Matar en patota
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Fue como el caso de Fernando Baez Sosa pero con una puñalada que resultó fatal. El boliche estaba a oscuras pero al salir la madrugada del 10 de abril Matías de Carli fue atacado por un grupo de jóvenes, cinco que llegaron a juicio. Para él sol nunca más volvió a salir.
La noche se hace muy oscura pero en el boliche todos se ríen y distienden, las horas transcurren entre el tumulto de jóvenes y nadie puede presentir que solo es el preludio de una noche trágica; por eso es mucho más dramático lo que va a suceder cuando un chico salga de ahí en la madrugada del 10 de abril de 2016.
La madrugada se extiende y al final cuando los chicos salen el sol ya amaga con salir, la oscuridad le da paso. Fuera de esas paredes a un chico lo golpearon entre varios hasta que uno tomó un cuchillo y lo terminó apuñalando. Para ese joven padre ya se hizo muy tarde y no habrá sol que vuelva a salir.
La historia de ese chico es la de Matías de Carli cuyo nombre fue recordado por tener algunos puntos de coincidencia con el crimen atroz de Fernando Báez Sosa sucedido en Villa Gesell.
La madrugada del 10 de abril, fue la última salida del boliche antes que a Mati (así lo llamaban) lo golpearan y lo apuñalaran en el corazón causándole la muerte. El lugar se llamaba Nubia, y la escena transcurrió entre el local bailable que funcionaba en Av. Yrigoyen y las inmediaciones del Teatro Mayo ¿75 o 100 metros? Da igual, eso alcanzó para que la tragedia se desencadenara cerca de las 6 de la madrugada hace casi cuatro años.
De Carli era de Belgrano y de Frontera y sus victimarios de un grupo rival. Por eso lo mataron por ser de un lugar diferente. Era él contra muchos aunque a juicio llegaron menos y a la cárcel ninguno. En ese enfrentamiento Mati perdió porque recibió varios puñetazos, patadas hasta que al final uno de los involucrados le asestó una puñalada fatal en el corazón. Se desangró.
El caso se parece al de Fernando ocurrido en enero en Villa Gesell. En los dos hubo violencia y saña, una muerte y dolor infinito, sin embargo, las repercusiones son diferentes, también las imputaciones.
Matías primero recibió golpes, después patadas y al final lo remató alguien con una puñalada. Ahí se secuestraron dos armas blancas, un cuchillo y una navaja y en ese corto lapso que duró esta escena dantesca eran al menos nueve personas pero a ser enjuiciados solo llegaron cinco.
Después, nada
Tres años y tres meses después en libertad llegaron para que inicie el juicio Juan Domingo Valquinta acusado de ser partícipe necesario en el homicidio pero lo absolvieron porque en 2016 era menor. Primer golpe judicial.
El segundo jab llegó con la absolución de Emanuel Márquez por ser menor. Estaba imputado como autor responsable de la muerte de Matías, pero el derrotero seguía porque Federico Pereyra (coautor de lesiones leves en riña) también absuelto.
El cachetazo final en la lectura de la sentencia a la familia de De Carli se lo asestaron cuando Juan Ignacio Pereyra (coautor responsable del delito de lesiones leves en riña) fue condenado a 4 meses de prisión de ejecución condicional y Alberto Francisco Acosta (coautor responsable del delito de lesiones leves en riña) recibió igual monto y modalidad de pena.
Hubo un homicidio simple y lesiones leves en riña pero no justicia.

La mamá de Cristian, Rosa, persiste en su lucha porque se haga justicia por la muerte de su hijo.
La lucha y esperanza
Además de Matías los archivos de LA VOZ DE SAN JUSTO dan cuenta de otro crimen donde una patota se tiñó la ropa de sangre cobrándose la vida de alguien. En este caso no sucedió de madrugada pero sí a la luz del día. Era el 13 de abril y Cristian Robledo fue a jugar un partido de fútbol. Nunca volvió.
Robledo de 30 años terminó en el Hospital J.B. Iturraspe donde aunque luchó no pudo salir del coma. El campo de juego se convirtió en un escenario de lucha indiscriminada donde simpatizantes y jugadores lo molieron a palos causándole graves y diversos politraumatismos.
En la actualidad Maximiliano Roberto Manzanelli, de 30 años; Alejandro Ariel Cortez y Facundo Ariel León esperan ser enjuiciados. Son futbolistas que fueron apresados tras varios allanamientos en Frontera.
La presión era mucha y días después se entregaron dos personas más que aunque están imputadas eran menores en aquel momento. Todos están acusados por homicidio agravado por haber ocurrido durante un espectáculo deportivo.
