Maju Lozano: encontrarnos, tejer redes y vivir mejor
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En su paso por San Francisco, la conductora destacó el valor de los encuentros entre mujeres para compartir experiencias, informarse y darse tiempo propio. Una charla sobre los vínculos, los cambios y la posibilidad de vivir con plenitud en cada etapa.
Por María Laura Ferrero | LVSJ
Cuando Maju Lozano mira una foto de su abuela, encuentra una imagen muy distinta de la mujer que ella es hoy a sus 54 años. Recuerda el batón y una época en la que muchas mujeres estaban dedicadas a sus casas y, después de la jubilación, parecía que el mundo se achicaba. Ahora, sostiene, la vida después de los 50 puede abrir una etapa de cambios, preguntas y nuevos deseos.
“Medio que a los 50 empieza como otra etapa. Vivimos más también y de otra manera”, reflexionó la conductora, que estuvo en San Francisco para participar de la primera edición de Bienvividas, un encuentro organizado por Panna Cotta Pastelería para conversar sobre salud, bienestar y cómo construir una buena vida.
En diálogo con Posta, Maju habló de su presente y de la importancia de encontrarse con otras mujeres. Compartir lo que pasa, escuchar experiencias y hacer preguntas son parte de esos espacios que disfruta y que también impulsa en Buenos Aires. En tiempos de conversaciones mediadas por pantallas, destacó la cercanía que se genera al estar frente a frente.
Otros tiempos
Durante la charla surgió una comparación entre las mujeres de hoy y las de otras generaciones. Lo que antes podía asociarse con la vejez, para muchas personas es ahora un momento de proyectos y nuevas experiencias.
“Si yo veo las fotos de mi abuela con su batón, tenía 60 y pico”, recordó Maju. Al hablar de aquella época, señaló que eran pocas las mujeres que trabajaban fuera de sus casas y que, después de jubilarse, parecía que “ya había terminado el mundo”.
En su caso, con un hijo adolescente y nuevas inquietudes, este momento le permitió mirar de otra manera sus propias necesidades. “Las mujeres empezamos a ocuparnos de otras cosas y a darnos otros lujos, como descansar, por ejemplo, y pensar más en lo que nos gusta, lo que tenemos ganas y no tantas obligaciones”, expresó.
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Entre esos cambios también mencionó la menopausia, un tema del que habló con naturalidad: “No tengo problema. Lo digo con orgullo”. Consideró que hoy existe más información, aunque todavía hace falta, y destacó la importancia de consultar con especialistas para comprender lo que sucede con el cuerpo.
Su reflexión se extendió a la posibilidad de revisar prioridades y hacerse un lugar entre las responsabilidades familiares y laborales: reconocer el cansancio, permitirse una pausa y darles tiempo a los deseos propios.
Mirarse de cerca
Para Maju, la oportunidad de encontrarse cara a cara en esta época atravesada por los celulares y las pantallas es muy importante y defendió la cercanía que se genera cuando las mujeres comparten un mismo espacio.
“Se da una comunicación distinta. Nosotros por eso hicimos los encuentros presenciales”, explicó. En esas reuniones, señaló, la información llega de otra manera y el intercambio resulta “más cercano”.
Esos espacios permiten conversar sobre experiencias que, a veces, cuesta poner en palabras en medio de las obligaciones de todos los días. Escuchar a otras mujeres puede abrir preguntas, ayudar a reconocer necesidades y dar lugar a nuevos vínculos.
La conductora también disfruta de llevar estas conversaciones a distintas ciudades. Antes de San Francisco, participó de encuentros en Corrientes y Santa Fe, y aseguró que le gustaría continuar recorriendo el país cuando surjan propuestas similares.
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“A mí me gustan estos tipos de encuentros con mujeres, me encantan. Los re disfruto”, afirmó.
Nacida en Paraná, contó que para llegar a San Francisco pasó por su ciudad natal, buscó a su hermana y viajaron juntas. Volver al interior, dijo, le permite encontrarse con otros ritmos y dedicar un rato a conocer cada lugar.
“A mí me gusta cuando llego a los lugares así, ir a ver un poco la gente, los barcitos, cómo es el lugar”, relató. También disfrutó de la tranquilidad: “Escuchás los pajaritos, el sonido del campo. Descansás bien, bajás mil cambios”.
Su diagnóstico
En la entrevista, Lozano también se refirió al diagnóstico de autismo que recibió en la adultez. Contó que llegó después de años de búsquedas, lecturas y consultas con neurólogos y psicólogos, a partir de sensaciones y situaciones que no encontraba cómo explicar.
“No sabía tampoco que el diagnóstico se podía dar de manera tardía en un adulto. Fueron años y años de búsqueda, de investigar y leer”, recordó.
La conductora explicó que conocer su diagnóstico le permitió comprender aspectos de su historia y prestar atención a determinados cuidados personales. “Cambió en lo personal, como para entender cosas y tener otros cuidados”, señaló.
Al hablar del tema, Maju volvió sobre la importancia de encontrar respuestas y de contar con información que ayude a entender aquello que durante mucho tiempo parecía no encajar.
Su relato estuvo centrado en lo que ese conocimiento significó para ella: una posibilidad de comprender mejor sus propias experiencias y reconocer necesidades que antes no tenían una explicación.
Siempre activa
Mientras impulsa las charlas y recorre distintas ciudades, la conductora continúa con su trabajo en los medios. Contó que participa en FM 100, en El Club del Moro, y en televisión, donde forma parte de Es mi sueño, por Canal 13.
“Estoy cantando ahí”, comentó sobre su participación televisiva, antes de resumir su presente con una sonrisa: “Así que ocupada”.
Entre la radio, la televisión y los encuentros con mujeres, Maju transita una etapa que describe como distinta, con lugar para el trabajo, pero también para revisar prioridades.
Su paso por San Francisco dejó una conversación sobre cómo vivir mejor: ocuparse de una misma, buscar información, sostener vínculos y darles espacio a las cosas que gustan.
Pensar una buena vida
La primera edición de Bienvividas, organizada por Panna Cotta Pastelería, reunió en San Francisco a mujeres mayores de 30 años para conversar sobre bienestar, longevidad y las decisiones que pueden contribuir a construir una buena vida a medida que pasan los años.
Maju Lozano participó del encuentro junto al médico Ignacio Lares; la psicóloga María Emilia Gobbo; el ingeniero Ignacio Armando, de Neer Suplementos; Julia Lepore, de Himalaya Viajes; Natalia Bergero, de Farmacias Más Vida; y Natalia Gielczuk, de Impulsa.
La propuesta invitó a reflexionar sobre la importancia de ocuparse de una misma, cultivar vínculos, mantenerse en movimiento y hacer actividades que generen disfrute. También se abordaron los suplementos y los avances relacionados con la longevidad y el bienestar.
La conversación puso la mirada en el presente y en cómo los hábitos y las elecciones de cada etapa pueden ayudar a llegar a la vejez con una buena calidad de vida. El encuentro abrió, además, un espacio para compartir experiencias y pensar el bienestar desde distintas perspectivas, con la idea de vivir con plenitud en todas las edades.
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