Demanda en aumento
Municipios absorben la crisis del PAMI y advierten por la presión sobre la salud pública
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"Nos hacemos cargo de la atención de muchos jubilados”. En San Francisco, los afiliados ya representan el 12% de las atenciones municipales y las prestaciones se duplicaron en tres meses de 2026. En Brinkmann y Arroyito alertan por demoras, falta de medicamentos y aumento de la demanda social.
La crisis que atraviesa el PAMI (Programa de Atención Médica Integral) comienza a impactar con fuerza en los sistemas de salud municipales del este cordobés, donde ciudades como San Francisco, Brinkmann y Arroyito enfrentan un sostenido incremento en la demanda de atención por parte de jubilados y pensionados. Autoridades locales coinciden en que los municipios están absorbiendo prestaciones que debería garantizar la obra social nacional, en un contexto marcado por demoras, recortes y dificultades de acceso.
En San Francisco, el fenómeno ya se refleja en cifras concretas. Según registros de la Asistencia Pública Municipal, los afiliados de PAMI representan actualmente el 12% del total de atenciones. Solo en los primeros tres meses de 2026 se realizaron 2.016 prestaciones a pacientes de esa obra social, lo que implica haber duplicado en un trimestre todo lo atendido durante 2025.
El aumento de la demanda está directamente vinculado a los problemas que enfrentan los afiliados dentro del sistema del PAMI. Demoras en los pagos a profesionales, falta de medicamentos y turnos médicos que superan los 90 días empujan a los jubilados a recurrir a los servicios municipales.
La secretaria de Salud de San Francisco, Silvina Martín, describió con claridad la situación: “En tres meses de 2026 observamos que se duplicó la atención de pacientes de PAMI con respecto a 2025. Al tener los turnos lejos de su médico de cabecera y no contar con medicamentos, los afiliados vienen al sistema de salud municipal. La demanda es cada vez mayor”.
El impacto no es homogéneo en toda la ciudad. En algunos sectores, la presión es aún mayor. En barrios como Sarmiento y Bouchard, los afiliados a PAMI llegan a representar hasta el 50% de los pacientes atendidos en los Centros de Atención Primaria de la Salud (Caps), lo que evidencia un desplazamiento concreto de la demanda hacia el sistema público local.
Desde el municipio advierten que esta situación genera una sobrecarga creciente en los recursos disponibles. “Nosotros no estamos para nada de acuerdo con las políticas que está llevando adelante el gobierno nacional a través de PAMI. Es necesario que se hagan cargo de la atención de sus afiliados porque, de lo contrario, se satura todo el sistema de salud”, sostuvo Martín.
En ese sentido, también remarcó las desigualdades en el acceso: “Es muy triste ver a diario a mutualizados de PAMI a los cuales el sistema privado le da turno a 90 días mientras que acá se los atiende en el momento, por orden de llegada”.
“Es una desatención con lo social"
La situación se replica en otras localidades de la región. En Arroyito, el intendente Gustavo Benedetti expresó su preocupación por el impacto que la crisis del PAMI tiene sobre el hospital municipal “Dr. Carlos J. Rodríguez” y sobre el sistema de salud en general.
“La situación del PAMI sin duda que preocupa porque repercute en la franja de menos ingresos que tiene la sociedad o que tiene la gente, es decir, que son los jubilados, encima que cobran una baja jubilación en su gran mayoría”, señaló. Y agregó: “La salud es primordial porque también cuando hablamos de jubilados hablamos de personas mayores que siempre alguna problemática tienen y no poder contar con el servicio o ver resentido el servicio o que los estudios no se puedan hacer termina afectando a la comunidad o al Estado donde tenemos hospitales públicos”.
Benedetti explicó que, si bien en la ciudad existe una clínica que atiende PAMI, su capacidad es limitada: “Aquí en Arroyito la clínica que atiende PAMI está pero está con la atención justa porque tampoco los recursos le alcanzan”. A esto se suma una situación financiera compleja: “El hospital hace cinco meses que no percibe toda la asistencia que se ha dado a PAMI pero de todos modos no dejamos de atender”.
El intendente también puso el foco en el impacto social más amplio: “Vemos la preocupación de la gente que no es solamente la atención sino que después si no pueden acceder a los medicamentos, hay muchas cuestiones que afectan y que realmente preocupan porque es una desatención con lo social”.
Además, cuestionó las políticas nacionales vinculadas a los pagos: “Uno no quiere criticar al gobierno nacional pero sí criticar la política que se está llevando adelante de postergar los pagos o patear los pagos hacia adelante, porque esto afecta a la comunidad”.
En ese marco, vinculó la crisis sanitaria con otras demandas crecientes: “Hoy se ha incrementado el tema de la demanda social, alquileres, todo lo que tiene que ver con el costo de la energía eléctrica… y sumado al tema social de PAMI donde también el abuelo jubilado que no tiene turno para hacerse un estudio tiene que ir a la parte privada y termina pidiendo ayuda en el área social”.
Por su parte, en Brinkmann, el intendente Mauricio Actis describió un escenario donde, aunque no existe convenio directo entre el Hospital Municipal “Dr. Saied Saleg” y PAMI, el impacto se siente de manera indirecta pero contundente.
“Nosotros no tenemos a nivel del hospital municipal convenio con PAMI. La cápita del PAMI la tiene la clínica privada, pero es una clínica que está en proceso de desachicamiento, o sea, cerró el internado. Entonces, muchos afiliados a PAMI directamente se atienden en nuestro hospital municipal, y no tenemos cómo cobrarle”, explicó.
Actis detalló además cómo se reorganiza la atención: “Muchos de los jubilados de todos modos acuden a su médico de cabecera, que está en Morteros, pero en muchos casos, para no irse hasta Morteros, directamente se atienden en el hospital de Brinkmann, que les resuelve la situación si es de baja complejidad o los traslada ante una emergencia”.
El intendente fue claro sobre el impacto estructural: “No nos afecta directamente, porque no teníamos convenio, pero indirectamente sí, por supuesto que nos afecta, porque nos hacemos cargo de la atención de muchos jubilados”.
A esto se suma la problemática de los medicamentos, que también recae sobre el sistema público: “Muchos abuelos retiran sus medicamentos en el hospital, porque aquí se les provee en caso de que sean muy necesarios”.
Actis vinculó esta situación con otros recortes en políticas sanitarias: “Esto viene de la mano con los problemas que hemos tenido ya desde hace dos años con el programa Remediar (a reducción de la transferencia de Nación a las provincias de muchos medicamentos esenciales) ahora hay como una amenaza de que se bajarían aún más”.
También advirtió sobre la falta de financiamiento nacional: “En el hospital hace desde octubre que no cobramos, que no recibimos ningún aporte del programa Sumar”.
Finalmente, Actis planteó un escenario más amplio de deterioro social: “Si a esta situación le sumamos la gran cantidad de gente que se quedó sin obra social, terminan yendo al hospital municipal. Hoy la salud pública municipal se está haciendo cargo de muchas situaciones”.
El panorama en estas ciudades refleja un mismo denominador común: la creciente transferencia de la demanda sanitaria hacia los municipios. Mientras la crisis del PAMI limita el acceso de sus afiliados, los sistemas locales absorben la atención, tensionando recursos y obligando a redefinir prioridades.
