuestan por este país”, sentenciaron, dejando un mensaje que resuena en el sector pyme local.
