“Nunca podemos cambiar lo que nos tocó pero sí pensar en positivo”
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Lo asegura el artista plástico Oscar Quaglia, quien ayuda en el oficio a dos personas cuyos problemas de salud más que bajonearlos le abrieron otra puerta en sus vidas.
Oscar Quaglia no solo es un gran artista plástico. Además se destaca por ser un buen tipo, alguien que se preocupa incluso por aquel que no conoce pero cuando lo hace termina forjando una gran amistad y hasta formando un vínculo artístico. Le pasó primero con Ramón González, quien perdió sus brazos en 2013 luego de sufrir un accidente laboral mientras trabajaba en una fábrica de nuestra ciudad. Estuvo al borde de la muerte, pero salió adelante y con la ayuda de sus prótesis se volcó al arte.
Y ahora, Oscar vive algo similar con Carlos Alberto Pérez, quien sufre mielomeningocele, un defecto de nacimiento en el cual la médula espinal no se desarrolla correctamente. Por este motivo debe realizarse diálisis de por vida ya que, por su estado de salud, no puede acceder a un trasplante.
Tanto Ramón como Carlos hallaron una forma de escape a sus problemas de salud: el dibujo y la pintura. Además encontraron en Quaglia no solo a un maestro sino a un amigo. Tal es así, que el último martes en la Carpa Blanca que se ubicó por varios días en la Plaza Cívica se proyectó un video llamado "Pinta vida, pinta luz", donde se escucharon los testimonios de cómo pintan y además sus deseos.
"A mí me nace ayudar. Yo tengo la onda guaraní que dice ´tirá buena, que vuelve`. A mí me volvieron", aseguró Oscar Quaglia a LA VOZ DE SAN JUSTO.
¿Cómo se acerca ahora a Carlos? ¿Es similar a lo ocurrido con Ramón?
Con Ramón ya cumplimos más de tres años pintando, y lo mismo va a ser con Carlos, quien nació con una malformación en la columna y tiene que hacerse, entra otras cosas, diálisis 3 veces a la semana. Yo me contacto con él porque leí la nota en La Voz de San Justo (publicada el domingo 27 de agosto de 2017). Le hablé por teléfono y me ofrecí a ayudarlo porque contaba que su pasión era el dibujo. Y él feliz, aceptó.
¿Lo de Ramón cómo fue?
Lo de Ramón fue por una anécdota bastante diferente. Él tiene un ahijado que era camarógrafo y tocaba la guitarra. Yo lo reconocí 15 años después trabajando en el canal y le cuento que tenía filmado una vez que había ganado un concurso. Entonces le doy una copia y el quedó chocho conmigo. Cuando le sucede el accidente a Ramón, su padrino, este empieza a pintar. Y él le dijo que lo iba a llevar de un tipo que es macanudo, o sea suyo. Cuando me junté con Ramón salió diciendo que yo era un loco porque le dije que íbamos a exponer juntos. Y al final estuvimos en Colonia Marina, Las Varas, Las Varillas, Santa Clara y hace menos de un mes en Esperanza exponiendo.
Usted también tuvo su problema de salud...
Yo nací mal, a los 17 años me detectan una malformación en una válvula y me tenía que morir a los 23 años. Después se descubre que se podía cambiar. Luego fui trasplantado del corazón en 2008.
Además de conocimiento transmite una experiencia de vida.
Yo trato de transmitir lo positivo. Acá el temor es que uno piense en la muerte y ahí se te bajan las defensas y terminás muriendo. Trato de trasmitir que es posible, con una actitud positiva. Yo digo que nunca podemos cambiar lo que nos tocó. Yo nací mal, Carlos nació mal y el destino le jugó una mala pasada a Ramón. Eso no lo podemos cambiar. Pero sí podemos cambiar la actitud. Y actuar en positivo es hacer lo que te conviene. No preocuparte del problema, pero sí ocuparse.
