“No se entreguen nunca”
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La frase, dicha entre lágrimas, es de Julio César de 59 años que de los 36 sufre Mal de Parkinson. La pandemia complicó más su vida porque se dedicaba a vender ropa, pero ya no puede y por eso ahora subsiste limpiando autos en la playa de estacionamiento del centro.
Por Ivana Acosta | LVSJ
Las playas de estacionamiento de San Francisco no solo son un espacio donde los autos se acomodan al igual que las motos, alrededor y entremedio pasa la gente de un lado hacia el otro absortos en sus pensamientos, los teléfonos, con la música o la mente fija en poner la llave en los contadores del estacionamiento medido.
No siempre se mira alrededor, ni siquiera a quien está al lado, no siempre hay un hola o un gracias, todo es rápido y se envuelve en una vorágine que nadie puede manejar. De cuando en cuando alguien sí para y tras un breve intercambio de palabras se encuentran con otro par que cuidó su auto, lo limpió o simplemente le ofrece su servicio.
Así nace esta historia la de uno de esos hombres que están en la playa de estacionamiento que tiene a los bulevares 25 de mayo y 9 de julio, Pasaje Lisandro de la Torre y Mitre cercándola. Ahí a la sombra está Julio César Gudiño, de 59 años, separado y con 5 hijos.

Historias en las playas de estacionamiento. Se dividen los "territorios" para poder tener todos oportunidades.
Hace más de 20 años su vida era como la de cualquier otro ser humano pero un médico le dijo que su mundo giraría hacia otro lado no una vez sino muchas: "Tengo mal de Parkinson me lo diagnosticaron cuando tenía 36 años".
Desde los 11 años se involucró en la venta de ropa y también pasó por una fundición, estuvo en una fábrica en Luxardo y hasta vivió 15 años en Buenos Aires, pero este tiempo marcado por las palabras pandemia y coronavirus cambió también eso.
Imposibilitado de vender ropa, y no por tener Parkinson, necesitaba una vía económica con la cual sobrevivir, entonces fue que apareció su hermano Oscar que le tendió una mano justamente en esa playa de estacionamiento.
"Estaba sin trabajo y le pregunté a mi hermano para ver si podía ayudarlo a lavar los autos", dijo. Todo comenzó cuando una oportunidad se le presentó a Oscar para limpiarlos en esta playa de estacionamiento que antes tenía a otra persona haciéndolo. El puesto fue tomado por estos hermanos y después se sumó otro joven Braian así que entre los tres dividen los "territorios" para poder tener todos oportunidades.
Si bien desde los 36 años tiene Parkinson, Julio César ha llevado una vida donde lucha para que la enfermedad no avance aun cuando a veces su medicación no llega a tiempo - tiene cuatro medicinas diferentes - por los retrasos del PROFE (Programa Federal Incluir Salud) pero intenta que no avance.
"Algo se hace, mis medicamentos son muy caros, demasiado estoy peleando porque hay otros que ya no caminan, por la cantidad de años que tengo esta enfermedad ando y hago mucho esfuerzo", señaló.
Julio César parece ser un hombre fuerte, lucha por su bienestar y sostenibilidad económica. Le "cuesta todo el doble" pero afirmó que "mientras pueda va a seguir". Por eso entre lágrimas repitió varias veces que su mejor consejo para cualquier persona que atraviese problemas de cualquier tipo es no darse por vencidos.
La canción "Avanti Morocha" de Los Caballeros de la Quema incentiva a muchos especialmente con su frase "no tires la toalla que hasta los más mancos la siguen remando", pero la que dijo Julio es mejor: "¿Qué les puedo decir? Que no se entreguen, no se entreguen nunca. No hay que entregarse nunca".
