Vignolo sobre el crimen del empresario
"No sería un mensaje, sino un descuartizamiento para reducir”
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El perito forense habló con LA VOZ DE SAN JUSTO sobre el hombre que fue encontrado descuartizado en Ingeniero Budge.
l hallazgo del cuerpo descuartizado del empresario Fernando "Lechuga" Pérez Algaba (41) en la localidad bonaerense de Ingeniero Budge, Lomas de Zamora, sigue conmocionando al país. Sus extremidades estaban escondidas dentro de una valija que hallaron un grupo de chicos, el pasado domingo.
LA VOZ DE SAN JUSTO dialogó con Mario Vignolo, de la Asociación de Médicos Forenses de la Argentina.
“Generalmente, el descuartizamiento es para hacer desaparecer el cadáver", explicó sobre las particulares que rodean a este resonante caso que la fiscalía investiga y trabaja a contrarreloj para dar con el o los asesinos.
Vignolo presume que en este crimen no se trata de “un descuartizamiento vincular, o sea, que se lo vincula a algún tipo de delito y generalmente se hace para dejar un mensaje, algo muy común en países como México y Honduras, en la guerra de bandas vinculadas al narcotráfico. En cambio, en el caso de este empresario que apareció descuartizado en un río, se estaría frente a un descuartizamiento para reducir, que se hace post mortem, para evitar que lo encuentren. A veces los entierran, a veces los arrojan al agua. Aquí arrojaron el cuerpo a un arroyo muy contaminado pero sin tener en cuenta que de la forma que lo habían envuelto con nylon y en esa valija y mochila, terminó flotando”.
De acuerdo a su experiencia como perito forense en otros países, principalmente México, Vignolo indicó que “en la Argentina, generalmente, los descuartizamientos se realizan para reducir el cadáver” y citó otro hecho estremecedor ocurrido en el último tiempo: el femicidio de Cecilia Strzyzowski.
"Se trató de esconderlo. Generalmente, el descuartizamiento es para hacer desaparecer el cadáver –reiteró-. Cuando es para dejar un mensaje, se lo descuartiza en vida”.
El médico sanfrancisqueño recordó que en una oportunidad ingresó a la morgue en México y “había 36 cadáveres descuartizados. Estas cosas allá casi que ya no llaman la atención, pero sigue asombrando el nivel de violencia”.
Además, señaló que los tatuajes son una buena forma de identificación, que “sirve para identificar y dar certezas”.
En este caso de Pérez Algaba, “se estaría ante un homicidio más bien improvisado y no un crimen organizado, incluso, los cortes son desgarrones, son cortes sobre el cuerpo realizados no necesariamente por un profesional, con un objeto cortante o algo más profesional. Es algo interesante para investigar”.
“Este empresario fue asesinado a disparos. Si bien no es algo que todavía podamos aseverar, una de las hipótesis indicaría que el crimen fue algo del momento, no organizado, porque el asesino después tuvo que valerse de todo ese procedimiento para hacer desaparecer el cuerpo”, agregó Vignolo que además no cree que “este crimen lo haya cometido un grupo de personas, pueden ser una o dos personas que hicieron un encargo, pero no un grupo”.
No obstante, aclaró que “nada es categórico porque muchas veces la realidad se aleja de la lógica”.
Vignolo sostuvo que la investigación de un crimen consiste en empezar por el tipo de lesiones y si hubo una vinculación con la persona detenida y opinó que “si hay un exposición morbosa, cautiva más la atención de la opinión pública”, al comparar este con otros asesinatos.
Las hipótesis que manejan los investigadores
El empresario hallado descuartizado tenía deudas millonarias, varias de ellas de juego, por las que había recibido cerca de 200 mensajes amenazantes que son ahora investigados por la Justicia para esclarecer el asesinato, informaron este jueves fuentes vinculadas a la investigación.
Con el fin de dar con el o los asesinos de "Lechuga", personal de la Delegación Departamental de Investigaciones (DDI) de Lomas de Zamora se encuentra recabando testimonios de amigos, familiares y allegados al empresario, quien fue asesinado de al menos dos disparos y su cuerpo apareció descuartizado en el Arroyo del Rey, ubicado en la calle Comodoro Rivadavia, entre Figueredo y Azamor, de Ingeniero Budge, en la zona sur del conurbano.
Las fuentes indicaron a Télam que el empresario "tenía más de 200 mensajes amenazantes en su celular de distintas personas", por lo que los investigadores avanzan en las declaraciones, aunque muchos de los testigos no aportan datos por "temor".
La misma fuente precisó que Pérez Algaba "era ludópata y hábil para los negocios", y que dicha adicción se acrecentó durante la pandemia del Covid-19, cuando la combinó con el trabajo de trader en el ambiente de las criptomonedas.
"Era inteligente, empezó de muy de abajo y empezó a ganar buena plata. Se cebó y como tenía amigos y conocidos de guita, comenzó a moverla en el circuito hasta que un día perdió y empezó deberle a mucha gente. No hay una cifra precisa, pero se habla de entre tres y diez millones de dólares. En su celular hay más de 200 mensajes de amenazas de distintas personas", explicó el vocero.
A raíz de ello, los investigadores barajan distintas hipótesis y todas ellas apuntan a un ajuste de cuentas por motivos económicos.
"Una hipótesis es que lo mataron en Ituzaingó, en un lugar que aún no está establecido, y de allí lo transportaron en una valija hasta la zona de la feria La Salada, donde no hay cámaras de seguridad", precisó una pesquisa.
En tanto, otra línea investigativa apunta a que Pérez Algaba se presentó en un barrio privado de la localidad de Ituzaingó para realizar un negocio inmobiliario que le iba a reportar un dinero "importante" y que desde allí desapareció.
El cuerpo descuartizado del empresario fue hallado el domingo aunque recién fue identificado días después.
En la misma valija donde se hallaban los miembros superiores e inferiores del empresario, la policía encontró documentos de identidad de una familia de la zona, que fue citada a declarar ante el fiscal Marcelo Domínguez, a cargo de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 5 de Lomas de Zamora.
Tras esas declaraciones, el fiscal solicitó cuatro órdenes de allanamiento de urgencia en distintos domicilios del sur del conurbano bonaerense, en uno de los cuales detuvo a una mujer trans, identificada por la policía como Nicol Alma Chamorro, ya que fue la última persona que tuvo en su poder esa valija.
Los investigadores se encuentran analizando una serie de posteos realizados por la víctima en redes sociales y mensajes que mantuvo con otras personas por WhatsApp, especialmente con un hombre que le reclamaba el pago de una deuda cercana a los 70 mil dólares.
Los últimos movimientos de Pérez Algaba
El empresario era buscado desde el pasado lunes, tras la denuncia de paradero realizada por la propietaria de un departamento que él alquiló por el lapso de una semana en el partido de Ituzaingó.
Según declaró la mujer, Pérez Algaba, que residía en el último tiempo en la ciudad española de Barcelona, la contactó por redes sociales para alquilarle un departamento situado en la calle Olazábal al 1000 desde el 13 al 19 de julio y como no supo nada más de él cuando debía devolverle las llaves del inmueble radicó una denuncia.
Tras ello, el fiscal que estaba de turno, Marcelo Tavolaro, de la Unidad Funcional de Instrucción descentralizada de Ituzaingó, ordenó una inspección en el departamento que Pérez Algaba había alquilado y halló su pasaporte, una computadora, ropa, dos valijas, un bolso de mano y una constancia de atención médica psiquiátrica por trastornos de ansiedad, indicaron las fuentes.
En el lugar no fue encontrada su billetera, ni su teléfono celular ni DNI ni dinero en efectivo, añadieron las fuentes.
Tras el hallazgo del cadáver el pasado domingo, la causa quedó en manos del fiscal Domínguez, quien llevaba adelante diversas diligencias con el fin de esclarecer lo ocurrido, entre ellas el análisis de las cámaras de seguridad del edificio donde vivía y la computadora personal.
Pérez Algaba era un empresario dedicado a operaciones en criptomonedas y a la compra y venta de automóviles de alta gama, quien creó una empresa en estado de Florida, en la costa este de Estados Unidos.
Un informe financiero reveló que el empresario estaba calificado como un agente "irrecuperable" por sus deudas a través, principalmente, de una empresa llamada Motors Lettuce S.R.L. y que había sido creada por él mismo en 2019.
