Malvinas: dos noticias, una esperanza
Dos noticias recientes dan cuenta de una nueva vuelta de tuerca en las relaciones con Gran Bretaña sobre el tema de las islas Malvinas.
Dos noticias recientes dan cuenta de una nueva vuelta de tuerca en las relaciones con Gran Bretaña sobre el tema de las islas Malvinas. El archipiélago todavía injustamente colonizado por la potencia europea sigue siendo uno de los principales asuntos de la política exterior argentina. Sin embargo, el reclamo soberano, que algún día deberá ser escuchado por el país que alguna vez fue un imperio que creyó subestimar al resto del mundo, no obsta para que se concreten avances en determinadas áreas.
La primera noticia fue la de la reanudación de los vuelos entre Malvinas y el continente con escalas en suelo argentino. Es un hecho que puede permitir la renovación de vínculos con la población malvinense y despejar todas las suspicacias que se han mantenido crecientes en las últimas tres décadas al menos.
El segundo suceso es aún más importante. Porque tiene un costado humano central y es uno de los reclamos más urgentes de nuestro país. Se está muy cerca de firmar un acuerdo entre los dos países y la Cruz Roja Internacional para proceder a identificar a los 123 soldados argentinos que están sepultados como NN en el cementerio de Darwin. Estos compatriotas lucharon por la Patria en 1982 y sus familiares tienen el derecho de saber en qué punto exacto descansan.
No es posible seguir admitiendo que en más de un centenar de tumbas en Darwin siga estando la leyenda "Soldado argentino solo conocido por Dios". No es posible por un simple argumento bien humano: para terminar de hacer el duelo es vital que se conozca dónde descansan los restos de un familiar. Llama la atención y atenta contra la razón que hayan pasado 35 años de la guerra de Malvinas y todavía continúen los debates y discusiones acerca de un punto crucial de carácter netamente humanitario, alejado de cualquier connotación política, económica o diplomática.
Es verdad que ninguna de las dos noticias supone un avance concreto en materia de soberanía. La obstinación del Reino Unido en este punto se mantiene y habrá que doblegarla con paciencia y apelando pacíficamente a una reversión, reclamando en todos los foros internacionales como lo ha hecho casi siempre la Argentina. Pero no por ello deben menoscabarse estos dos anuncios. Especialmente el que abre la posibilidad a la identificación de los soldados fallecidos en el conflicto bélico. Esta circunstancia es una puerta a la esperanza para 123 familias que no conocen hoy dónde colocar una flor y orar por el alma de quienes ofrendaron su vida por la Patria.
