Maltrato en bares: cuando el cliente no tiene la razón
El "caso Gamo" encendió el alerta sobre la violencia a la que están expuestos los mozos.
El episodio ocurrido en el bar "Los Amigos", más popularmente conocido como "el bar de Gamo", el pasado martes, que terminó con dos jóvenes detenidos que luego de intentar retirase sin pagar lo consumido, lo que desencadenó una discusión con el dueño al que agredieron a los golpes, encendió la alarma sobre la violencia a la que, algunas veces, están expuestos los mozos y otros trabajadores del rubro.
Mozos de diferentes bares de San Francisco expresaron a LA VOZ DE SAN JUSTO su preocupación por hechos como lo ocurrido a Roberto Gamo.
Si bien los jóvenes mozos Fiorela, Carla, Rocío, Jaqueline y Maximiliano indicaron que nunca han tenido que ser víctima de maltrato por parte de la clientela que acude al bar, algún mal momento pasaron -las chicas- por el acoso verbal o visual que los clientes que manifiestan piropos, a menudo, desubicados.
Por su parte, colegas, Fernanda y Leonela, explican que siempre hay que priorizar el respeto mutuo.
"Por ejemplo, acá las chicas saben que si alguien les silba para que lo atienda, ellas no tienen que ir. Son mujeres que están trabajando, no son perros que los tiene que servir", señala Fernanda.
Leonela aporta que hay momentos en la noche, sobre todo cuando el público más juvenil asiste al bar y bebe de más, en que se viven momentos de tensión. "Ahí -dijo la joven- siempre hay que explicarle que es una falta de respeto y en el caso de que no respondan favorablemente a la indicación de la moza, se les cobra y se les pide que se vayan. Si no quieren, o se ponen más pesados, llamamos a la policía sin ningún problema".
"Quizás si esa persona que viene acá y bebió demás, cree que puede tratar a todos como quiere, pero si lo atiende un hombre, ahí la cosa se complique. De hecho, a nosotras nos pasa que las que más prepotentemente nos tratan son las mujeres, porque nos ven como iguales", cuenta Fernanda.

