Mujeres que deciden y hacen industria: cuatro miradas sobre el presente y el futuro del Parque Industrial
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Empresarias de distintas generaciones cuentan cómo viven el crecimiento del Parque Industrial, Tecnológico y Logístico, los desafíos de producir en el contexto actual y el lugar que ocupan las mujeres en la conducción de empresas y en los espacios de decisión.
A 55 años de su creación, el Parque Industrial, Tecnológico y Logístico San Francisco atraviesa una etapa marcada por la diversificación productiva y por la incorporación de nuevas generaciones y nuevos perfiles a la conducción de las empresas. En ese proceso, las mujeres fueron ganando presencia en espacios de gestión, administración, producción y toma de decisiones dentro de un ámbito históricamente asociado a una participación mayoritariamente masculina.
Con 250 hectáreas, más de 230 empresas radicadas, alrededor de 5.000 puestos de trabajo directos y 18 rubros productivos, el Parque Industrial constituye uno de los principales espacios productivos de la ciudad. A lo largo de su historia, pasó de una fuerte presencia de industrias metalúrgicas y metalmecánicas a incorporar actividades vinculadas a los sectores alimenticio, plástico, logístico, tecnológico, electrónico, robótico, de software, maquinaria agrícola y servicios especializados.
Esa diversidad productiva es actualmente uno de sus principales rasgos. En el marco del 55º aniversario del polo fabril, LA VOZ DE SAN JUSTO dialogó con cuatro mujeres empresarias que forman parte de distintas generaciones y realidades industriales: Silvia Cometti, de Tresol; Luciana Poli, de Lumetal; y María Emilia y Virginia Morano, de Hidráulicos y Herramientas Morano.
Sus testimonios permiten observar el Parque no solamente como un espacio físico para radicar industrias, sino también como una comunidad en la que se construyen vínculos entre empresas, se comparten problemas y se generan oportunidades. Pero también muestran los desafíos que persisten para las mujeres que ocupan lugares de decisión y la necesidad de seguir construyendo espacios donde sus voces sean escuchadas.
Silvia Cometti
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Para Silvia Cometti, de Tresol, la llegada al Parque Industrial fue una meta que la empresa se había planteado desde sus comienzos. La firma se dedica a la fabricación de superficies sólidas destinadas, entre otros usos, a mesadas, bases de ducha, revestimientos y aplicaciones vinculadas a cocinas.
La radicación en el polo fabril significó, según explicó, resolver cuestiones vinculadas con la logística y contar con infraestructura adecuada, pero también integrarse a una comunidad empresarial con intereses comunes.
“Primero y principal, por la logística que tenemos en el parque de poder tener acceso al ingreso de nuestro lugar de trabajo con materias primas y de productos terminados sin tener que entrar a la ciudad”, señaló.
A eso sumó la posibilidad de acceder a servicios y participar de actividades de capacitación y de gestiones colectivas ante las autoridades. Para Cometti, uno de los valores del Parque está precisamente en esa capacidad de las empresas de actuar en conjunto. “A pesar de que tenemos diferentes rubros, porque cada uno tiene una actividad distinta, tenemos muchos problemas en común. Entonces, eso nos lleva a que cuando uno tiene que hacer algún reclamo o tiene que hacer algún pedido, no es lo mismo hacerlo individualmente que hacerlo a través de un equipo de trabajo”, explicó.
Cometti también destacó el crecimiento que observó desde su primera experiencia en el Parque, en 1996, hasta la actualidad. En ese recorrido, entiende que la evolución del polo fabril terminó convirtiéndose también en “un factor de identidad” para quienes producen allí. “Hoy es realmente una satisfacción, un orgullo”, expresó.
Su propia incorporación al mundo industrial implicó además un cambio de recorrido profesional. Proveniente de la actividad pública, contó que el trabajo empresario representa para ella un desafío permanente, especialmente en un contexto que obliga a tomar decisiones con cuidado.
“Es muy difícil en aquellas localidades que no tienen industrias, se les hace muy complicado llevar adelante muchos objetivos que se tienen por no tener ingresos externos, así que para nosotros es una gran responsabilidad, pero un gran desafío”, sostuvo.
Desde esa mirada, el rol empresario trasciende el funcionamiento de cada firma. “El empresario no solamente trabaja en paz personal, sino que lo hace también para la ciudad, porque traemos divisas a la ciudad, damos crecimiento y eso es muy importante”, afirmó.
Luciana Poli
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Luciana Poli, de Lumetal, también vincula el crecimiento de su empresa con las posibilidades que encontró dentro del Parque. La firma metalúrgica trabaja con chapa y otros materiales y brinda servicios de corte y plegado, además de desarrollar productos vinculados a distintas necesidades industriales.
Para Poli, uno de los principales atributos del polo fabril es la posibilidad de trabajar dentro de una comunidad donde existe acompañamiento entre las empresas. “Nos levantamos toda la mañana con el mismo deseo y venir a un lugar donde te sentís acompañado, donde te sentís escuchado, es muy motivador”, resumió.
La empresaria contó que Lumetal incluso está atravesando un proceso de reubicación dentro del propio Parque a partir de su crecimiento. Y remarcó que esa expansión no está pensada solamente desde la lógica individual de la empresa, sino también desde una perspectiva vinculada con las nuevas generaciones. “Está bueno esto de proyectar y seguir avanzando a paso firme”, explicó.
Pero uno de los aspectos que más directamente atraviesa el eje de esta nota aparece cuando se le pregunta por la presencia femenina dentro del Parque. “Me alegra, es lindo en un ambiente donde generalmente son varones”. Para ella, ese encuentro entre mujeres empresarias genera también una red de intercambio que excede lo estrictamente laboral. “Uno va aprendiendo, se va animando, pero por sobre todas las cosas también vas agradeciendo que en el transitar es lindo tener empatía con las mujeres, con tus pares”, afirmó.
En ese sentido, considera que compartir experiencias permite sostenerse frente a las dificultades y encontrar nuevas herramientas para seguir adelante. “A veces las cosas no salen como uno quiere, pero perseverar y a seguir, porque creo que es donde da fruto”, sostuvo.
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María Emilia y Virginia Morano
En Hidráulicos y Herramientas Morano, la presencia femenina forma parte de una empresa familiar que ya transita su segunda generación. María Emilia y Virginia Morano comparten responsabilidades junto con sus hermanos en una industria que nació en la ciudad en 2005 y se trasladó al Parque al año siguiente.
La firma comenzó con la fabricación de prensas hidráulicas, guinches, criques, carros y botellas, y posteriormente amplió su producción hacia distintos rubros, incorporando productos para el sector agropecuario y servicios de ingeniería y diseño.
María Emilia es ingeniera y Virginia contadora. Ambas forman parte de una estructura familiar en la que también participa la primera generación.
El recorrido de la empresa estuvo marcado por la necesidad de adaptarse a distintos escenarios económicos y productivos. La firma llegó a tener 21 empleados. También atravesó inversiones en maquinaria y automatización que hoy no tienen el mismo nivel de utilización.
Virginia describió un escenario en el que las decisiones deben pensarse con horizontes más cortos. “Creo que las proyecciones futuras no pueden ser a largo plazo, ni siquiera quizás a un mediano plazo. Uno está proyectando a corto plazo y ahí no más”, manifestó.
Ante ese contexto, la empresa busca nuevas alternativas y apunta especialmente a los servicios de ingeniería y diseño.
Pero en el caso de las Morano, el recorrido empresarial también está atravesado por otro desafío: ocupar lugares de decisión siendo mujeres dentro de una actividad históricamente masculina.
“A veces es duro lograr que te lo reconozcan, que logren diferenciarlo. Y a veces también es duro plantear esas situaciones siendo mujer”, expresaron.
En tanto, las empresarias consideraron que esa situación fue cambiando con el tiempo, aunque todavía persisten diferencias generacionales y culturales. “Creo que actualmente eso va mermando, pero queda todavía gente de otras épocas con las cuales es difícil a veces intentar llevar a cabo una conversación”.
La identidad de su empresa está atravesada por el esfuerzo y la capacidad de sostenerse frente a escenarios cambiantes. Al definir qué representa el Parque Industrial para ellas, eligieron una expresión contundente: “Puro corazón”.
Desde generaciones que llegaron al polo fabril cuando todavía tenía pocas industrias hasta jóvenes empresarias que proyectan sus firmas hacia el futuro. Las historias de Cometti, Poli y las hermanas Morano muestran distintas recorridas empresariales, pero también un punto en común: el crecimiento del Parque Industrial estuvo acompañado por una transformación en quienes lo integran y en los roles que ocupan dentro de las empresas.
El desafío ya no pasa solamente por crecer en superficie, producción o cantidad de empresas. También por consolidar espacios donde las mujeres que forman parte de la industria puedan participar, decidir y hacer escuchar su propia perspectiva sobre el presente y el futuro productivo de San Francisco.
