Luis Taverna: “Siento una profunda necesidad interna por la pintura”
:format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/Media/202211/Image5e4c94d669a54003b926ecf417934c75.jpg)
En el Día del Artista Plástico Argentino, LA VOZ DE SAN JUSTO entrevistó a uno de los referentes de San Francisco cuya obra trascendió al mundo, Luis Taverna. Un apasionado que creció ante el lienzo y una explosión de creatividad propia. Tal es su amor por el arte que asegura: "Voy a seguir pintando hasta que me muera. No pasó un solo día de mi vida en que no haya pintado algo".
Por Mauricio Argenti | LVSJ
Cada 3 de noviembre se conmemora el Día del Artista Plástico Argentino, en recuerdo del fallecimiento del pintor y arquitecto argentino Prilidiano Pueyrredón y, a su vez, como honra a todos los que se desempeñan en la disciplina.
Pueyrredón fue uno de los precursores de la pintura en el país, dedicándose tanto a los temas de salón como a la representación costumbrista de la vida popular. Asimismo, fue el primer pintor de desnudos femeninos en Buenos Aires, entre los que sobresalen las obras La siesta y El baño. Por otro lado, trabajó en obras de restauración y ampliación de varios monumentos, entre ellos, la capilla de la Recoleta, la Pirámide de la Plaza de Mayo y la Casa Rosada, como urbanista diseñó la Plaza de la Victoria y el puente del barrio de Barracas, y fue autor de los planos para la mansión que Miguel de Azcuénaga levantó en Olivos, luego obsequiada al gobierno federal como residencia para el presidente de la Nación.
San Francisco tiene una prolífica cantidad de artistas plásticos que llegaron a exponer sus obras en salones de nuestro país y del exterior. Uno de ellos, contemporáneo, es Luis Taverna.
Nacido el 7 de mayo de 1946 en La Francia, desde muy joven se radicó en San Francisco desde donde hizo trascender el nombre de esta ciudad en diferentes países del mundo a través de sus obras características del impresionismo.
Cursó sus estudios de pintura en la Escuela Municipal de Bellas Artes de San Francisco dirigida por los profesores de artes plásticas desde 1960 hasta 1965. Al año siguiente inició sus estudios en la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) y en 1974 comenzó a exponer su arte en museos europeos.
"Murales de Tartagal" fue el nombre de una de las obras que hizo que recibiera uno de sus primeros premios en el año 1976, en la provincia de Salta, Argentina.

Luis Taverna
junto a su primera obra: "La Parva", que pintó cuando tenía 15 años. (Fotos: Marcelo
Suppo | LVSJ)
En el marco de los festejos del "Centenario de la Ciudad de San Francisco" en 1986, las autoridades municipales entregaron la obra de Taverna "Los comienzos" al entonces presidente de la Nación, Raúl Alfonsín.
Desde 1986 hasta 1995 expuso en las principales ciudades de América del Sur, como Viña del Mar (Chile), Punta del Este y Montevideo (Uruguay), Bogotá (Colombia) y Buenos Aires. También, algunas de sus obras fueron expuestas en el Principado de Asturias.
En 2005 cursó su último año de la carrera del Profesorado Superior de Artes Visuales.
Desde su atelier en nuestra ciudad, y con sus pinceladas hechas obras de arte, Taverna logró la creatividad que le dio proyección internacional.
"Voy a seguir pintando hasta que me muera"
Con 76 años, Taverna le asegura a LA VOZ DE SAN JUSTO que no piensa retirarse de la actividad. "Voy a seguir pintando hasta que me muera. Desde que empecé a pintar no pasó un solo día de mi vida en que no haya pintado algo".
Mientras observa con profunda melancolía a su primera pintura denominada "La Parva", creada cuando apenas tenía 15 años de edad, se ubica desafiante frente a su atril donde reposa mansamente una pintura que en poco tiempo más formará parte de su tan buscada colección de obras.
En un diálogo muy ameno, Taverna recordó que los primeros trazos de pintura sobre un lienzo los comenzó a dar "cuando tenía apenas 6 años", mostrando de esta manera que los 70 años de profesión le trajeron "alegría y felicidad".
"Mi papá era carpintero y a los 6 años ya no le dejaba terciado limpio en la carpintería con mis primeros garabatos", explicó para luego asegurar que "me gustó siempre el arte".
Recordó además que esa vocación que se despertó a edad muy temprana, con el tiempo se fue afianzando y en ese sentido en una nueva anécdota que tuvo con su padre recordó que cuando le preguntó qué iba a estudiar para forjarse un futuro le respondió que quería formarse en arte. "El de inmediato me dijo que esa no era una carrera para gente normal, eso es para los locos" y como un reflejo instantáneo le respondió "yo soy loco papá, porque voy a estudiar arte".
Desde entonces comenzó su aventura entre lienzos y pinceles. Tras completar sus estudios artísticos en nuestra ciudad, continuó con ansias de perfeccionarse y para ello su próximo paso fue por la Escuela de Arte de la Universidad Nacional de Córdoba hasta que en los convulsionados comienzos de la década del '70 partió rumbo a Buenos Aires. Allí se inició en actividades como el teatro callejero para reunir dinero suficiente para sobrevivir mientras hacía uso de su talento pintando carteleras de cine.
A lo largo de su trayectoria artística, Taverna expuso en galerías de arte en Nueva York, Roma, París y Milán, entre otros combinándose también con su participación en galerías de localidades muy pequeñas.
"Después de muchos años integré la primera promoción del Profesorado de Bellas Artes de San Francisco donde completé toda mi formación profesional", dijo.
Tras resaltar que "pinté durante toda mi vida" recordó que el primer cuadro que pintó lo hizo a los 15 años. "Se llama 'La Parva' y todavía lo conservo con mucho cariño".
Si bien no le quita importancia a la formación profesional que tiene que tener un artista, Taverna luego sucumbe ante los efectos de la experiencia en su actividad. "Con el tiempo te das cuenta que esto es más oficio que otra cosa".
"El momento más difícil de un artista es cuando te enfrentás al lienzo blanco en el atril" explicó Taverna para ilustrar el mayor desafío que tiene cada vez que decide iniciar una nueva obra, aunque dijo que "la incertidumbre dura hasta que sale el primer trazo. En ese momento es como si el cerebro se despertara y desde ahí seguís pintando como si contaras una historia en la pintura".
Cada una de las obras de Taverna remite a momentos de su propia historia de vida. La gran mayoría de ellos tienen que ver con paisajes, lugares o situaciones vividas por el artista, aunque reconoce que "en muchas ocasiones" termina realizando modificaciones a los escenarios reales sobre los cuales luego se basa para crear una obra.
Confeso admirador del mar, la mayoría de sus cuadros tienen que ver con paisajes de la marina. "Me encanta el mar e incluso fui marinero ya que en un momento de mi vida estuve embarcado en el Eugenio C, el Federico C y otros buques. El mar me encanta, pero lo que no me gusta es meterme al agua porque tuve que atravesar por dos tragedias familiares en ese ámbito. Yo no me meto al mar, más bien lo pinto".

"El momento más difícil de un artista es cuando te enfrentás al lienzo blanco en el atril", confiesa Taverna.
"Yo gané dinero con el arte"
En un momento de la entrevista, Taverna se consideró "afortunado" ya que a lo largo de su vida pudo lograr estabilidad económica gracias a su talento. "Yo gané dinero con el arte" y entre las causas para que eso ocurra dijo que "eso es pura suerte".
"Yo he visto mejores pintores que yo, de acá a la China. He visto artistas de primera pasándola mal y teniendo que hacer caricaturas en una plaza los fines de semana para poder comer", agregó.
Volviendo a su exigente calificación sobre sí mismo reconoció que "yo tuve mucha suerte con la pintura y honestamente nunca supe bien por qué pasó eso".
En otro momento tuvo un reconocimiento para con la figura del cirujano plástico Osvaldo Pepellín, sanfrancisqueño radicado en Italia desde hace muchos años.
Sobre el profesional Taverna confesó que "él me hizo vender muchos cuadros e incluso me hizo una conexión con una agencia de arte 'Estilo Montecarlo' que tiene galerías en París, Milán, Osaka, Montecarlo, Tokio y Roma".
Mientras se terminaba la entrevista, el artista dejó en claro que no piensa renunciar fácilmente a su pasión por la pintura. "Yo voy a seguir pintando hasta que me muera" resaltó con énfasis y luego agregó que "mientras pueda seguir pintando lo voy a hacer. Yo siento una profunda necesidad interna por la pintura. Me manifiesto de esa manera porque es lo único que se hacer".

