Mario Breuer: “Latinoamérica es el ombligo de la música del mundo”
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El creador de discos emblemáticos del rock nacional revaloriza los sonidos de nuestro continente en una entrevista de AM 1050.
El avance de la música latinoamericana y sus expresiones tuvo en el camino a muchos artífices que lo hicieron posible como es el caso de Mario Breuer, el ingeniero musical y productor discográfico de materiales como Luzbelito de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, Llegando los monos de Sumo y Del 63 de Fito Páez.
A sus 74 años de edad, y a punto de cumplir 40 años de ingeniero, Breuer destaca a la nueva generación; al reggaetón al que respeta y a los millennial que son para él "la gran mejora de la raza humana". La palabra del creador de sonidos en AM 1050 Radio San Francisco.
En su sitio web, Mario Breuer es claro: "La música debe ser interpretada en su condición más natural e inspirativa posible, y el mejor lugar para eso es el escenario. En el estudio de grabación, llevo las condiciones del vivo a este entorno porque me gusta que los músicos toquen juntos o lo más juntos posible"
Repetir nunca, copiar jamás
"Con ningún artista hice más de dos discos porque me gusta cambiar, hacer cosas nuevas ya que me aburro muy fácil", aclaró Breuer con AM 1050 Radio San Francisco.
"Mi carrera siempre fue muy dinámica. En los años 80, había que procesar los instrumentos fuertemente porque nada podía sonar como lo hacía en el mundo real del otro lado del micrófono. Eran los tiempos de `Repetir nunca, copiar jamás´. Siempre había que crear inventar. Ese era el signo de aquellos tiempos o como diría Prince, Sign O´ the time".
"Cada día de trabajo para mí es un día maravilloso, ganado, seguramente aprendí algo porque enteraré de algún error que cometí el día anterior", explicó el ingeniero.
Pasaron Los Redondos, Sumo, Andrés Calamaro; pero también hubo rechazos y a Breuer "me pasa a menudo. Mucha gente se comunica conmigo pero tengo que ser honesto. Yo vivo de esto y no puedo hacer cualquier cosa. Les recomiendo un vocal couch, que tomen clases de contrapunto, de armonía".
Pero como funcionó la formula La Renga - Breuer para Bailando en una pata de 1995, hay otras que quedaron en el camino. "Me pasó de ponerme a trabajar con bandas que en el proceso nos dimos cuenta que no coincidíamos. Cualquiera puede grabar conmigo siempre y cuando tenga buena música y que haya un cariño. Me parece que hay que saber que las cosas tienen que darse naturalmente. Hay que estar a gusto con el trabajo y sonar como debe ser", explicó el ingeniero.

"En el estudio de grabación, llevo las condiciones del vivo a este entorno porque me gusta que los músicos toquen juntos o lo más juntos posible"
Entre millennials y estilos
Con 40 años de carrera, Breuer no reniega de otros estilos salidos del rocl al cotrario, los respeta y afirma. "La música se trata de eventos culturales y luego artísticos y no puedo conocer de todo o saber de todo. No conozco el regaetón, no sé de donde viene, no lo entiendo, pero sé que se escucha".
Y en ese cambio generacional, entran los millennials. "Son unos genios totales, unos capos barbaros y son la única buena noticia de los últimos años. Me parece que tienen una carga energética y una inteligencia puestas al servicio del a humanidad Son una gran mejora para la raza humana pero van a tener que luchar contra unas cuantas cosas".
De vuelta
Breuer nació en Buenos Aires siendo hijo de padres inmigrantes húngaros. Empezó su carrera musical a la edad de nueve años, tomando clases de batería y desde entonces, no detuvo su camino en la música.
En el año 1979 viajó a Los Ángeles, (California); para estudiar Ingeniería de grabación y Producción Discográfica en la Universidad de California,(UCLA). Al finalizar sus estudios en la UCLA regresó a Buenos Aires y comenzó su ejercicio profesional trabajando con artistas de gran reconocimiento. "Era mega fan de Charly, Luis Alberto Spinetta, Aquelarre, Pappo pero escuchaba los discos que llegaban desde el extranjero y me llamaban la atención. Los sonidos grabados en argentina tenían mucho ruido y por eso quería estudiar ingeniería de sonido y producción porque quería que suenen mejor nuestros discos argentinos y latinoamericanos. Me fui a aprender cómo grabar discos que suenen mejor".
"Me fui a hacer lo que tenía que hacer. No digo que Latinoamérica suena mejor por mí pero muchos queríamos lo mejor para lo nuestro. Con el tiempo, tuve aprendices y alumnos que marcaron la evolución del sonido. Me siento una parte de esa mejora y creo que hoy Latinoamérica es el ombligo de la música del mundo".
