Vóley
Mauro Silvestre: “Nos ganaron bien, pero estuvimos a la altura”
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San Isidro no pudo sostener el arranque favorable y terminó cayendo 3-1 frente a Gimnasia y Esgrima La Plata en el primer juego de las semifinales de la Liga Argentina Femenina. En un Superdomo colmado y con clima de partido grande, el equipo sanfrancisqueño mostró pasajes de alto nivel, pero pagó caro la falta de eficacia en los momentos determinantes.
El inicio fue ideal para las dirigidas por Mauro Silvestre. Con buen volumen de juego, solidez en recepción y variantes en ataque, lograron imponer condiciones desde los primeros puntos y se quedaron con el primer set por 25-18, marcando el ritmo ante su gente. La propuesta fue clara y efectiva, con un equipo agresivo y ordenado.
Sin embargo, el desarrollo cambió en el segundo parcial, que terminó siendo el punto de quiebre de la noche. El set fue largo, intenso y parejo, con ambos equipos alternando el dominio y mostrando carácter en los momentos decisivos. Finalmente, la visita se lo llevó por 35-33 tras un cierre electrizante que impactó en lo anímico.
“Tuvimos cuatro oportunidades para ganar el set y no pudimos cerrarlo. Es muy distinto desde lo emocional terminar ganando ese tipo de sets”, analizó Silvestre. A partir de allí, Gimnasia creció en confianza y comenzó a apoyarse en su experiencia para manejar los momentos clave del partido.
La visita se quedó con el tercer parcial por 25-18 y tomó el control del juego, aprovechando algunos errores de San Isidro y mostrando mayor contundencia en ataque. En el cuarto set, el trámite volvió a ser equilibrado, con las “Santas” intentando reaccionar y sostenerse en partido, pero nuevamente fue Gimnasia quien mostró mayor precisión en el cierre para imponerse 25-22 y sellar el 3-1 definitivo.
Los números reflejaron la paridad del encuentro: Gimnasia sumó 103 puntos contra 98 de San Isidro en un duelo que se extendió durante 1 hora y 59 minutos. El segundo set, con 37 minutos de duración, fue el más extenso y también el más determinante en el desarrollo general.
“Uno está conforme, pero no contento. Conforme porque estuvimos a la altura de las circunstancias. Jugamos contra el último campeón, para mí el mejor equipo de la liga”, expresó el entrenador, que también marcó diferencias claras: “Ellas tienen jugadoras de mucha experiencia por puesto y ahí está la diferencia con la juventud nuestra”.
A esa exigencia física y mental también se sumó la diferencia en la preparación de ambos equipos. Mientras San Isidro llegó con una serie larga a cuestas, Gimnasia tuvo más margen de recuperación. “Ellas venían con dos días más de descanso, de jugar solamente dos partidos, no tres como habíamos jugado nosotros, y se nota la experiencia”, explicó el entrenador. En ese contexto, volvió a remarcar el peso de la jerarquía rival en los momentos decisivos.
De todos modos, lejos de poner excusas, Silvestre sostuvo una mirada clara sobre el rendimiento de su equipo. “Nos ganaron bien, pero lo bueno fue que estuvimos a la altura, y era lo que nosotros buscábamos”, afirmó, en línea con la competitividad que mostraron sus dirigidas a lo largo del partido.
El análisis también se proyecta más allá de la serie. Para el DT, el presente de San Isidro debe entenderse dentro de un proceso de crecimiento sostenido. “Lo primero que tiene que hacer el club es cuidar su lugar en la liga. Una vez que te establecés, ahí podés empezar a crecer. No hay que apurarse”, señaló.
En esa construcción, el acompañamiento del público aparece como un factor clave. “San Francisco es una plaza muy buena para el vóley, a lo mejor no se toma dimensión. Se está jugando la máxima competencia. Y la gente está respondiendo”, destacó. El Superdomo, nuevamente colmado, fue una muestra de ese momento que atraviesa el deporte en la ciudad.
El margen es mínimo y el contexto no da respiro. Con la serie 1-0 abajo, San Isidro viajará a La Plata con la obligación de ganar para estirar la definición. El segundo punto se jugará este martes y, en caso de igualdad, el tercer y decisivo partido será nuevamente en condición de visitante.
“Mucho no se puede hacer. Entrenamos el domingo y el lunes ya nos vamos”, explicó Silvestre sobre la preparación, marcada por el calendario ajustado. En ese escenario, la clave pasará por sostener la intensidad y mejorar la eficacia en los momentos determinantes, una de las cuentas pendientes que dejó el primer juego.
El desafío no será menor, pero tampoco imposible. San Isidro ya mostró que puede competir ante los mejores y que tiene herramientas para hacerlo.
