“Medir la huella de carbono puede sumar rentabilidad”
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Así lo señaló la ingeniera agrónoma Inés Di Napoli que disertó en la ciudad sobre sustentabilidad en la producción de granos y carne. "Hoy es una cuestión de voluntades empezar a medirse, pero en algún momento será un requisito de los mercados que nos están comprando granos y carnes", aseveró.
Reducir las emisiones de carbono es uno de las prácticas que contribuyen a producir de manera sustentable. Un término que cobra cada vez más relevancia en el sector es la denominada "huella de carbono", una tecnología que aseguran, agrega valor a la producción de granos y carnes.
Para la ingeniera agrónoma Inés Di Napoli "el desafío es comenzar a medirnos".
"El punto más interesante es que el productor vea el valor que agrega a su producción midiendo las emisiones de carbono. Que puede sumarle rentabilidad a su hectárea pensando en un certificado de emisiones a un producto primario, lo cual ya es reconocido económicamente en otras latitudes del mundo", expresó la profesional en declaraciones a LA VOZ DE SAN JUSTO.
"Hoy es una cuestión de voluntades empezar a medirse, pero en algún momento será un requisito de los mercados que nos están comprando granos y carnes", aseveró.
En este sentido se planteó un interrogante: "¿Vamos a esperar que sea una restricción para exportar o vamos a empezar a medirnos ahora?".
Di Napoli hizo su paso por la ciudad de San Francisco en el marco del Primer Congreso Veterinario Regional del Centro del País, organizado por la firma Delyar S.A y expuso las herramientas disponibles para que el productor pueda empezar a medirse.
La agrónoma, junto a un equipo de mujeres radicadas en Mar del Plata , desarrolló una tecnología de simulación que permite al productor- tan solo dibujando su lote- medir la cantidad de carbono que secuestra de la atmósfera y las combinaciones posibles- mediante diferentes prácticas de manejo- para seguir reduciendo emisiones.
"La inversión es mínima, insignificante, centavos de dólares por hectáreas, amortizable por cualquier cultivo", puntualizó.
- ¿Qué es la huella de carbono?
Una tecnología que entendemos va a agregar mucho valor al sector agroindustrial y pretendemos comience a unir los puentes entre el productor y la industria. Unir la cadena de valor le va a permitir a los consumidores tener productos con menor impacto ambiental.
Un producto que tiene bajo impacto ambiental porque quien lo produjo cuidó la emisión de gases efecto invernadero en pos de mitigar el cambio climático y de colaborar con la industria que necesita materias primas, con baja huella.
Esto no implica tener menores rendimientos, sino por el contrario, producir más con menos recursos siendo ´más amigos´ del ambiente.
- ¿Qué prácticas puede adoptar el productor para reducir emisiones de carbono?
Siempre que hablamos de secuestrar dióxido de carbono de la atmósfera pensamos en la vegetación ya que lo hace mediante un proceso natural como es la fotosíntesis. Por eso, la por eso forestación es tan importante en el campo. De hecho, los bonos de carbono que provienen de superficies forestadas nos permiten neutralizar eventos.
Los bosques son importantes pero nos toca más de cerca los cultivos: la soja, el maíz, el girasol; todos fotosintetizan y están bajando dióxido de carbono de la atmósfera y bajando emisiones y eso tenemos que poder medirlo.
El sumidero de carbono del planeta son los océanos y los suelos. En lo que respecta a los suelos, si podemos medir cual es el carbono que estamos secuestrando; nuestra solución tecnológica facilita esos procesos para que a su vez, los productores puedan generar prácticas de manejo tendientes a secuestrar dióxido de carbono.
Claramente la rotación de cultivos son una buena práctica (salir del monocultivo, la siembra directa, pensar en la fuente de fertilizantes nitrogenados). Hay mucho por aprender pero tenemos que hacerlos juntos con toda la cadena de valor.
- ¿Por qué es importante que un productor mida la huella de carbono?
Es una parte muy importante y económica que el sector debe haber eco porque puede sumarle rentabilidad a su hectárea pensando en un certificado de emisiones a un producto primario, a la vez que cuida el ambiente.
Hoy es una cuestión de voluntades empezar a medirse, pero en algún momento será un requisito de los mercados que nos están comprando granos o carnes. De hecho, el pacto verde europeo está diciendo que los productos que ingresen a ese continente van a tener que tener declarada su huella de carbono.
El desafío es empezar a medirnos, porque esa es la manera en que vamos a poder cambiar lo que estamos haciendo, lo que no se mide no se puede gestionar.
Hoy pensamos que es ciencia ficción vender bonos de carbono, pero en un futuro cercano no lo va a ser. De hecho, en otras latitudes del mundo se está pagando 310% más los productos certificados con huella de carbono, versus lo que no lo tienen, por lo cual esto es medular para la agroindustria.
¿Vamos a esperar a que sea una restricción para exportar o vamos a empezar a medirnos ahora? Es hoy, tenemos que empezar a adecuarnos con las normativas y estándares internacionales para mostrar el verdadero potencial que tiene el marcado argentino de granos y carnes.
- Cuando habla de unir a todos los actores de la cadena, ¿Qué rol juega cada uno a la hora de adoptar estas nuevas tecnologías?
El medir no es solo un problema del productor sino que se tiene que integrar toda la cadena de valor. El productor tiene que producir y nosotros tenemos que ayudar a que se mida y capture valor. En ese proceso están incluidos los organismos de financiamiento, los organismos estatales, la industria y los proveedores de servicios tecnológicos.
La tecnología permite unir puentes, cataliza procesos. Pero hay que ayudar al productor a la adopción tecnológica porque sólo no lo puede hacer.
