“Nos matábamos por la camiseta”, dijo Bianco
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Gustavo Bianco evocó su paso por San Isidro durante la temporada 2001-2002 en el otrora Torneo Nacional de Ascenso, hoy Liga Argentina de básquet.
Pertenece a esa legión de jugadores que desembarcó -y lo sigue haciendo- en las filas de San Isidro en su largo historial en el contexto del básquet nacional. Pero se trata de esos que estuvieron a la altura de las circunstancias, aportando su talento y transpirando la camiseta. Allá por los años 2001 y 2002 junto a sus compañeros vivió una temporada sacrificada en el plano económico y deportivo, pero no fue impedimento para conformar una campaña tan digna como heroica.
Después de 18 años, LA VOZ DE SAN JUSTO se reencontró con él, quien no pudo evitar su felicidad y emoción a través del contacto telefónico, "cuántos tiempo, un gustazo volver a hablar con ustedes, gracias por haberse acordado de mí, la verdad un placer, tengo gratos recuerdos de allá, a pesar que no cobramos mucho fue un año espectacular deportivamente", tiró el ex pivot.
Radicado en la ciudad de Córdoba y alejado del básquet, Gustavo Alejandro Bianco habló de su paso por la entidad de la calle Corrientes, donde admitió haber "crecido" como jugador y donde en cada partido recordó "nos matábamos por la camiseta".
-Dejaste un grato recuerdo en San Isidro...
-Creo que fue una de mis mejores temporadas, en lo personal tuve como mi gran posibilidad de explotar, de jugar mucho minutos y poder mostrar mi juego ya que era mi segundo año como profesional, el año anterior había perdido la final por el ascenso con Regatas de Corrientes ante Gimnasia de la Plata en una gran temporada también.
Creo que mucho tuvo que ver el trabajo de "Pirincho" (Daniel) Beltramo y de todo su cuerpo técnico al que siempre digo que nos dejó una pinturita físicamente, nos hizo mejor a todos y nos sacó lo mejor a cada uno.
-Formaron un plantel con mucha enjundia y carácter...
-Recuerdo el corazón y las ganas de ese equipo, fue uno de los mejores que me tocó compartir, jugando todo el año con un plantel corto y que terminó sin americanos.
La verdad que los compañeros de ese año se rompían el alma, el "Pollo" Toriano, Germán Sciutto quien sigue jugando la verdad que admirable lo suyo, Ariel Bernabei con esa mano terrible, el "Titi" Balcells y otros como Lucio Bustos y Martín Müller que era juvenil.
-Nunca desentonaron pese a que sufrieron en lo económico...
-Más allá de que no cobramos casi nada ese año en lo deportivo fue maravilloso, eso me llevó al otro año a tener una gran temporada en Peñarol de Mar del Plata y al siguiente a ascender con Regatas de Corrientes en el 2004.
Todos los partidos era matarnos por la camiseta ya que éramos siete u ocho jugadores como mucho y eran muchos partidos y el TNA era muy físico y desgastante.
Lo que no teníamos en ser un equipo súper talentoso lo suplíamos desde lo físico, nadie nos superaba en ese sentido o muy pocos equipos. Lo mejor de todo fue que terminamos jugando bien al básquet y dando mucho más de lo que esperaban y ganándoles a rivales con mucho más presupuesto y candidatos a ascender.
-Aquella victoria en Puerto Madryn fue inolvidable...
-El viaje a Madryn fue increíble, la verdad que veníamos jugando bien y nos encontramos con una cancha llena y con un gran equipo en contra que se había armado para ascender y estaba peleando el TNA-2 y tenían la obligación de ganar.
No solo que le ganamos si no que jugamos uno de nuestro mejores partidos, y como ese vivimos varios, le ganamos a grandes rivales de visitante, ese año perdimos la serie de play off con Argentino de Junín pero dándole un gran susto, estuvimos cerca de ganarle el primero de visitante después perdimos en el cuarto en casa pero jugando y dejándolo todo, más no podíamos dar.
-Junto a Christian Balcells formaron una gran dupla en la zona pintada...
-Con "Titi" nos matábamos abajo del aro contra gente más grande pero nos arreglamos bastante bien, él un jugador súper consagrado en el TNA y yo recién largaba así que eso ayudaba, aprovechaba toda su experiencia.
-¿Sos un agradecido del básquet?
-Con el básquet se me fue una parte importante de mi vida, siempre lo recordaré con grandiosos momentos, otros no tan buenos, pero siempre fueron muchos más los buenos, me llevo muchos amigos y gente linda que conocí en todo el país tuve la suerte de jugar como en 20 provincias diferentes, hasta en el exterior en Bolivia, Chile, Francia, Italia y de conocer también lugares que jamás imaginaba.
-¿Qué mensaje le dejás a San Isidro en su centenario?
-Quiero darle las gracias al club por haberme permitido sido parte de ese año increíble que se jugó con el corazón y se dejó todo, que me permitió crecer en mi trayectoria de jugador.
También desearle lo mejor, sé que crecieron un montón, hoy son unos de los mejores ejemplos como club en la Liga Argentina y aunque no esté muy ligado al básquet por mi profesión, siempre los sigo y sé que están haciendo las cosas muy bien, incluso el año pasado quedaron muy cerca del ascenso. Saludos y muchos cariños a toda la familia de San Isidro.
