“Maru me dio la serenidad que necesitaba para pintarla”
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Noemí Canello, arte que emociona. La artista hizo un retrato de la joven Mariana Ellena quien falleció en Córdoba en el marco de un accidente provocado por una picada en la vía pública.
La pintora Noemí Mansilla de Canello tiene 60 años y es el alma del taller de Noemí, que ya tiene cuatro décadas de vida.
La artista, movilizada por la amistad con Isabel Barraud, la mamá de Maru Ellena -la sanfrancisqueña que falleció luego de ser embestida por un auto conducido por un menor durante una picada ilegal en 2011, en la capital provincial - decidió pintar a la joven con alas de ángel.
El cuadro, que tardó más de dos años en ser finalizado, es para Isabel y para todos los seres queridos de Maru, es una forma de tener presente su mirada calma, esa que un crimen vial le arrebató.
La pintura de Noemí fue presentada en la Legislatura de Córdoba y puede ser visitada hasta la semana próxima allí.
- ¿Cómo comienza la historia hasta llegar a pintar el retrato de Maru angelada?
Isabel, la mamá de Mariana, comenzó a venir al taller por pedido expreso de su hija tras atravesar una enfermedad. Maru le decía: "No dejes de ir mamá, te hace bien". Entonces ella se aseguraba que asistía a clases viniéndola a buscar al taller. Maru le pedía cuadros a su mamá: "Hace un cuadro con flores", o pedía que le pintara objetos que traía la joven de la ciudad de Córdoba para conformarla. Isabel decía siempre: "Me voy Noemí porque viene Maru y no le gusta esperar", siempre era así. Después pasó lo que pasó con Maru, y fue el dolor más grande.
- ¿Isabel continuó viniendo a las clases después de la pérdida de Maru?
Sí. Le gustaba venir. Decía que le hacía bien y además era lo que Maru le hubiera pedido.
- ¿El cuadro fue idea suya?
En realidad, Isabel me había dicho que tenía ganas de pintar a Maru hace dos años atrás, que ella estuviera con su palo de hockey, el deporte que tanto le gustaba. Yo le dije que tenía que pintar un ángel, porque ella te está cuidando, pero quedó como una charla e Isabel dejó de venir. Con el cariño que le tengo a la familia, decidí que lo iba a pintar yo y los iba a sorprender en una exposición que estaba organizando para San Francisco.
- ¿Lo hizo?
No llegué con los tiempos. Tenía que pensar muy bien cómo lo iba a hacer, bosquejar su rostro, pero no pude cumplir con los plazos. A la Legislatura de Córdoba hace mucho que me invitan y no podía asistir pero cuando dije que sí iba, me prometí a mí misma terminarlo.
- ¿Cuál era la idea de su cuadro?
Que sea un ángel. Yo trabajo con la técnica del hiperrealismo, lo que me obliga a cuidar los detalles pero dándole un toque diferente con las alas. Isabel brindó un montón de fotos, pero en todas el rostro de Maru era muy pequeño para poder pintarlo; así que descargué una imagen de Internet y desde allí comencé a trabajar.
- ¿Cuál fue el mayor desafío?
La mirada, su gesto. Le pedía a Maru que me ayude, que me ilumine cuando la estaba pintando. Me acuerdo que venía temprano al taller, trabajaba por horas y después recibía a mis alumnas. Al cuadro lo daba vueltas y escondía en el entrepiso del taller para que nadie lo viera. Lo trabajé durante dos años seguidos, lo fui mejorando hasta que lo pude terminar.
- ¿Quién fue su cómplice en este trabajo?
Una de mis hijas. Ella es mi crítica. Ella me decía: "Mira mamá, tenés que cambiarle esto o lo otro". Maru me dio la serenidad que necesitaba para pintarla. Me sentí siempre tranquila y en paz durante todo el proceso. Le pedía a ella que me iluminara cuando la pintaba.
- ¿La movilizó hacer este trabajo?
Sí. En otras oportunidades pinté retratos de personas fallecidas pero Maru es especial. Era una chica llena de sueños que no se merecía lo que le pasó y menos aún que no haya Justicia, es muy doloroso. Ella trabajó mucho para que las jóvenes puedan tener un deporte como el hockey cerca de ellas.
- ¿Qué le trasmite el cuadro?
Tranquilidad y serenidad.
- ¿Cómo fue la recepción de los Ellena al verlo?
A Isabel la cité para que lo venga a ver antes de presentarlos porque quería que me dijera si estaba bien o no. Vino con la madrina de Maru. Cuando la vieron, ambas se emocionaron hasta las lágrimas. Su papá, las amigas, las compañeras del Profesorado Ipef, hasta los abogados de la causa.
- ¿Cómo fue el momento en la Legislatura?
Alegre, porque logré lo que quería, que era eternizar a Maru como un ángel. Cuando la mirás, parece que te siguiera con la mirada. Igual, cuando me devuelvan la pintura, le voy a hacer más efecto en los ojos, para darle más brillo a la mirada como era la de Maru. Ella estuvo presente en la muestra. Lo que está pasando es sobrenatural.
-¿Qué significa el taller para usted? ¿Su refugio?
Sí. Lo es no solo para mí. Hay mucha gente sola, que está sufriendo, que sufre ansiedad y en el taller encuentran la tranquilidad que necesitan. La pintura es antiestrés, es el escape a cualquier problema. La pintura es saludable.
"Volví a ver la mirada de mi hija"
Tras ver el cuadro de Maru, Isabel Barraud, su mamá, dijo: "Cuando ingresé a la exposición , una tremenda emoción se apoderó de mi ser. Mi muñeca, ya no era la sonrisa que recordaba de vos, sino tu mirada. Como no iba impactarme tu mirada, si durante siete días que duró tu agonía esperaba que tus ojos se vuelvan abrir".
"Gracias a las manos mágicas de la artista plástica Noemí Canello, volví nuevamente a ver la mirada de mu hija", expresó.
