Osvaldo Laport, a solas con VOZ MUJER
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Osvaldo Laport es el galán por excelencia de la televisión argentina. Su cepa uruguaya quedó opacada por el amor y el cariño de los argentos que han sabido adoptarlo como uno más y hoy, camino a sus 60 años (los cumple el viernes 12 de agosto) no reniega del paso del tiempo sino que se reinventa en su esencia artística destacándose por su humildad, profesionalismo y “facha”.
Ovacionado por su actuación en Enredados, la obra que protagoniza junto a Iliana Calabró, Flor de la V y gran elenco con la que nos visitará mañana domingo en el Teatro Mayo, desde las 20.30, sorprende además por su papel en el ciclo Bailando por un Sueño, que conduce Marcelo Tinelli.
En una entrevista con VOZ MUJER, el actor demostró su costado más sincero: “(...) con Enredados perdí la virginidad de hacer temporada teatral de verano en Villa Carlos Paz”.
- Mañana van a estar en la ciudad con la obra Enredados....
Me siento muy feliz de que nos reciban en San Francisco. Tengo que confesarte que quien me conoce sabe cuál es mi filosofía de vida. La honestidad, está ante todo y respecto a eso debo decirte que con Enredados perdí la virginidad con una temporada teatral de verano en Villa Carlos Paz (risas), porque si bien había hecho El Cuarto Azul, con Soledad Silveyra allá por el año 2000 en Mar del Plata, nunca había vivido la experiencia del éxito de estar de martes a domingos con doble función a sala llena por tres meses y luego la gira por todo el país con la continuidad del éxito.
- ¿Es la comedia que la gente eligió?
Enredados es un espectáculo para nada intelectual, simplemente para divertirse y reírse muchísimo con las ocurrencias de cada uno de los personajes del guión. Lo más bello no es que solo la gente lo disfruta, sino que nosotros también lo hacemos. Los enredos, como bien indica la palabra que le da título a la obra, les ocurre a artistas con mucha experiencia en comedias de este tipo que permite romper lo que se conoce como “la cuarta pared”, esa que divide el escenario del público y de la cual también tuve que aprender, porque constantemente hay un ida y vuelta con la gente. Así, el público agradece y se divierte.
- ¿Han conformado un gran grupo de trabajo?
Sin dudas que hay mucho compañerismo y gente muy talentosa en Enredados.
- ¿Lo sorprendió la invitación a este “enredo” teatral?
Mi pensamiento siempre fue, como dice el dicho, pasar por la vida y no que ésta me pase por encima, o sea que siempre estoy a la espera de la sorpresa. Constantemente estoy a la espera de nuevas experiencias y oportunidades en cada etapa de mi vida. Me siento privilegiado de que me hayan convocado pero a la vez sorprendido. Lo estoy disfrutando mucho.
- Otra nueva experiencia en su carrera artística es participar en “Bailando por un Sueño”....
También es una nueva experiencia, un aprendizaje y a días de cumplir mis primeros 60 años, acepté participar luego de que los productores del programa de Marcelo Tinelli, Federico Hoppe y Pablo “Chato” Prada, me insistieran por años, pero creo que antes no estaba preparado a nivel personal para estar en el show. Hoy sé que lo puedo hacer y que tengo la apertura mental para adaptarme, disfrutar, aprender y transitar por otra de las expresiones del arte que se presentan en la vida.
- Se lo nota muy cómodo, ¿eso se lo permitió la experiencia?
Es por una forma de ser. El verdadero actor debe ser un apasionado del arte y debe tener buenos cimientos pero no un techo. Si nos quedamos con ese techo y nos quedamos con una sola expresión, por ejemplo la actuación, nos limitamos a seguir creciendo y aprendiendo qué es el arte.
- A punto de cumplir 60 años, ¿cómo lo encuentran?
Nunca omití mi edad, siempre dije la verdad y de hecho, a los productores no les gustaba. No tengo problemas con el paso del tiempo pero sí me digo a mí mismo: “¡Guau!, ¿cómo pasó la vida?”, pero los años tienen que ver con las estructuras sociales, por eso digo que son mis primeros 60.
Hay una disciplina y la picardía de entender que nuestra plaza laboral es muy pequeña y sería poco inteligente de mi parte achancharme y de pronto, si una puerta se abrió en mis épocas de juventud que estaba relacionado con cierta exposición física como mis personajes de Catriel, Guevera o el Gitano, no tiene sentido hacer teatro de “gordito”. Está bueno, más allá del narcisismo y por verse bien uno mismo. Se pone en juego la cuestión de la salud y la estética y los ejercicios físicos se hacen pensando en eso.
- ¿Hay una cierta competencia con la nueva generación de galanes?
Tengo muy buena relación con todos mis colegas hombres. Tal vez lo que le falta a los galanes jóvenes es que deberían tener más compromiso con la cámara o al correrse el telón. Cuando hablo de compromiso, me refiero a la hora de transmitir con honestidad el mensaje.
- ¿Tiene ganas de volver a traer a su carrera personajes de la talla de Catriel en Más allá del horizonte o Guido Guevara, en Campeones de la vida?
Es curioso porque estoy como productor de teatro, como músico y otros roles, siempre tengo la esperanza de que aparezca “El” guión o “El” productor que siempre confió en este actor que siempre se tiró a la pileta, con o sin agua y nada igual, porque me considero un actor con transgresión, un atípico y lo digo con humildad, pero ese es mi patrimonio porque mis personajes siempre fueron distintos y son los que marcaron una carrera diferente.
- Sus personajes lograron volverse un hito en la televisión pero pudo darle el lugar a cada uno y no quedar “encasillado”....
Allí está el secreto de la honestidad a la que me refiero y estas ganas de sorprenderse uno mismo y al público, y devolverle a este último nuevas cosas.
- En cuanto a la honestidad, los valores se destacan en su carrera profesional y personal, ya que nunca fue amigo de los escándalos...
Hace unos días, por los “piquitos” que van y vienen con Soledad Silveyra en Showmatch, un periodista me preguntó si mi esposa Viviana Saez era celosa. Lo único que le pude contestar es que no hay necesidad de preguntar esas cosas y que debería haber más lugar para la familia en los programas de la tarde, para recuperar los buenos valores y el buen gusto. Tengo el privilegio de cumplir 10 años como Embajador de Buena Voluntad de Acnur, lo que me permitió ver verdaderas crisis en distintos lugares del mundo y el hecho de poder observar esas realidades donde el protagonista es la crueldad, pienso ¡qué distraídos estamos con la vida y qué equivocados estamos sin poder vivir en paz!.
- ¿El compromiso de los artistas con causas justas es una manera de devolverle al público tanto cariño?
Con mi trabajo en Acnur entendí que la solidaridad no tiene frontera, no debe ser anónima, sino no contagia. El artista debe sentirse utilizado, en el buen sentido del término, como sujeto de comunicación. Debemos ser herramientas de conexión con la masa, con los que uno moviliza y con las diferentes causas.
Enredados en el Mayo
Enredados llega mañana a las 20.30 al Teatro Mayo, en Garibaldi 38 de nuestra ciudad. Las entradas tienen un valor de $330, $350 y $370 y se pueden conseguir hoy de 10 a 12 y por la tarde de 18 a 20. Domingo, de 10 a 12 y por la tarde desde las 17.30 hasta el inicio del espectáculo.
