Luego de dos años, no olvidar
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Evocar estos dos años puede ser traumático y afectar la salud mental de algunas personas. Sin embargo, a nivel social es preciso no olvidar el significado que el virus le ha impreso a la palabra pandemia.
El pasado 11 de marzo la pandemia cumplió dos años. En esa fecha de 2020, la Organización Mundial de la Salud declaró que el coronavirus presente en más de 100 países determinaba el comienzo de una nueva era de la humanidad. Hasta ese momento, se había evitado el término por temor a mostrar que el virus era imposible de detener y, por ello, que las naciones se resignaran a no aumentar los esfuerzos por ponerle coto.
"Pandemia no es una palabra que se use a la ligera o de manera descuidada", expresó en aquella ocasión Tedros Adhanom Ghebreyesus, director de la OMS. "Todos los países pueden aún cambiar el curso de esta pandemia", agregó. El Covid había infectado a más de 120 mil personas y matado a más de 4 mil. Los números de enfermos y fallecidos se multiplicaron exponencialmente en pocas semanas. Así, la pandemia mostró su rostro mortífero.
Por esta razón, resulta imprescindible no olvidar el significado que tiene esta palabra. Casi 130 mil argentinos fallecidos son motivo más que suficiente para recordar siempre los estragos que ha causado el virus y aprender para siempre las lecciones que nos dio, referidas a la salud, a los cuidados, a los modos de socializar, a la solidaridad y, también, a la desidia, la corrupción y el egoísmo.
Se supone que estaríamos comenzando a vivir la época de la post pandemia. Mucho se escribió sobre cómo se reconfiguraría la humanidad luego de estos dos años tan dolorosos. Versiones optimistas y pesimistas hubo por doquier. El devenir de la historia dirá en qué sentido transitarán los países luego de haber vivido esta pesadilla. No obstante, esta experiencia común no puede ser despreciada, tampoco arrumbada en algún escondrijo de la memoria.
Debemos llevar con nosotros las vivencias y los sufrimientos padecidos para que no desaparezca la real sensación de que estuvimos dos años en serio peligro y, asimismo, para honrar a quienes nos dejaron a causa del Covid. Para comprender que el virus arrolló el narcisismo y la soberbia, pero también permitió el retorno floreciente de políticas restrictivas de la libertad del hombre. Para reanudar la vida social luego de un aislamiento extenso -en algunos casos demasiado- que exacerbó efectos negativos y traumas. Para reconocer siempre el trabajo de los equipos de salud, de los educadores y de todos los servidores públicos. Para rediseñar políticas que permitan dar mejores respuestas a este tipo de amenazas.
Estudiosos de las neurociencias sostienen que es inevitable que muchos de los recuerdos de estos años difíciles pueden desvanecerse. En algún momento y de acuerdo a las circunstancias vividas, evocar estos dos años puede ser traumático y afectar la salud mental de algunas personas. Sin embargo, a nivel social es preciso no olvidar el significado que el virus le ha impreso a la palabra pandemia. Ese concepto que durante dos años fue el más usado por la humanidad y que, por la memoria de quienes fallecieron y sufrieron a causa del Covid, nunca más debe usarse a la ligera o de manera descuidada.
