Macri hizo un discurso de poco más de una hora para destacar logros de su gestión
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¿Cuáles fueron las diferencias entre el discurso del 2016 y el de hoy?
El discurso ante la Asamblea Legislativa de Mauricio Macri tuvo una duración casi idéntica al del año pasado (una hora) y varios temas en común, pero ejes distintos: mientras el foco al arrancar su gestión estuvo puesto en la herencia recibida, esta vez se basó en resaltar los logros conseguidos en 2016.
El 1 de marzo de 2016, el flamante Presidente había dado su primer discurso trazando un panorama desolador sobre el estado en que había encontrado el país.
"Encontramos un Estado desordenado y mal gestionado, con instrumentos de navegación rotos, se ocultó información, faltan documentos, no hay estadísticas, cuesta encontrar un papel", graficó en sus primeras frases, que avaló con números lapidarios: dijo que había 1.200.000 personas desempleadas y aproximadamente 3.800.000 empleados "en negro" y habló de un 29% de argentinos en la pobreza y un 6% bajo la línea de indigencia, entre otros datos.
Esta vez apenas se refirió a números de la gestión kirchnerista, aunque sí hizo mencionó "la manipulación" de datos del Indec sobre inflación y pobreza y de la falta de estadísticas criminales para combatir el narcotráfico y la inseguridad. Y agregó: "recibimos un país donde sólo el 41 por ciento de la población tenía cloacas".
Aparte de esas referencias, hoy prefirió hablar de los números de 2016 y de algunas proyecciones para el final de la gestión. En el tema cloacas, por ejemplo, dijo que al finalizar "estos cuatro años el 75% las tendrán (las cloacas) y el 100 por 100 en las zonas urbanas tendrán agua potable".
También anunció que 2.000 escuelas del interior del país se conectarán a Internet; que las exportaciones crecieron un 7 por ciento; que el déficit fiscal fue de 4,2 por ciento en 2016 y que llegará a 2,2 por ciento al finalizar la gestión y que el blanqueo permitió recaudar 115.000 millones de pesos que serán destinados a regularizar las deudas del Estado con los jubilados a través del programa de Reparación Histórica.
Más allá de los números, el año pasado Macri había anunciado que su gestión se basaría en tres ejes: pobreza cero, combate al narcotráfico y unión de los argentinos.
Y en su discurso de hoy recordó su promesa original. En materia de pobreza hizo hincapié en la creación de empleo genuino y en la lucha contra la inflación, que anunció que bajó a 8 por ciento en el último semestre de 2016, y está previsto que "no supere el 17 por ciento" este año.
En la misma línea dijo que su Gobierno había ampliado derechos, y que "más de 1 millón y medio de chicos comenzaron a recibir asignaciones familiares o por hijo", cuando antes no las recibían.
Sobre el narcotráfico, anunció un nuevo radar para vigilar las fronteras, dijo que la gestión estaba concentrada "en desarmar las cadenas de narcotráfico" y llamó a aprobar leyes que ayuden a terminar con la "puerta giratoria" en las cárceles.
Sobre la unión de los argentinos, elogió el diálogo y dijo que "los funcionarios seguiremos tocando timbre para escuchar a la gente" cara a cara. Sin embargo planteó una clara división entre los que los que quieren que al país le vaya bien y "las voces que nos quieren desanimar, que nunca quisieron el cambio y que ni siquiera hacen autocrítica de lo que hicieron en el pasado".
Entre el resto de los temas, varios se repitieron en marzo pasado y ahora: combate a la corrupción, problemas energéticos, crédito e inversión, reforma tributaria, jubilados, reclamo por Malvinas, exportaciones, reforma de la Justicia y pluralidad de voces, entre otros.
En cambio esta vez no tocó algunos puntos que había abordado en 2016, como la actualización de tarifas o el golpe militar, que año pasado repudió cuando ese mismo mes se cumplían 40 años de su inicio.
Un último punto de la comparación podría trazarse con los anuncios que el Presidente hizo en la asamblea del año pasado y que llegaron a cumplirse.
El primero fue la reforma al impuesto a la Ganancias, que en 2016 había anunciado que enviaría al Congreso, y aprobó sobre finales de 2016. Macri también anunció en ese discurso inaugural un proyecto para la devolución del IVA de los productos de la canasta básica alimentaria (se convirtió en ley en junio pasado) y otro que garantice la educación universal a partir e los 3 años (tiene media sanción de Diputados).
Otra promesa había sido ampliar la población que recibía asignaciones familiares y la Asignación Universal por Hijo, y también se hizo.
En cambio, otras promesas de ese discurso no se cumplieron, por ejemplo una reforma integral de la Justicia o el fin de los cortes de luz.
En lo que sí tuvieron una sincronización perfecta los dos discursos fue en la duración: una hora y un par de minutos, un tiempo mucho más generoso que los 15 o 20 minutos que Macri empleaba en la Asamblea Legislativa porteña cuando era jefe de Gobierno en la Ciudad, pero mucho más breve que las 3 horas y 42 minutos que usó Cristina Kirchner en 2013, su discurso más prolongado y el más extenso en los últimos 20 años de asambleas legislativas de la Nación. (Télam)
El 1 de marzo de 2016, el flamante Presidente había dado su primer discurso trazando un panorama desolador sobre el estado en que había encontrado el país.
"Encontramos un Estado desordenado y mal gestionado, con instrumentos de navegación rotos, se ocultó información, faltan documentos, no hay estadísticas, cuesta encontrar un papel", graficó en sus primeras frases, que avaló con números lapidarios: dijo que había 1.200.000 personas desempleadas y aproximadamente 3.800.000 empleados "en negro" y habló de un 29% de argentinos en la pobreza y un 6% bajo la línea de indigencia, entre otros datos.
Esta vez apenas se refirió a números de la gestión kirchnerista, aunque sí hizo mencionó "la manipulación" de datos del Indec sobre inflación y pobreza y de la falta de estadísticas criminales para combatir el narcotráfico y la inseguridad. Y agregó: "recibimos un país donde sólo el 41 por ciento de la población tenía cloacas".
Aparte de esas referencias, hoy prefirió hablar de los números de 2016 y de algunas proyecciones para el final de la gestión. En el tema cloacas, por ejemplo, dijo que al finalizar "estos cuatro años el 75% las tendrán (las cloacas) y el 100 por 100 en las zonas urbanas tendrán agua potable".
También anunció que 2.000 escuelas del interior del país se conectarán a Internet; que las exportaciones crecieron un 7 por ciento; que el déficit fiscal fue de 4,2 por ciento en 2016 y que llegará a 2,2 por ciento al finalizar la gestión y que el blanqueo permitió recaudar 115.000 millones de pesos que serán destinados a regularizar las deudas del Estado con los jubilados a través del programa de Reparación Histórica.
Más allá de los números, el año pasado Macri había anunciado que su gestión se basaría en tres ejes: pobreza cero, combate al narcotráfico y unión de los argentinos.
Y en su discurso de hoy recordó su promesa original. En materia de pobreza hizo hincapié en la creación de empleo genuino y en la lucha contra la inflación, que anunció que bajó a 8 por ciento en el último semestre de 2016, y está previsto que "no supere el 17 por ciento" este año.
En la misma línea dijo que su Gobierno había ampliado derechos, y que "más de 1 millón y medio de chicos comenzaron a recibir asignaciones familiares o por hijo", cuando antes no las recibían.
Sobre el narcotráfico, anunció un nuevo radar para vigilar las fronteras, dijo que la gestión estaba concentrada "en desarmar las cadenas de narcotráfico" y llamó a aprobar leyes que ayuden a terminar con la "puerta giratoria" en las cárceles.
Sobre la unión de los argentinos, elogió el diálogo y dijo que "los funcionarios seguiremos tocando timbre para escuchar a la gente" cara a cara. Sin embargo planteó una clara división entre los que los que quieren que al país le vaya bien y "las voces que nos quieren desanimar, que nunca quisieron el cambio y que ni siquiera hacen autocrítica de lo que hicieron en el pasado".
Entre el resto de los temas, varios se repitieron en marzo pasado y ahora: combate a la corrupción, problemas energéticos, crédito e inversión, reforma tributaria, jubilados, reclamo por Malvinas, exportaciones, reforma de la Justicia y pluralidad de voces, entre otros.
En cambio esta vez no tocó algunos puntos que había abordado en 2016, como la actualización de tarifas o el golpe militar, que año pasado repudió cuando ese mismo mes se cumplían 40 años de su inicio.
Un último punto de la comparación podría trazarse con los anuncios que el Presidente hizo en la asamblea del año pasado y que llegaron a cumplirse.
El primero fue la reforma al impuesto a la Ganancias, que en 2016 había anunciado que enviaría al Congreso, y aprobó sobre finales de 2016. Macri también anunció en ese discurso inaugural un proyecto para la devolución del IVA de los productos de la canasta básica alimentaria (se convirtió en ley en junio pasado) y otro que garantice la educación universal a partir e los 3 años (tiene media sanción de Diputados).
Otra promesa había sido ampliar la población que recibía asignaciones familiares y la Asignación Universal por Hijo, y también se hizo.
En cambio, otras promesas de ese discurso no se cumplieron, por ejemplo una reforma integral de la Justicia o el fin de los cortes de luz.
En lo que sí tuvieron una sincronización perfecta los dos discursos fue en la duración: una hora y un par de minutos, un tiempo mucho más generoso que los 15 o 20 minutos que Macri empleaba en la Asamblea Legislativa porteña cuando era jefe de Gobierno en la Ciudad, pero mucho más breve que las 3 horas y 42 minutos que usó Cristina Kirchner en 2013, su discurso más prolongado y el más extenso en los últimos 20 años de asambleas legislativas de la Nación. (Télam)
