María Cristina Armando: “El libro tiene que estar cerca y acompañar desde la primera infancia”
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María Cristina Armando es docente de nivel inicial jubilada que luego de su ejercicio en San Francisco, eligió las sierras para vivir y fueron su motor creativo para su primer libro de cuentos.
En cuarentena, surgieron ideas, momentos, movimientos e iniciativas. Algunos escribieron canciones, otros; hicieron videos. En este caso, la maestra jardinera María Cristina Armando con su creatividad y 50 años de experiencia frente a jardines de infantes volcó su experiencia en soledad a través de cuentos de fantasías donde participan nada más y nada menos que niños de su entorno y conocidos con las ilustraciones, ya que ella antes de lanzar el libro lo compartió vía WhatsApp con los pequeños que fueron sus críticos literarios.
Con dibujos, letras, fantasía y amor, la seño Cristina creó "La Corona del Sol. Cuarenta cuentos contados en cuarentena".
Su carrera intachable en los jardines donde trabajó, mentora del "Dr. Raul Villafañe" y autorizada en el tema, aseguró que "Hoy por hoy, la educación está en crisis y la pandemia acrecentó esta situación" y que "el libro tiene que volver a estar a mano, los medios audiovisuales sirven mucho pero el papel no se debe perder, tiene que estar cerca y acompañar desde la primera infancia".
- ¿Cómo descubriste la escritura?
Siempre me gustó escribir, inventaba cuentos que contaba a mis alumnos, a mis hijos y luego a mis nietos, pero la verdad es que durante la pandemia del año 2020 fue una necesidad.
El encierro de tres meses fue muy duro tanto para los mayores como para los más chiquitos. Creo que la escritura me mantuvo cerca de ellos, de la gente que quiero.
El método era escribir y luego se lo enviaba por audios de WhatsApp a mis nietos. Esa era la forma de llegar a ellos y aún a la distancia, sentirlos cerca. Además, ellos son también autores del libro porque el arte estuvo a cargo de ellos entonces, cuando volvieron las reuniones familiares, me los entregaron.
- ¿Por qué decidiste escribir 40 cuentos?
Fue como un desafío. Cuarentena fue lo primero que surgió. Estar encerrada o protegida durante tantos días dio lugar a cuarenta cuentos. Solo que esa cuarentena se prolongó y fueron muchos días más.
- ¿Cómo lograste converger tu experiencia como docente y la imaginación de los niños en estos cuentos?
Luego de tantos años compartidos con niños pequeños entendí que es lo que disfrutan y les gusta y la hora del cuento en el jardín es una hora mágica. Narrar cuentos permite ver la expresión del niño, cómo lo disfruta. El narrador también puede observar cómo el niño lo vive a ese cuento porque él también es protagonista. Siempre disfruté de la expresión fantástica del niño que escucha o la alegría que expresa ante un final feliz.
- ¿Y los personajes? ¿Cómo se crearon?
Todos los personajes del libro estuvieron cerca mío durante el relato en la tierra, en el aire o en el agua. Pertenecen a las montañas que veo desde mi patio en San Antonio, a situaciones que vivía en mis caminatas de soledad o cosas que descubrí, que investigué como, por ejemplo, cómo vive un bicho bolita y otras que imaginé de manera ficticia.
Algunos personajes son reales como el tero del cuento que acompañaba a mi nona a su quinta. Los chicos también alimentaron mi creatividad como un partido de futbol de bichos verdes que eran sugerencias graciosas que surgieron de ellos. O una lombriz que vive en un pocito me hizo imaginar en una que vive en la oscuridad. También pensé en la apertura de temporada de verano en las sierras y de inmediato me imaginé una fiesta de animalitos serranos. También hay un homenaje a los bomberos que protegen la flora y fauna de las sierras.
- El libro va acompañado por verdaderas obras de arte de los más pequeños. ¿Cómo fue ese proceso creativo y quienes participaron? ¿Cómo llegaste a lograr esos dibujos tan referenciales?
La edición del libro estaba a cargo de Ivana Myszkoroski. Cuando le consulté, me dijo que era una grandiosa idea incorporar los dibujos infantiles para ilustrar los cuentos. Los niños son creadores natos. Los dibujos infantiles son especiales porque tienen vida en un papel. Cuando les pregunté si querían participar, recibí muchos dibujos y ellos están felices de verlo impreso. Hay dibujos de mis hijos, nietos, sobrinos, ahijados y mucha colaboración porque Georgina Barrios estuvo a cargo de la corrección del libro y como mamá, me alentó a hacerlo. Mucha gente me acompaño y pude hacerlo gracias a ellos.
- ¿Por qué el título "La corona del sol"?
Hay un cuento que es homónimo y donde el sol se enferma y todo cambió. El sol es nuestro motor, la vida y sin él todo cambia, pero claro; tiene un final feliz. Todos mis alumnos y todos los chicos que siempre estuvieron cerca mío pintaron cada día un nuevo sol en mi vida, un sol enorme. Mi primera guardería se llamó "Solcito". Siempre hay soles en los cuentos de niños, siempre son hermosos.

"Narrar cuentos permite ver la expresión del niño, cómo lo disfruta. El narrador también puede observar cómo el niño lo vive a ese cuento porque él también es protagonista", dijo la maestra escritora.
La "seño" Cristina
- ¿Qué valor tienen los cuentos para las primeras infancias?
Es un valor inmenso e increíble. Quién no se acuerda de un cuento contado por mamá, papa, tíos. El cuento logra mostrar valores, compartir alegrías y tristezas, mejora el vocabulario y por sobretodo, deja volar la imaginación. Nunca debemos dejar de soñar.
- ¿Qué recuerdos tenés de 50 años como docente del nivel inicial?
Los recuerdos son hermosos y volvería a ser docente de ese nivel, a compartir momentos únicos con ellos. A veces me encuentro con mis primeros alumnos que tienen ya 50 años y otros, que están cursando el nivel inicial. Me pone muy feliz que hoy sean docentes porque la docencia brinda tantas satisfacciones y permite disfrutar de la primera infancia acompañando siempre todo el proceso con la vocación, que nunca debe faltar. Es una entrega con mucha formación que debería ser universitaria, con mejor capacitación y remuneración. Lo que uno recibe como docente por parte del niño, no tiene precio. Enseñar no tiene precio.
- Como docente... ¿Cómo crees que afectó a los niños el encierro?
Dejó una marca para siempre. Hoy por hoy, la educación está en crisis y la pandemia acrecentó esta situación. El niño no puede estar alejado de sus igual y sin poder acceder al cocimiento que le da un docente o compartir socialmente con un grupo. Esto es básico. La falta de esto mostró muchos cambios.
Los estudiantes del profesorado no pudieron hacer sus prácticas y la formación docente queda afectada enormemente. Difícilmente se pueda recuperar este tiempo, pero se debe hacer porque los niños lo necesitan. El libro tiene que volver a estar a mano, los medios audiovisuales sirven mucho pero el papel no se debe perder, tiene que estar cerca y acompañar desde la primera infancia.
- ¿Qué valor tiene San Francisco para vos?
Mi vida trascurrió en San Francisco. Mi familia, mi juventud, mis amigos, los jardines de infantes donde trabaje. Cada jardín hizo que perteneciera un poquito en cada familia. En el último tramo de mi carrera inauguré el jardín doctor Raúl Villafañe y tuve el acompañamiento del intendente de nuestra ciudad hoy de Córdoba, Martín Llaryora, que agradezco su compromiso y colaboración fue fundamental para este centro educativo y me acompañó en la última etapa de mi carrera. Extraño el contacto con los niños. La demanda que los chicos provocan, siempre te mantiene en actividad, f4rando situaciones disfrutando lo que un chico logra en uno, que es una alegría permanente.
