Monseñor Sergio Buenanueva: “Creo que va a ser verdaderamente una fiesta de la fe”
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El obispo de San Francisco compartió sus expectativas por la llegada de León a la Argentina y explicó cómo se preparan las comunidades de la diócesis. Habrá contingentes que viajarán a Córdoba, representantes en distintos encuentros y una propuesta para seguir desde el Cottolengo local la visita del pontífice a Claypole.
Por María Laura Ferrero | LVSJ
En las parroquias se buscan colectivos, se acomodan los viajes y se hacen planes para estar cerca. Hay familias que irán por su cuenta, comunidades que preparan contingentes y personas que esperan acompañar la visita desde San Francisco. Antes de la llegada del papa León a la Argentina, el movimiento ya empezó a sentirse en la diócesis. Para su obispo, Sergio Buenanueva, esa respuesta tiene una explicación que atraviesa toda su lectura del acontecimiento: la alegría.
“Yo destaco la alegría, la alegría de la gente, sobre todo en las comunidades cristianas”, expresó en una entrevista con LA VOZ DE SAN JUSTO. La expectativa, según observó, también alcanzó a personas que no participan habitualmente de la vida de la Iglesia. En esa disposición a recibir al pontífice encontró una posibilidad de encuentro que espera que crezca cuando comiencen las actividades y las imágenes de la visita lleguen a todo el país.
“Creo que va a ser verdaderamente una fiesta, una fiesta de la fe y un momento muy importante para nosotros, para la Iglesia, para reavivar la fe y la misión que tenemos, que es anunciar el Evangelio”, afirmó. Esa definición ordenó sus respuestas: habló de los viajes, de la agenda, de la participación de los laicos y de las actividades previstas, pero volvió una y otra vez al sentido religioso que atribuyó a la presencia del Papa.
Buenanueva explicó que la preparación diocesana tendrá distintas formas. Habrá vecinos que viajarán a Córdoba, sacerdotes que acompañarán a sus comunidades, cinco laicos que participarán de una oración junto a los obispos argentinos y representantes de la Pastoral Juvenil que asistirán a la vigilia en Buenos Aires. También se trabaja para que el Cottolengo de San Francisco sea un lugar de encuentro para quienes permanezcan en la ciudad.
Buenanueva también destacó que muchas personas que no asistan físicamente participarán a través de los medios de comunicación y las redes sociales. Consideró que esa es una forma valiosa de estar presentes e invitó a seguir con atención los gestos y las palabras del Papa.
La noticia esperada
La confirmación del viaje fue recibida con entusiasmo, aunque, según relató Buenanueva, la intención de visitar la Argentina ya había sido transmitida por el propio Papa. Desde su elección, contó, los obispos argentinos que tuvieron oportunidad de entrevistarse con él escucharon que estaba decidido a venir. Ese deseo, conocido dentro de la Iglesia, alimentó una espera que tomó otra dimensión cuando llegó el anuncio.
“Nosotros sabíamos que el viaje estaba decidido”, señaló. La confirmación, explicó, se produjo con tres meses de anticipación y fue motivo de “una alegría muy grande”. A partir de entonces, una expectativa que hasta ese momento se apoyaba en las conversaciones con el pontífice empezó a traducirse en preparativos concretos: consultas, organización de grupos y búsqueda de transporte para asistir a las celebraciones.
Durante la charla mencionó una encuesta sobre la significación que los argentinos le atribuyen al acontecimiento. Más allá de los porcentajes que recordó, su reflexión se concentró en lo que podría ocurrir cuando la visita deje de ser un anuncio. “Yo creo que a medida que se acerquen los días y que veamos al Papa en Argentina, creo que va a tocar el corazón”, manifestó.
Viajar desde acá
La cercanía con Córdoba será una de las condiciones que facilitarán la presencia de vecinos de San Francisco y de las localidades de la diócesis. Buenanueva indicó que, al momento de la entrevista, desde la ciudad estaban asegurados al menos cuatro colectivos. A ellos se sumaban los transportes que organizaban otras comunidades y las personas que tenían previsto trasladarse en vehículos particulares.
“Nosotros no centralizamos la organización porque nos pareció más práctico que cada pueblo se organizara”, explicó. La decisión procuró que las respuestas se construyeran desde cada lugar. El obispo describió una preparación distribuida entre la ciudad y los pueblos, con sacerdotes que acompañaban las gestiones de sus comunidades y distintas opciones de transporte según las necesidades de quienes se sumaban.
Preparar el encuentro
Junto con los colectivos y los traslados, la preparación tendrá un trabajo espiritual en las parroquias. Buenanueva informó que la Conferencia Episcopal hizo llegar materiales destinados a distintos ámbitos de la Iglesia. Esos recursos acompañarán el camino hacia la visita y servirán de apoyo para que las comunidades puedan reflexionar y rezar antes de participar de las celebraciones o seguirlas a distancia.
En San Francisco, adelantó, se organizarán momentos de oración, rezo del rosario y adoración eucarística. Al momento de la entrevista no tenía un programa concreto para detallar, por lo que presentó esas actividades como parte de la preparación prevista para las semanas siguientes. La intención es que las parroquias ofrezcan espacios para vivir la espera de manera comunitaria.
Cinco laicos
La representación diocesana en la oración de vísperas estará integrada por Juan Pablo Lucero, de Las Varillas; Verónica Juan, de Villa Concepción del Tío; Juan y Marcela, un matrimonio de Villa Fontana, y Marcelo Suppo, de San Francisco.
La presencia de esas cinco personas permitirá que distintas localidades de la diócesis estén representadas en una misma actividad. Buenanueva las mencionó dentro de un panorama más amplio de participación, que incluye a quienes estarán en las Misas, a los jóvenes que viajarán a Buenos Aires y a los sacerdotes que acompañarán a sus comunidades a Córdoba.
La enumeración también mostró que la preparación no se limita a la ciudad cabecera. Las Varillas,.En la vigilia de Buenos Aires participarán Giuliana Gamba y Diego Ordoñez, coordinadores de la Pastoral Juvenil diocesana. Buenanueva destacó la dinámica prevista para el encuentro: los jóvenes podrán acercar inquietudes y preguntas que serán respondidas por el pontífice.
Córdoba como encuentro
La inclusión de Córdoba en el recorrido fue uno de los temas de la entrevista. Buenanueva explicó que, durante la preparación del viaje, desde la Argentina se propusieron otros destinos, entre ellos lugares del sur y del norte. La definición, señaló, correspondió a la Santa Sede y al equipo que organiza los desplazamientos del pontífice, cuyos integrantes realizaron visitas preparatorias al país.
Según el esquema que describió, las actividades se concentrarán en Buenos Aires, Córdoba y Luján. Para explicar la elección de la capital provincial, el obispo destacó su importancia dentro del país, su ubicación y, especialmente, su historia religiosa. Consideró que ese recorrido permite reconocer una tradición que forma parte de la identidad cordobesa y que tiene figuras muy significativas para la Iglesia.
Entre ellas mencionó al Cura Brochero. Recordó su origen cordobés y su tarea pastoral en Traslasierra, dentro de una explicación sobre el peso de la provincia en la vida religiosa argentina. También nombró a los beatos Esquiú, Catalina de Rodríguez y Tránsito Cabanillas, a quienes reunió como parte de una historia que, a su entender, merece ser puesta de relieve.
A ese valor histórico agregó una razón geográfica. Córdoba puede funcionar como punto de encuentro para personas provenientes de distintas regiones, en particular del noroeste y de Cuyo. La ubicación facilita la convergencia de contingentes que deberán elegir dónde participar de acuerdo con las distancias y las conexiones disponibles, dentro de un país cuyas dimensiones condicionan cualquier organización de este tipo.
La agenda episcopal
Buenanueva adelantó que viajará junto al obispo emérito Baldomero y que ambos participarán de las celebraciones previstas para el episcopado. Explicó que los obispos argentinos estarán presentes en las Misas y que algunos acompañarán, además, determinadas actividades. Su agenda personal incluirá un encuentro del primer día y otros momentos compartidos con el conjunto de los obispos del país.
Entre esas instancias mencionó el acto del domingo en el Palacio Libertad, con presencia de la Asamblea Legislativa, gobernadores y personalidades del mundo de la política. Según informó, será uno de los obispos que asistirán. La participación formará parte de una agenda más amplia, en la que el pontífice tendrá encuentros con distintos sectores.
El lunes 9 por la tarde, de acuerdo con el cronograma establecido, está prevista la oración de vísperas con los obispos argentinos. En esa actividad habrá también una representación de la diócesis integrada por cinco laicos de diferentes localidades. Buenanueva destacó esa presencia como parte de la participación local en momentos específicos de la visita.
Para la jornada en Córdoba, señaló que, después de la Misa, el Papa tendrá por la tarde un encuentro con sacerdotes, religiosas, religiosos y seminaristas en la explanada de la Catedral. La actividad reunirá a quienes desarrollan tareas pastorales y se preparan para el ministerio, dentro de un programa que luego continuará en Buenos Aires.
En la capital del país se realizará la vigilia con los jóvenes, prevista, según indicó, para la noche del 10 en el Monumento de los Españoles. También mencionó la visita al Cottolengo de Claypole, durante la mañana del lunes 9, y el paso por la cárcel de Devoto en el último día, una actividad que calificó como “muy fuerte, muy impactante”.
La posta local
Una de las iniciativas que tendrá mayor cercanía con la vida de San Francisco es la preparación de una pantalla en el Cottolengo para seguir la visita del Papa a Claypole. Buenanueva informó que las gestiones estaban avanzadas y que el objetivo era ofrecer un espacio abierto a las personas que quisieran acompañar ese momento desde la ciudad.
La actividad estará vinculada con la visita prevista para la mañana del lunes 9, antes de la Misa en el Monumento de los Españoles, según la agenda que explicó. Mientras el pontífice esté en el Cottolengo de Claypole, la comunidad local podrá reunirse para seguir la transmisión. El obispo señaló que esa era la propuesta acordada con la Municipalidad.
La elección tiene una dimensión afectiva para la ciudad. Buenanueva definió al Cottolengo de San Francisco como “una de las instituciones más queridas” y destacó la posibilidad de que desde allí se acompañe la presencia del Papa en Claypole. La transmisión acercará una actividad que tendrá lugar a distancia a un espacio conocido y valorado por los vecinos.
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Además, informó que el padre Héctor Pazos viajará a Claypole con un grupo de personas del Cottolengo local. La institución tendrá así una participación en ambos lugares: una delegación estará presente durante la visita y, en San Francisco, se prepara el encuentro para quienes deseen seguirla mediante la pantalla.
“No tenemos que esperar que él venga a solucionar nuestros problemas”
La expectativa por la llegada del Papa también abre preguntas sobre el significado que tendrá su presencia en un país atravesado por dificultades económicas, sociales y políticas. Sergio Buenanueva pidió que esas lecturas no desplacen el sentido pastoral de la visita y advirtió sobre el riesgo de atribuirle al pontífice respuestas que deben construir los propios argentinos.
“Obviamente no tenemos que esperar que él venga a solucionar nuestros problemas”, afirmó. La aclaración acompañó una idea que sostuvo durante toda la entrevista: el Papa llegará para confirmar en la fe a las comunidades cristianas y será desde esa misión que su mensaje podrá ofrecer un aporte a la sociedad.
“No le tenemos que dar a la visita del Papa, que es pastoral, centrada en la fe, un significado político o social que la desvirtuaría”, expresó. Su planteo buscó preservar ese sentido frente a interpretaciones que reduzcan el acontecimiento a sus posibles efectos sobre la coyuntura nacional.
Desde ese “corazón religioso, cristiano, evangelizador”, sostuvo, la visita puede hacer un bien a la construcción de la justicia, del bien común y de la paz. Se trata de una tarea que describió como “nunca acabada del todo” y que requiere el compromiso de las personas y de quienes ejercen responsabilidades públicas.
Buenanueva espera que la visita tenga una recepción amplia. A la vez, insistió en que sus mejores frutos surgirán de comprender para qué viene el Papa. “Es una visita del Obispo, del Papa, que tiene la misión de confirmarnos en la fe y en ese clima de fe es donde va a dar los mejores frutos”, concluyó.
