Nunca es tarde para cumplir sueños cuando la universidad es de todos
La historia de Horacio Turco y su hija Paula es un claro ejemplo de que cuando existe el deseo de superación y se traza una meta, un desafío, por más duro que parezca, a la larga se puede lograr porque más allá de cualquier tropiezo, existe la decisión de llegar a un objetivo.
En este caso, Horacio, viajante y pastor evangélico, de 53 años, y su hija Paula, con 28 años, acaban de finalizar el primer año de la Licenciatura en Comunicación Social que se dicta en el Centro Universitario San Francisco (Cusf) en una experiencia realizada con notable éxito debido a que han promocionado seis de las siete materias cursadas mientras que también aprobaron el examen final de Inglés.
La aventura de ambos comenzó casi por casualidad. Según explicó Paula a LA VOZ DE SAN JUSTO, "a esto lo empezamos juntos. En mi caso, había terminado el bachiller en Arte, Diseño y Comunicación hace diez años, tenía muchas materias afines a esta carrera y con el tiempo se dio la posibilidad de estudiar aquí y consideré que no era tarde para hacerlo. En ese momento, se lo consulté a mi papá y también se interesó. Ahí empezamos a averiguar, nos inscribimos y empezamos esta aventura juntos".
Tras haber finalizado el primer año de la carrera, Paula dijo que "fue una experiencia bastante rara y debo decir que me costó al principio porque estudiar con mi papá no es fácil, tuvimos varias discusiones y después nos dimos cuenta por qué estudiábamos juntos. Creo que es porque somos grandes, porque venimos a estudiar y trabajar en serio y más allá de nuestro carácter fuerte, nos entendemos y aprendimos a trabajar en equipo, por sobre todas las cosas".
Mientras Paula relataba su experiencia, Horacio la observaba emocionado y al momento de hablar explicó que cuando su hija le avisó "de esta posibilidad, me pareció fantástico y decidí sumarme a este desafío. En un primer momento comencé para 'ver cómo era el desafío de la facultad' y descubrí luego que de grande es un poco más difícil porque tuve que aprender a escuchar y ubicarme en el rol de estudiante, más allá de la trayectoria de vida que uno tenga".
Además de la edad, reconoció que "estudiar con tu hija no es fácil como tampoco para ella lo ha sido estudiar conmigo, porque ya es una mujer y yo no tenía que verla como mi hija sino como mi compañera de estudio, con su independencia y formación de pensamiento. Ambos pensamos que no íbamos a poder conciliar y después nos dimos cuenta que el espíritu de sacrificio y tener un objetivo concreto nos unió en una meta común. Hemos conformado un buen equipo de trabajo los dos y nos ha ido muy bien".
Horacio recordó que "en este año hice algunas cosas que no hacía en el secundario. Recuerdo que cuando estábamos en examen llamaba a mi hija al menos dos veces al día para ver si estaba estudiando, ¡la volvía loca!. Nos dividíamos los autores y repartíamos la tarea lo que nos ayudó mucho porque nos complementamos muy bien".
Al intentar poner en palabras la motivación que tuvo para el estudio, Horacio dijo que "como pastor evangélico, creí que esta carrera me iba a ayudar mucho a desempeñarme en mi función. Al principio, llegar a un aula con chicos de 18 a 22 años y algunos un poco mayores pero muy menores a mí, era una presión adicional. Además, como pastor evangélico siempre les digo a los chicos que estudien, se preocupen y no se lleven materias. A esto debo agregar que por mi contextura física no paso desapercibido y además no me da vergüenza preguntar, lo que me hacía una persona mucho más identificable en todos los aspectos. Esto de tener que rendir y cumplir con la obligación ha sido una carga emocional muy fuerte".
Más allá de lo que le depare el futuro, Horacio dijo que "seguramente para el mañana, Dios me tendrá algo preparado, puede ser la docencia o cualquier otra actividad ligada con la comunicación. Hay cosas que no sabía que yo podía hacer y de pronto me encuentro haciéndolas. Nunca imaginé que hubiera tanto trabajo detrás de una página de un diario. Me encantaría trabajar en algún medio si Dios lo permite. Estoy abierto a las posibilidades que se me puedan plantear. Creía que a mi edad casi todo estaba definido y el estudio me dio la posibilidad de ver un poco más a la distancia y pensar que todavía se puede hacer mucho".
Tras un año de estudio con su padre, Paula no dudó en decir que "este ha sido el mejor año de mi vida, de mucha satisfacción y crecimiento personal. El estudiar con mi papá es un desafío porque si bien muchas veces discutíamos, es algo que ayuda a crecer. Esta posibilidad que tengo de estudiar de una manera gratuita y pública, con calidad y junto a mi padre es algo inmejorable".
Por último, Horacio destacó en medio de un clima emotivo "la magnitud del Cusf, un establecimiento educativo gratuito que le abre las puertas a cientos de jóvenes para poder calificarse para el futuro con unos profesionales muy generosos en el momento de entregar todo lo que conocen, con un nivel superlativo. Tenemos profesores excelentes y en mi caso fue muy bueno inclusive haber sido enseñado por personas mucho más jóvenes que yo con una capacidad enorme y a quienes voy a estar eternamente agradecido".
