Entrevista
Nicolás Pereyra: “Bailar en la apertura del Festival de Cosquín me marcará para toda la vida”
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Con apenas 18 años, el bailarín de San Francisco, que comenzó a soñar con este momento desde muy chico, se presentará el 24 de enero en la apertura del Festival Nacional de Folklore de Cosquín, el evento más importante de la música y la danza del país, tras un camino marcado por el esfuerzo, la constancia y la dedicación.
Nicolás Pereyra será uno de los 48 bailarines que protagonizarán la apertura del Festival Nacional de Folklore de Cosquín 2026, el encuentro más importante de la música y la danza popular argentina. Integrante del Ballet Oficial de Cosquín, el joven sanfrancisqueño formará parte de la primera luna, el próximo 24 de enero, y se subirá al escenario de la histórica Plaza Próspero Molina representando a nuestra ciudad en uno de los momentos más esperados del festival.
Su participación se dará en el marco de la 66ª edición del Festival Nacional de Folklore de Cosquín que se desarrollará del 24 de enero al 1° de febrero, reafirmando una vez más su lugar como epicentro de la cultura popular argentina. En ese contexto, la apertura adquiere un valor simbólico particular, ya que marca el inicio de nueve noches donde la música y la danza vuelven a encontrarse ante miles de espectadores.
“Fue un sueño enorme. Es un sueño que trabajo desde muy chico”, resume Nicolás en diálogo con Posta / LA VOZ DE SAN JUSTO, al recordar el momento en que recibió la confirmación de que sería parte del Ballet Oficial durante este evento único. Su llegada al elenco no fue a través de una audición tradicional, sino como resultado de un recorrido previo que comenzó en 2024.
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“Yo no quedé seleccionado por audición. Llego al Ballet Oficial de Cosquín en 2024 gracias a un compañero del Ballet Municipal Patria, Federico Delgado, que es un gran referente de la ciudad”, explica. Fue Delgado quien lo invitó a conformar una gira por la provincia de Salta hace dos años y, tras la aprobación de los directores, Nicolás comenzó a integrar el ballet. A partir de allí, inició un camino de compromiso sostenido que lo llevó a quedar como bailarín estable.
Para la edición 2025 del festival no pudo estar presente por cuestiones de edad, pero a comienzos de ese mismo año llegó una noticia decisiva. “Los directores me preguntaron si yo quería seguir conformando el ballet durante todo el año. No dudé: fue un sí inmediato”, recuerda. Esa respuesta implicó asumir un esfuerzo enorme, tanto físico como personal.
Durante todo 2025, Nicolás viajó cada fin de semana desde San Francisco hasta Cosquín para cumplir con los ensayos. “Tres menos cinco de la mañana ya estaba saliendo de San Francisco para viajar hacia Córdoba y de Córdoba hacia Cosquín”, relata. La rutina comenzaba de madrugada y se repetía sin excepción. “Mi colectivo me llevaba hasta Córdoba y desde ahí me manejaba hasta Cosquín. Así fueron todos mis fines de semana durante todo el año”, agrega.
Ese ritmo de vida lo llevó a resignar momentos propios de su edad. “A veces me pongo a pensar en amigos de mi edad, que los fines de semana ya estamos pensando en salir. Para mí, los viernes era terminar de ensayar, llegar, comer, bañarse y acostarse porque al ratito tenía que empezar a viajar”, cuenta. Sin embargo, nunca dudó del camino elegido: el objetivo estaba claro desde hacía años.
El compromiso tuvo su recompensa. Integrar el elenco estable durante todo el año le permitió quedar automáticamente en el Ballet Oficial del festival. “Es un mérito en sí mismo poder quedar seleccionado sin pasar por la audición”, explica.
La emoción de representar a su ciudad
En la edición 2026, Nicolás será el único bailarín de San Francisco sobre el escenario mayor. En años anteriores, la ciudad contó con representantes en el ballet, pero esta vez será él quien lleve en soledad el nombre de su lugar de origen. “Es todavía algo que no puedo creer”, confiesa.
La repercusión no tardó en llegar. Mensajes, llamados y muestras de orgullo comenzaron a multiplicarse desde distintos puntos. “Hoy fue nuestro primer ensayo en la plaza y ya tengo mensajes de todos lados. Es algo en lo que todavía no caigo”, admite, sorprendido por la dimensión de lo que está por vivir.
“Voy a estar representando a mi ciudad, la cual me vio crecer y la cual me formó para esto”, dice con emoción. Para él, el orgullo va más allá de lo personal. “Represento a mi elenco, que es el Ballet Municipal Patria, y a todos las personas que día a día me acompañaron en este proceso”.
Los ensayos para la apertura ya están en marcha y se desarrollan todos los días, en doble turno, mañana y tarde. La exigencia es máxima: entrenamiento físico constante, largas jornadas de práctica y un trabajo diario sostenido para llegar de la mejor manera al escenario más importante del folklore. “El 8 de enero comenzamos los ensayos y en cinco días ya logramos montar el himno que se va a presentar”, cuenta.
Además, destaca el valor de compartir el proceso con profesionales de primer nivel. “Estoy compartiendo escenario con bailarines del Ballet Folklórico Nacional de Buenos Aires, es un orgullo bárbaro aprender de ellos”, señala y agrega que “Todos los días se aprende algo nuevo”.
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Un sueño que empezó en la infancia
La historia de Nicolás con el folklore comenzó muy temprano, casi de la mano de sus primeros pasos. “Mis inicios fueron cuando tenía cinco años”, recuerda. Sus padres, amantes de la esta cultura musical, decidieron anotarlo en la Escuela Municipal de Danzas Folklóricas de San Francisco, el espacio donde realizó todo su recorrido formativo y donde empezó a darle forma a una vocación que con el tiempo se transformaría en proyecto de vida que hoy elije sin dudarlo.
Desde el comienzo, su meta fue clara señala: integrar el Ballet Municipal Patria, el elenco estable de la ciudad. “Cuando entré a la escuela, la meta era el Ballet Municipal Patria”. A los 15 años, ese objetivo dejó de ser un deseo para convertirse en realidad. “Fue un orgullo tremendo, con tan corta edad ya integrar ese equipo que nos forma tanto técnico como físicamente”, afirma, todavía con emoción.
Sin embargo, el anhelo más profundo venía de mucho antes, de una imagen grabada para siempre en su memoria. En unas vacaciones familiares en las sierras, que casi siempre tenían a Cosquín como destino por el amor de toda la familia a esta música e identidad cultural, Nicolás recuerda un momento que lo marcó para siempre. Caminando por la plaza, se detuvo a observar los ensayos que se realizaban en la Próspero Molina.
“Tengo la imagen de ese Nico niño pasando por la plaza viendo ensayar en la Próspero Molina”, recuerda. A su lado, su mamá observaba el trabajo del ballet y le decía: “mirá todo el sacrificio que hacen”. Fue entonces cuando, siendo apenas un chico, respondió con una convicción que el tiempo terminaría confirmando: “yo voy a estar ahí, yo te lo prometo”. Hoy, años después, aquella promesa hecha durante unas vacaciones familiares está a punto de cumplirse sobre el escenario mayor del folklore argentino.
Folklore como forma de vida
Nicolás nunca dudó del camino elegido. “Siempre tuve esta meta. Mi vida fue dedicada al folklore en todos sus ámbitos”, afirma. Además de la danza, incursionó en murga, canto y guitarra, participando en peñas y distintos eventos culturales de la ciudad.
Para él, el folklore es identidad, cultura y pertenencia. Mirando hacia adelante, su proyecto de vida sigue ligado a la formación. “Mi idea es estudiar, sé que se está haciendo una escuela en San Francisco que va a traer una carrera de danza”, cuenta. Luego, el objetivo es claro: “Estudiar el profesorado de folklore y el día de mañana poder estar dirigiendo a mi propio grupo”.
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El 24 de enero, un momento para siempre
Cuando piensa en la noche de la apertura, la emoción vuelve a aparecer con fuerza. “Va a ser una satisfacción tremenda poder estar cumpliendo no solamente mis sueños, sino el de mis padres y el de mis abuelos. Ese día va a ser mirar un ratito arriba, agradecerle por todo esto y pisar fuerte ese escenario”.
Desde San Francisco hasta Cosquín, la historia de Nicolás Pereyra es la de un sueño sostenido a fuerza de esfuerzo, disciplina y pasión por el folklore, con raíces profundas y un futuro que ya comienza a danzar en el escenario mayor de la cultura popular argentina.
