Espacio comercial
Oki.Oki, el alfajor sanfrancisqueño que sigue creciendo con su nueva planta
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Con la inauguración de su nueva planta de producción y un local de ventas propio en calle Paraguay 1039, la empresa Oki.Oki consolida su crecimiento en San Francisco, ampliando su capacidad productiva y reafirmando el camino de un emprendimiento familiar que se transformó en una marca reconocida de la ciudad.
La empresa sanfrancisqueña Oki.Oki, dedicada a la elaboración de alfajores, atraviesa uno de los momentos más importantes de su historia con la puesta en marcha de su nueva planta de producción y la apertura de un local de ventas propio, ubicado en calle Paraguay 1039. El proyecto representa un salto significativo para una firma que nació como un emprendimiento familiar y que, con el paso de los años, logró consolidarse como una marca reconocida dentro y fuera de la ciudad.
La inversión realizada permitió centralizar la producción en un espacio más amplio y moderno, pensado para acompañar el crecimiento sostenido que la empresa viene experimentando. Hasta el traslado, Oki.Oki trabajaba con una sola línea de elaboración; ahora, la planta cuenta con dos líneas de producción ya armadas, con la intención de ponerlas en funcionamiento progresivamente.
Cada línea tiene la capacidad de elaborar cuatro alfajores en simultáneo, lo que permite alcanzar un potencial productivo de hasta 5.000 docenas diarias. A esto se suma la incorporación de tecnología de envasado flowpack, que optimiza los procesos y mejora la conservación y presentación del producto final.
El gerente de la empresa, Gerardo Seghezzi, explicó que el cierre de 2025 estuvo marcado por la concreción de este objetivo largamente planificado. “Terminamos el 2025 con la inauguración de la planta de producción y el local de venta nuevo. Ya estamos instalados en Paraguay 1039 y el traslado fue, sobre todo, para poder crecer en producción”, señaló.
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Un proyecto que demandó tiempo y esfuerzo
El camino hasta llegar a este nuevo espacio no fue sencillo. La obra demandó mucho tiempo de trabajo y una reorganización completa de la empresa. “Hace un año y medio que estamos con la construcción. Costó mucho el traslado, mucho tiempo y esfuerzo, pero gracias a Dios ya estamos acá”, resumió Seghezzi.
La ampliación de la planta no solo apunta a incrementar la producción, sino también a ordenar y profesionalizar los procesos, en una empresa que creció de manera progresiva, acompañando la demanda y sin perder su identidad original.
Una historia que comenzó en familia
Oki.Oki fue creada en diciembre de 2012 por Gerardo Seghezzi y su esposa, Claudia Michligh, titular de la empresa. En sus comienzos, la actividad era reducida y el proyecto tenía una impronta netamente familiar. “Arrancamos mi señora y yo solos, haciendo alfajores tradicionales, blancos y negros, rellenos con dulce de leche”, recordó el gerente.
Con el paso del tiempo se sumó su hijo y comenzaron a incorporar empleados, a medida que la producción y las ventas lo fueron demandando. “Hoy somos nueve personas trabajando entre la planta, la oficina y el reparto”, detalló.
Seghezzi reconoció que el crecimiento no fue algo planificado desde el inicio. “Nosotros veníamos de otro rubro, éramos mayoristas de golosinas. La idea original era achicar el negocio y hacer algo más tranquilo, más familiar, sobre todo por un problema de salud que tuve. Pero cuando te empiezan a pedir, el emprendedor no frena”, expresó.
Ese crecimiento gradual fue moldeando una empresa que, sin proponérselo inicialmente, terminó alcanzando una dimensión impensada en sus primeros años. “La empresa fue creciendo a la par de las ventas”, resumió.
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Innovar para diferenciarse
Uno de los rasgos distintivos de Oki.Oki ha sido, desde sus inicios, la búsqueda de sabores no tradicionales. En 2018, la firma lanzó al mercado el alfajor de fernet, conocido como Alfernée, que se convirtió en un punto de inflexión para la empresa y en su producto más emblemático.
El desarrollo del Alfernée llevó alrededor de dos años de pruebas, ajustes y ensayos. “Fue el que más nos costó. Probamos con distintas marcas, con más y con menos cantidad, hay un tema de humedad y de vencimiento del producto”, explicó Seghezzi.
El impacto fue inmediato y superó cualquier expectativa. “No esperábamos ese boom. Fue algo inédito”, reconoció. A partir de ese lanzamiento, la empresa logró abrir nuevos mercados y consolidar su nombre. “Hoy ya no lo piden como alfajor de fernet, lo piden como Alfernée. Se impuso la marca”, señaló.
Ese espíritu innovador se mantuvo con el paso de los años. Durante la pandemia, en 2020 y 2021, lanzaron el AlfaVodka, vinculado al contexto de la vacuna Sputnik; luego llegó el Pritiau, elaborado con vino tinto y limón; y más recientemente el Alfachicle, relleno con pasta de chicle.
“Siempre tratamos de hacer algo que no esté en el mercado. Buscamos un nicho distinto”, explicó el gerente, quien aclaró que actualmente no está previsto lanzar nuevos sabores debido al alto nivel de producción. “Hoy estamos a tope, es imposible sacar algo nuevo, pero las ideas siempre están”, agregó.
Reconocimiento e identidad local
Con el correr de los años, los alfajores de Oki.Oki comenzaron a trascender el ámbito comercial para convertirse en un símbolo de la ciudad. Según relató Seghezzi, el producto fue utilizado como obsequio institucional por autoridades provinciales y municipales en distintas ferias y eventos, incluso en el exterior.
“Gobernadores, ministros y la municipalidad lo han llevado como regalo. Identifica a San Francisco con el alfajor, y eso para nosotros es un orgullo”, afirmó. El reconocimiento, destacó, llegó primero desde la propia ciudad. “El crecimiento fue en base a San Francisco. Todo empezó acá”, remarcó.
Presente y proyección
El nuevo local de ventas, ubicado en Paraguay 1039, funciona junto a la planta de producción y atiende al público de lunes a viernes, de 8 a 12 y de 16 a 18. Allí se puede acceder a toda la línea de productos de la marca.
De cara al futuro, el principal desafío es consolidar la nueva etapa productiva. “El traslado nos dio la posibilidad de armar la nueva línea y el objetivo es ponerla en marcha y volcar esa producción al mercado”, señaló Seghezzi.
A 13 años de su creación, Oki.Oki sigue creciendo desde una base familiar, combinando trabajo, innovación y un fuerte arraigo local, en una historia que comenzó de manera simple y que hoy posiciona a la empresa como una de las más reconocidas de San Francisco.
