No se salió del libreto
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Ni de la novela, ni del capítulo en sí. La Argentina no le escapó a la etapa de mediocridad que viene atravesando hace años y la triste consecuencia es un debut pálido que no deja otra cosa que preocupación de cara a la clasificación.
En vano sería recordar las peripecias "argentinezcas" que se sucedieron desde la final del Maracaná a la fecha. A nivel institucional, deportivo y humano, la selección (la AFA) fue un torbellino de infortunios.
Parecía que con la agónica clasificación en Ecuador las cosas se pondrían en su lugar. Pero no, llegó la paliza ante España, el papelón de Israel. Y nunca hubo un oasis que permitiera respirar un poco de aire calmo, pensar en frío y recuperar un tanto de normalidad.
Y si vamos más a lo general, la albiceleste no le escapa a la lastimosa realidad socioeconómica que vive el país, con un dólar en impiadosa escalada y una situación que hace que millones de argentinos le pongan todas sus fichas a un pleno en el Mundial.
Pero ni dentro del partido mismo la Argentina pudo salirse del libreto. Insistió por las vías conocidas y repitió errores. Ni Messi pudo frotar la lámpara, desenmarañar el laberinto islandés (sí, ¡islandés!) y el empate es la lógica consecuencia de un proceso inercial que comenzó hace rato.
El resultado no es malo por el resultado en sí. Es un punto. Lo preocupante viene de pensar que no se superó con creces al rival en los papeles más débil mostrando una imagen convincente y que los adversarios que se avecinan cuentan en sus espaldas con la experiencia necesaria como para amargarnos.
Y la otra -quizás más acuciante- preocupación pasa por saber cómo lo afectará a Leo este revés anímico. Ya sabemos lo que pasó la última vez que erró un penal con la camiseta argentina. Y ya conocemos esa mirada perdida por el piso.
Y hoy más que nunca dependemos de su estado de ánimo, porque con la competencia en marcha pensar que puede haber un cambio rotundo que traiga resultados y nivel resulta por lo menos ingenuo. Solo resta pensar que esto es fútbol y que todo puede pasar, más si el mejor está de nuestro lado.
