"Malos Tratos" vuelve
Alberto, Boetto, Díaz, Formía y Verra vuelven a los escenarios después de una sangría de tres años. La banda de rock de acá se vuelve a encontrar con su música, sus cancones y sus seguidores en un show necesario para la actualidad el rock sanfrancisqueño.
Por Manuel Ruiz | LVSJ
Esta noche, desde las 21, en el Centro Cultural San Francisco, Malos Tratos vuelve a dar un show en vivo después de una sangría de más de tres años. La banda de rock de acá, una de las mejores y sonoramente más sólidas bandas de la historia del rock de San Francisco, vuelve a pararse arriba del escenario para encontrarse, y celebrar ese encuentro, con sus canciones, sus amigos, y una base de seguidores fieles que supieron construir en 13 años de carrera.
De aquel Vereda Rock, del 31 de diciembre de 2019, a esta parte solo habían quedado las voces, las letras, las músicas de sus dos discos de estudio "Infinito en uno" (2011) y "El Gran Impulso" (2016), un reencuentro a finales de 2021 suspendido por cancelaciones pandémicas y la esperanza de que las palabras del frontman Mauricio Alberto asegurando que aquel show en una vereda de Bv. Roca no iba a ser el último de la banda, sean reales.
Y terminaron siendo, a nadie le cambiaron las esperanzas por mentiras. Y ante la certeza de la vuelta: la ansiedad, la feliz ansiedad de volver a estar todos juntos arriba de un escenario y dar un show ante un público al que respetan, y consideran parte esencial de su desarrollo, crecimiento y sostenimiento en el tiempo, como banda.

Guillermo Díaz en bajo y Mauricio Alberto en voz.
Es miércoles, y en la casa del baterista Pablo "Pandu" Formia que es a su vez la sala de ensayo de los MT, a dos días del recital, están por primera vez todos juntos ensayando después de tres años. Las distancias geográficas, que fue la razón por la cual decidieron parar en su momento se achicaron a, literalmente, centímetros: Julian Boetto con su guitarra azul en mano, al lado el pianista Leo Verra, se le pega el cantante Mauricio Alberto y a su lado el bajista Guillermo Díaz, todos parados en una medialuna mirando a través de una puerta de vidrio al baterista Pablo Formia y pidiéndole al sonidista Gabriel Flores que ajuste los volúmenes de los instrumentos que entran por los auriculares de cada uno. Seis amigos haciendo música y logrando que todo lo que no sea ellos tocando, este de más, sobre, no haga falta.
La vuelta de los MT se gesta, dice Alberto "Primero por el amor que nos tenemos, nosotros. Por circunstancias Juli esta acá, y un poco caía de maduro no dejar pasar esa circunstancia, y además teníamos muchas ganas de hacer un show. Pero más que nada porque tenemos muchas ganas de tocar y celebrar estos 12 o 13 años de carrera".

Julián Boetto.
Y esta vuelta, este reencuentro que los tiene hace dos meses resolviendo cosas vinculados a la concreción de una fecha, a la realización de un recital y su logística, genera en cada uno un cumulo de emociones y sensaciones donde la ansiedad reina "Toda la semana ansiedad. Yo tengo un grado de ansiedad y lo identifico. Por ejemplo, yo a la siesta la duermo religiosamente y esta semana no la dormí, es una ansiedad linda. Y es propia de estos años de carrera, los discos, las canciones, nosotros", explica el cantante.
Para disolver algunas partes de esa ansiedad, los MT se agarran del vínculo que supieron construir y que les ha dado niveles únicos de confianza entre sí, y que le permitió entender que instrumentos en mano, setlist de temas ordenado, nada había cambiado demasiado. La música, sus canciones, seguían estando ahí: esperándolos, volviéndolos a juntar haciendo fluir una dinamíca familiar que ellos mismos forjaron.
"Tenemos un toque más de madurez también. Al menos yo me siento así tocando la batería. Esos momentos de silencio sin hacer nada, sin tocar y después se da lo de volver y te sentís nuevo. Yo tengo muchas ganas de tocar", dice con franqueza Formia. La misma sensación tiene Verra
"Eso que dice Pandu del crecimiento, la maduración y la ejecución del instrumento es real. Como que hoy pienso mucho más en la banda como equipo que en mí, en la parte individual, quizás hace unos años buscaba un protagonismo que era contraproducente, y ahora no lo siento, no me pasa, no lo necesito".

Pablo Formia.
Confiesan que visitaron muy poco su música en estos tres años fuera de los escenarios como banda. Pero la música, sus canciones, es lo que siempre los aglutinó, los unió: sus dos discos y las horas interminables juntos, tocando, componiendo, viajando, es la principal garantía que tienen para decidir volver. Lo más importante está, todo lo otro cuesta, pero la tranquilidad de saberse lo que son todos juntos tocando dinamita cualquier duda a la hora de tomar la decisión que ellos y mucha gente estaba esperando.
"Cuando le dimos fecha al show, creo que a todos nos pasó de volver a encontrarnos y enfocarnos en nuestro instrumento, pero la química no la perdimos. Entonces dijimos cada uno en lo suyo, practicando, recordando, acortando siempre el margen de error. Por eso en dos ensayos o tres resolvemos. Y las canciones, son nuestras, es un ratito y ya está", simplifica Alberto ante la consulta de cómo fue encontrarse con sus canciones tres años después.
La vuelta de los Malos Tratos se da en un contexto muy diferente al que había cuando anunciaron el parate. La escena del rock local se encuentra no sin bandas, pero sí sin la frecuencia de shows de bandas locales de hace tres años atrás, sin lugares para tocar y en parte, dispersa. "Para mí es un punto controversial", dice Gabriel Flores, y amplía "Es difícil organizar un evento por los costos que implica. Y eso lleva a que no se hagan fechas, que el rock no se consuma y la escena no se alimente y crezca. La ciudad perdió "Aquelarre", que le daba a los músicos muchísimas facilidades para tocar, mostrar su música y estar junto a otros músicos, otras bandas. Y hay que agregar que el rock no está de moda".
Dice Guillermo Díaz "No es fácil hacer un show. Cuando la situación económica esta complicada, la cultura cae primero. Y después, no es fácil desde lo económico, nosotros necesitamos un grupo de personas que vengan a trabajar y tenes que ofrecerle algo de dinero. Ninguno de nosotros tiene la moneda para decir hagamos y después vemos si salimos derecho, no, es todo a pulmón. Nosotros por ejemplo nos juntamos a ensayar dos días, pero hace dos meses hablamos todos los de algo para resolver. Lo musical, estamos seguros que va a salir a bien, porque somos músicos y porque sabemos que eso que va a buscar la gente lo va a tener, pero conlleva un trabajo atrás que nosotros hicimos durante muchos años. Pero, como hace una banda de pibes producir una fecha, con los números que se manejan hoy, no hay espacios para tocar. Es una eterna lucha a la que no podemos escapar".

Leo Verra en los teclados.
Y es cierto. Y es cíclico. Todos los géneros musicales que forman parte de lo que llamamos alternativo a lo dominante en nuestra ciudad (el cuarteto, la cumbia), atraviesan estas realidades que se agravan en momentos específicos, como ahora le pasa al rock hecho acá. Quizás, el show de los MT sirva como para romper esa inercia y esa falta de posibilidades. Porque hay algo que los Malos Tratos no solo saben, sino que esperan y que ha sido clave para esta reunión, y es la necesidad de juntarse, compartir, y que el rock sea la excusa perfecta para sacudir y dejar por el suelo las distancias.
"Malos Tratos es lo que el público generó. Fuimos muy afortunados, porque se generó una relación muy honesta con la gente y muchos de esos que nos iban a ver terminaron siendo amigos. Eso son las expectativas y la ansiedad, porque más allá de la búsqueda personal de cada uno. Hay algo muy lindo que pasa que es que la gente que nos va a ver canta nuestros temas, no sé si alguno de nosotros lo ha logrado con otro proyecto, y eso es un montón. Saber que tocamos acá y esta esa conexión, ya paga todo. Y uno se da cuenta, cuando está en otros proyectos, que lograr que eso pase es muy difícil. Nosotros nos dábamos cuenta del feedback, y que lo que hacíamos que parecía en la previa muy difícil de realizar, luego salía muy fácil. Estos años, fue también seguir cayendo en la cuenta que a nosotros no salía muy fácil algo que es muy difícil. Más allá del nivel de la música, porque hay proyectos excelentes que no generan lo mismo. Algo hay en esa conexión. No hay fórmula para conectar. Simplemente pasó y nadie lo pensó", explican entre todos ante la consulta si en este tiempo fuera de la escena, les permitió entender lo que habían generado como banda.

El sonidista, Gabriel Flores.
Será una noche de celebraciones en el CCSF, con el rock como la mejor excusa posible y el reencuentro como certeza. Vuelven los Malos Tratos y puede ser una noche que sirva para recordar y darle vida a mil noches más. Están todas las garantías dadas: porque dicen que las músicas son los recuerdos que quedan en los otros, y los Malos Tratos son ese rock que venimos extrañando hace un rato demasiado largo.
La vuelta de MT
Esta noche las puertas del CCSF (Mitre esquina J.J. Paso) abren a las 21. Las entradas se consiguen puerta y tiene un precio de $2000. La banda invitada es la también sanfrancisqueña Eternal Sun Temple.
