Multiplicarás el pan para miles
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La Eucaristía este año adquirió una forma diferente en la comunidad cristiana, más allá de los muros de templos cerrados la reflexión lleva a pensar que el Señor actúa en las manos de quienes se ven reflejados en el prójimo dentro de los comedores donde se cocina la ayuda, los sueños y cultiva el amor.
Nada más asociado al cristianismo que la cuaresma y, en especial, la semana santa previa a Pascua. Mientras unos se preocupan por los huevos de chocolate, otros rezan y piensan en el martirio que atravesó Jesús en la cruz y otro grupo también piensa nada más que en la comida y cómo hacer que ésta se multiplique y llegue a más mesas.
El contexto de esta cuaresma adquiere otra relevancia y se vuelve más doloroso dada la recesión económica y las dificultades que un alto porcentaje de la población bajo la línea de pobreza tiene para subsistir en el día a día, todo acrecentado por el aislamiento.
Ese es el vía crucis terrenal que refleja el dolor de la gente y para los creyentes también el sufrimiento de Cristo por ver padecer a sus feligreses. Esta Pascua obliga a todos a repensar esos eventos pero no desde la lejanía del tiempo, ni de la creencia cristiana sino mirando al ser cercano que quizás no tiene lo que yo (en sentido figurado) sí puedo disfrutar.
En la parroquia Cristo Rey el padre Mario Ludueña es iluminado por los vitrales donde se cuela el sol y anuncia la caída de la tarde. Es un día importante para él porque se prepararía para el lavado de pies de 12 hombres como Jesús lo hizo alguna vez, es jueves santo y el vía crucis reconstruido y atravesado por una pandemia recién comienza.
Los seres humanos en general tienen muchos prejuicios, errores y aciertos han contribuido a transformaciones en el pensamiento y acción social. Podría pensarse que hay una encrucijada grande en la iglesia porque vive una semana santa diferente. Lejos de eso el padre Mario rescata otras cosas; en pocos minutos explicó que "la iglesia somos nosotros" y que "esta circunstancia especial vino a unir a las personas más allá de la propia diócesis", y de los credos también.
"Dios es Dios, nadie lo puede limitar y por eso si la persona en su voluntad lo recibe él vendrá. Hay un redescubrimiento como personas en este contexto - explicó - y todo se ve reflejado la labor de Cáritas, Red Solidaria, en los comedores; es la forma en que la gente expresa la solidaridad. Es una de las enseñanzas que nos dejará este tiempo".
Tierra adentro
Si Dios llega a quienes están trabajando sin descanso en los barrios, casa por casa y en los comedores entonces hay una realidad que debe escribirse allí. En los últimos días, Red Solidaria que es un movimiento social y cultural actuó "de puente", como dice su referente Marcelo Valverde, y unió esfuerzos con Cáritas Diocesanas para ayudar.
Los bolsones llegan a sus casas pero no son dejados en la puerta, siempre con las precauciones del caso ese bolsón es una excusa para saber cómo está el otro, que pese a las dificultades actuales deben comprender que se los acompaña y es necesario cuidarse.
"En este caso puntual la necesidad de la gente en cuarentena y que no puede salir a trabajar crece. Estamos manejando un incremento del 40 % los pedidos de ayuda incluso con gente que nunca lo había pedido", sostuvo Valverde que llega a las puertas de los vecinos más necesitados.
No se les deja la comida también se los acompaña y se pueden percibir las situaciones de cada uno, pese a que actualmente dijo que "hay un descontento social y económico de gente que literalmente no tiene un plato de comida en la mesa".
Como las realidades se entretejen y no tienen un solo actor, en esos barrios y al lado de los más vulnerables también están los comedores donde la cocina se prende bien temprano y el olor de la comida pareciera que llama al caer la tarde a la gente.

La comida es también motivo de unión y enseñanza
En lo profundo de Frontera, el Merendero La Amistad tiene las cajas listas con las meriendas que los chicos llevarán a su casa, la entrega se combina también con los que llevan en una ollita la porción para la cena preparada por sus nuevas socias que son las mujeres del Comedor Emanuel que funcionaba hasta hace unos meses en La Milka.
María Terraf se siente feliz ahí, viendo como la comida termina de cocinarse. El arroz con atún y otros aditamentos está listo y al lugar lo invade el aroma de una cuantiosa salsa a la que le echan los fideos.
Ella deposita su fe en Dios y aunque ora y agradece todos los días sabe que su aporte también es fundamental en ese lugar. "Para nosotros es importante que los chicos sepan porqué hoy (por el viernes) no se come carne, qué se conmemora, qué significa la pascua. Nosotros tratamos de reproducir y con lo que hay hacer comida para todos, eso nos enseñaron a nosotros también cuando éramos chicos".

No solo de
alimentos se trata sino de cuidarse pensando también en el otro
Multiplicar, cuidar, amar
Preparar la comida no es solo tirar fideos en una olla, es imprimir amor y dedicación en ella. Ese alimento servirá para que los chicos no pasen hambre y el corazón de sus padres no se anude de angustia por esa noche.
María ora, pide y es feliz en ese lugar donde le dicen que es "la multiplicadora de panes" porque hace rendir todo, todos los días agradece porque el señor la deja realizar la tarea y hoy sus pedidos además de alimento para todos se combinan con que no falte la salud para nadie.
El padre Mario dice que en los barrios "la situación es complicada", asecha el dengue y amenaza el coronavirus. Eso se combina también con un poco de "falta de conciencia en los sectores más vulnerables".
Muchos cuando le hablan sostienen que "a ellos los cuida Dios" y como representante de él en la Tierra él los invita a comprender que "Dios cuida pero hay que poner los medios para que lo haga" y que "tampoco se puede hacer cualquier cosa.
Esos medios, son cuidarse, respetar al otro, escuchar los consejos que se dan. No obstante, eso no es solo cosas de necesitados sino también de sectores donde se presume que las cosas se comprenden más fácilmente; por eso el padre agregó: "No podemos transitar por la vida pensando solo en mí. Esto es el inicio del pensamiento del nosotros, y nos lo está enseñando un virus".
Gonzalo Giuliano Albo sin escuchar lo que el sacerdote dijo va por el mismo lado.
En el Merendero La Amistad del que es parte este año tenían otras metas pero todas fueron suspendidas hasta nuevo aviso porque hay una necesidad alimentaria grande que resolver. En el barrio la gente no tiene trabajo, las changas se acabaron y cumplir el aislamiento habitacional es difícil.
Ahora unidos con las mujeres del Comedor Emanuel han multiplicado su llegada a las comunidades más necesitadas. "Acá la mercadería se multiplica, se entrega a quien necesita y se difunde el respeto de normas que de otra manera no llegan a lo más bajo de la pirámide social. Tenemos que sacarnos un montón de prejuicios, aprender y dejar de dar cosas por sentadas. Nosotros venimos acá a aprender y compartir", afirmó.
Por eso está absolutamente convencido igual que el padre Mario que "lo individual no lleva absolutamente a nada y no hay omnipotencia del hombre frente a nada".

Un bolsón no es un
poco de comida, también acompañamiento e interés por el prójimo.
Más que nunca hermanos
Con gran tino, el padre Mario sostiene en esa parroquia inmensa donde habita Dios, algo muy cierto. La "común - unidad" (comunión para los cristianos) está en cuidarse, estar atentos, ser agradecidos con quienes nos cuidan y los que trabajan para que los alimentos lleguen.
"Me guste o no dependo del otro, no puedo vivir en un termo pensando que el único que existe soy yo, necesitamos de la conciencia social solidaria. Está bien que no se puede comulgar ni ir a una iglesia por esta situación, pero eso no significa que Dios no obre a nivel espiritual; esta realidad luego se traduce en la solidaridad y generosidad para ayudar a las personas que no llegan para el alimento material", argumentó el sacerdote.
Es decir que no hay divergencias en esta pascua. Creyentes y no creyentes deben estar unidos hacia su interior pero también con los pares, no puede estar "peleado" lo espiritual y lo material porque si no caeríamos un grave error.
"El prójimo no es tanto el que te va a buscar pidiéndote sino el que te das cuenta que podés ir y ayudar. Antes no solo éramos ciegos, sino hasta narcisistas. Nos creíamos demasiado poderosos y autosuficientes y un virus nos hizo descubrir la primera y elemental verdad: somos frágiles".
Dios no castiga dijo el padre, por eso crean o no, sean de un culto o tengan otra perspectiva, la verdadera comunión no está en una hostia esta vez y tampoco en las iglesias; esta cuaresma la comunión está con aquel ayudantes anónimos y con quien no tiene e igual reparte.

El padre Mario
Ludueña reflexionó acerca de lo un virus "enseña a la gente".
