Murió Rubio, el querido perro comunitario que era un símbolo del cantero de 9 de Julio
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Conocido también como “Gordo”, "Gruñón” o “Bayo”, era una presencia habitual en la esquina de 9 de Julio y Córdoba. El animal atravesaba una enfermedad avanzada y su fallecimiento generó tristeza entre quienes lo conocían y cuidaban desde hacía años.
Vecinos de San Francisco despidieron a “Rubio”, también conocido como “Gordo” , “Gruñón” o “Bayo”, un querido perro comunitario que durante años fue parte del paisaje cotidiano del centro. Su lugar habitual era la esquina de 9 de Julio y Córdoba, donde vecinos, comerciantes y personas que transitaban por el sector acostumbraban a verlo.
El animal atravesaba una enfermedad avanzada y presentaba tumores en su cuerpo. Su fallecimiento generó tristeza entre quienes lo conocían y se ocupaban de su cuidado.
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En un primer momento, se informó que Rubio había sido encontrado en mal estado, con espuma en la boca, y que cuando intentaron auxiliarlo ya había fallecido. Esta situación generó dudas sobre las circunstancias de su muerte. Sin embargo, posteriormente, desde agrupaciones animalistas confirmaron que el perro no fue envenenado y aclararon que su fallecimiento era un desenlace esperado debido al avanzado estado de su enfermedad.
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Rubio era conocido por su particular comportamiento. No permitía que lo adoptaran, pero sí aceptaba las caricias y comidas de quienes se acercaban a saludarlo. Incluso, según recordaron quienes lo conocían, acostumbraba a dar la pata como respuesta a las muestras de afecto.
“¿Quién no pasó alguna vez por 9 de Julio y Córdoba y no lo vio? Siempre en esa zona, como cuidando, esperando o por una simple razón: era su zona de confort”, expresaron en un mensaje de despedida.
Durante años, distintas personas colaboraron con su alimentación, atención y medicamentos, especialmente ante los problemas de salud que atravesaba. Su presencia se había vuelto tan habitual que muchos lo reconocían como parte de la identidad de esa esquina céntrica.
Una despedida y un pedido para recordarlo
La muerte de Rubio también motivó una reflexión sobre la situación de los animales que viven en la vía pública y los riesgos a los que están expuestos. En el mensaje de despedida, quienes lo conocían remarcaron la importancia de que los perros puedan contar con un hogar y los cuidados necesarios, más allá de la atención que reciben algunos animales comunitarios.
Además, surgió una propuesta para mantener vivo su recuerdo: colocar una pequeña estatua o un homenaje en el cantero de 9 de Julio y Córdoba, el lugar donde pasó gran parte de su vida.
