Nueva etapa para la policía
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Es de esperar que esta nueva etapa que se inicia en la fuerza devuelva la idea de que se puede contar siempre con el servicio invalorable que presta la policía en cualquier comunidad.
La muerte de dos jóvenes en menos de tres meses a manos de efectivos de la policía provincial ha generado amplia repercusión en virtud de las especiales características de ambos sucesos. El hecho más reciente ocurrido en la pequeña localidad de Paso Viejo se sumó al resonado caso del adolescente Blas Correa ocurrido en los primeros días de agosto en la capital provincial. Estos dos episodios obligaron a que se produjesen cambios importantes en la cúpula de la fuerza de seguridad cordobesa y se anuncien reformas también significativas en lo que hace a la formación de los policías.
Como se conoce, por primera vez en la historia ha sido designada una mujer al frente de la fuerza. Se trata de la comisaria general Liliana Rita Zárate Belletti. Además, el ministro de Seguridad presentó un nuevo protocolo de acción policial que establece condiciones restrictivas para la utilización del arma de fuego reglamentaria, la que solo podrá activarse en "circunstancias excepcionales".
El protocolo establece con claridad que el principio de "protección de la vida" exige que, en caso de duda, el personal policial no haga uso de sus armas de fuego. Es más, "si las circunstancias lo permiten, el personal policial deberá, antes de su utilización, identificarse y anunciar que utilizará el arma de fuego". Dispone asimismo que "la utilización del arma de fuego será justificada cuando, conforme a las exigencias del presente protocolo en cuanto al nivel de resistencia y el nivel de fuerza a aplicar, se determine que existe un peligro grave, inminente y actual para la vida del personal policial y/o de terceros". En verdad, el uso del arma se debe dar en situaciones límites y esto exige preparación y capacitación, algo que no demostraron los uniformados que protagonizaron los hechos de referencia.
Así, los casos catalogados como "gatillo fácil" han calado hondo en la opinión pública y han colocado otra vez en la escena pública el tema de la formación de los policías. También han golpeado de manera contundente a la política provincial, que se ha visto obligada a efectuar estos cambios con miras a recobrar la iniciativa y, es de esperar, a recuperar la imagen de la fuerza de seguridad.
Porque la policía es un ente esencial en la vida de cualquier comunidad, en virtud de que la seguridad es un valor apreciado y que debe ser garantizado para que la convivencia pueda ser más o menos normal y también para que la vida y los bienes de los ciudadanos sean preservados de la mejor manera. La sensación de indefensión frente a los abusos de algunos miembros de la fuerza policial pone a la defensiva a la sociedad y le quita solidez al trabajo eficiente que muchos otros efectivos llevan adelante con pasión y profesionalismo.
Ciertamente, la forma en la que se desenvuelve la policía depende de una serie de variables sociales, políticas y culturales que influyen de manera decisiva en cada uno de los efectivos. La exigencia de respetar la vida prima por cualquier otra consideración. Y, ante ello, la capacitación y preparación de los efectivos policiales alcanza un grado de importancia superlativo. Es de esperar que esta nueva etapa que se inicia en la fuerza devuelva la idea de que se puede contar siempre con el servicio invalorable que presta la policía en cualquier comunidad.
