No es lo mismo
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Cuando la competencia y el competir no son necesariamente iguales.
Literalmente expresado "competencia" refiere, en el ámbito del deporte, a desarrollar en el campo de juego el dominio de una habilidad luego de una preparación apta para realizarlo correctamente. A diferencia de "Competir" que, como verbo, se lo entiende como la acción en el ruedo deportivo en donde los contrincantes involucrados luchan por alcanzar el objetivo. Algo así como jugar por jugar y para cumplir en el primer caso y luchar por el objetivo, al competir, en el segundo.
Podríamos llevarlo al fútbol y tomar un par de ejemplos tradicionales que, seguro, rápidamente se entenderá con claridad: cuando un equipo se involucra en algún partido amistoso o juega oficialmente sin nada para ganar o para perder, está en "competencia"; Pero si ese mismo equipo en idéntica situación se juega la vida o simplemente necesita de un empate o una victoria para alcanzar su meta, no le queda otra que "competir".
Si hubo algo que el ya fallecido expresidente de AFA Julio Grondona defendió a rajatabla con claros fundamentos, fue el tema de los promedios para definir los descensos en las distintas categorías. Y fue a pedido de la inmensa mayoría de dirigentes que sabían que con ello todos los partidos tendrían importancia, aún en las postrimerías de los torneos cuasi definidos. Porque siempre, pero siempre, se necesitaría sumar para dichos promedios o, si lo prefiere, "competir" para sostener el objetivo.
Al respecto, el pasado fin de semana pudimos comprobar, una vez más, desde nuestra Liga Regional hasta los amistosos internacionales y pasando por el Nacional de entre casa, donde hubo simplemente "competencia" futbolística y donde el hecho de "competir" por necesidad de resultados generó expectativas en la gente.
Por más que, como de costumbre, el periodismo televisivo se esmeró en promocionar los choques amistosos de los grandes clubes del viejo mundo, todo terminó siendo como siempre: simples amistosos con más show que dura competencia, aburriendo en general al futbolero de ley.
Saltando un nivel de intensidad, y salvo por los equipos ya descendidos, la anteúltima fecha de la B Nacional mostró a muchos equipos que, así no jugasen por nada, trataron de "competir" para engrosar el promedio para la próxima temporada.
Pero ya en la Liga Regional, y jugándose también la anteúltima fecha clasificatoria en ambas categorías, todos aquellos que debían ganar o rescatar algo jugaron con el cuchillo entre los dientes y en general obtuvieron excelentes resultados. Los otros, los que por estar ya clasificados o sin chances, en su inmensa mayoría estuvieron "en competencia" pero muy lejos de "competir" con el facón en la cintura.
Nos guste o no, lo admitamos o no, o lo queramos maquillar o esconder como tantas veces, cuando no existe una verdadera estimulación para "competir" priva el relajamiento, la rotación de los planteles y el estar pensando en otra cosa. Todo lo contrario de quienes, por la necesidad imperiosa de sumar, estarán naturalmente más que estimulados para salir al ruedo.
De allí el válido fundamento de porque en las últimas fechas, de cualquier torneo del mundo así no sea fútbol, las "sorpresas" siguen estando a la orden del día. Sin siquiera imaginar aquellas maquiavélicas palabritas que refieren a la incentivación, a la estimulación y hasta el mismo soborno llegado el caso. Una añeja cuestión de interpretar la competencia como un simple juego y de hacer lo mismo con el competir en aras de alcanzar el objetivo pretendido.
