Otra ceremonia, simple y atrapante

Sin muchas vueltas, con claridad y sin tantos efectos, los rusos se idearon para no agotar a los espectadores y darles una inauguración y un cierre bello para los ojos, corto y sin tanta extravagancia. Impecable todo.
(POR LUCIANO OLIVERO, desde Moscú)
Simple y sencillo otra vez. Como en la inauguración, en donde también estuvimos presentes con LA VOZ DE SAN JUSTO y AM 1050, el cierre de la Copa del Mundo Rusia 2018, se dio dentro del marco que todo futbolero desea ver. Fiesta corta y el paso a la acción.
El estadounidense Will Smith, el puertorriqueño Nicky Jam y la albanesa Era Istrefi interpretaron el himno oficial de la Copa del Mundo, el Live It Up, para caldear el ambiente media hora antes de inicio de la final entre Francia y Croacia.
Aunque el momento que más aplaudió el público se produjo justo después, cuando el legendario Ronaldinho apareció en la cancha para acompañar con un tambor tipo yembe la tradicional canción rusa "Kalinka". La ceremonia de clausura no llegó al cuarto de hora de duración.
Sobre una lona azul que cubría todo el terreno de juego, con un gran escenario central dorado, un numeroso grupo de bailarines con llamativas ropas de colores con las banderas de los 32 países participantes y unos malabaristas del balón enseñaron sus habilidades con la pelota, mientras se mostraban por unas pantallas algunas de las mejores acciones del Mundial.
A la vez, en las tribunas se desplegaban enormes lonas con imágenes de aficionados que habían asistido a algunos de los partidos del torneo.
Fue una excelente ceremonia que hizo entrar en calor a los aficionados, en especial con el cantar de "Live It Up" por última vez y con la demostración de Ronaldinho, aunque esta vez no fuera con un balón en los pies. Todos felices y paso urgente a lo que todos querían ver, el juego final.