Básquet
Luciano Ortiz, el regreso desde la adversidad: “Quiero revancha, quiero volver a ser protagonista”
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Una lesión en el codo lo dejó casi dos meses fuera de competencia en un tramo clave de la temporada. Ya recuperado, Luciano Ortiz vuelve a sumar minutos y sensaciones en San Isidro, con la cabeza puesta en recuperar ritmo y aportar experiencia en la pelea grande.
Para un jugador acostumbrado a la fricción del juego y al protagonismo constante, verse obligado a acompañar desde afuera implica un quiebre difícil de asimilar. Luciano Ortiz debió atravesar un parate inesperado que alteró rutinas y tiempos en pleno desarrollo de la temporada, y que hoy comienza a quedar atrás con su regreso a la competencia. El alero volvió a sumar minutos con la camiseta de San Isidro en la reciente gira por Córdoba, que dejó una victoria y dos derrotas, y marcó el inicio de su proceso de reinserción al equipo.
El contratiempo se produjo a principios de noviembre, durante el partido ante Estudiantes de Tucumán, y lo mantuvo alejado de las canchas durante casi dos meses. Ya de vuelta, Ortiz empieza a recuperar ritmo y sensaciones, con la expectativa de volver a convertirse en una pieza de peso dentro de un San Isidro que se mantiene en los primeros planos de la temporada.
“Fueron casi dos meses de algo que no me esperaba para nada. Lo más duro fue vivirlo desde afuera, pasar de estar siempre dentro de la cancha a tener que mirar todo desde otro lugar”, reconoce Ortiz, al referirse a un proceso que tuvo mayor impacto en lo emocional que en lo físico. “Estamos predispuestos a los golpes y a las lesiones, eso te va fortaleciendo de cabeza, pero igual se extraña muchísimo el básquet”, agrega.
La vuelta no pasó inadvertida. En su segundo partido tras el regreso fue el máximo anotador del equipo y empezó a recuperar protagonismo dentro del juego. “Hoy por suerte ya estoy de vuelta, me siento cada vez mejor. Me tocó jugar bastantes minutos, me voy sintiendo cómodo y entrando en ritmo de a poco. Creo que con el pasar de los días y de los partidos voy a llegar a mi mejor versión”, proyecta.
La recuperación fue integral y planificada. Ortiz trabajó de manera coordinada con el kinesiólogo del club, el preparador físico y el psicólogo, apuntando no sólo a sanar la lesión, sino también a volver con confianza. “Con el pasar del tiempo. Fue medio corto, pero se hizo largo. Lo trabajé mucho con el kinesiólogo del club, con el preparador físico y con el psicólogo, que me acompañaron un montón durante la recuperación”, explica sobre el proceso.
La vuelta al equipo fue progresiva. Primero sin oposición y luego sumando contacto, hasta integrarse plenamente a los entrenamientos colectivos. “Cuando volví de las fiestas me empecé a sentir bastante mejor para integrarme de a poco al equipo y a los entrenamientos. Las primeras semanas fueron sin oposición y después me fueron soltando en la cancha, jugando con el equipo”, detalla. El objetivo era llegar de la mejor manera posible a la gira. “Apuntábamos a estar lo mejor posible para la gira de Córdoba y la verdad es que llegué mucho mejor de lo que se pensaba, así que estoy contento”.
En lo deportivo, el regreso también se reflejó en los números. Ante Hindú fue el goleador del equipo, aunque Ortiz baja el tono individual y destaca el funcionamiento colectivo. “Sabemos que tenemos un equipo con muchas manos anotadoras. Un día le toca a uno y otro día a otro. También hay que estar atentos a lo que te plantea el rival y, a partir de eso, ir jugando para destrabar el partido”, analiza.
Para él, más allá de anotar, lo importante es volver a sumar minutos. “Pude sumar bastantes minutos, hacía rato que no venía estando en cancha, así que la idea es eso: sumar minutos, con mucha garra y mucha actitud, que es lo que me caracteriza”, señala.
Durante el tiempo que estuvo afuera, el aspecto mental ocupó un lugar central. “Lo que más me costó fue vivirlo desde afuera, pero también creo que mentalmente me fortaleció mucho”, admite. En ese tramo, el apoyo familiar fue clave. “El apoyo de mi familia y de mi novia fue fundamental para hacerlo más llevadero, son en quienes uno busca respaldo en estos momentos”. Hoy, ya de regreso, destaca el acompañamiento integral: “Gracias al cuerpo médico, al preparador físico, al psicólogo y a mi familia me siento bien de nuevo y pude volver a las canchas”.
La lesión también dejó aprendizajes dentro del juego. Ortiz reconoce que hoy es más cuidadoso en determinadas acciones. “Después de una lesión así uno queda un poco con miedo, que de a poco te lo vas sacando. Tenés que ser más inteligente, tratar de no meter la mano para no forzar el codo, jugar dándolo todo pero de una manera más sabia”, explica. Competir sin dejar de ser intenso, pero gestionando mejor el riesgo, es parte del proceso. “Es tratar de no hacer cosas de más, evitar ciertos roces, pero sin dejar de hacer tu juego. Es cuestión de tiempo”.
En cuanto a su rol dentro del plantel, entiende que no se modificó. “Creo que mi rol sigue siendo el mismo: aportar jerarquía y ese liderazgo que siento que me caracteriza, tratar de darle eso al equipo”. San Isidro atraviesa un buen presente y es puntero. “El grupo viene muy bien, queremos mantener esa posición y seguir por este camino”, afirma.
Después de una lesión, el regreso al contacto siempre tiene un componente mental. Ortiz asegura que las ganas siguen intactas. “La cabeza sigue estando igual, con las mismas ganas de ganar de siempre. Obviamente la idea es poder quedarme en cancha y evitar lesiones, y eso por momentos limita un poco el juego, pero no me impide hacer lo mío”, aclara. En lo físico, se siente sólido: “La confianza está intacta y físicamente me cuidé bien. Fue una lesión de brazo que no me impidió trabajar las piernas, así que me siento liviano, me siento rápido”.
Pensando en lo que viene, Ortiz no esquiva el objetivo grande. Cree que puede aportar experiencia en momentos decisivos. “Luciano Ortiz le puede dar liderazgo al equipo. Jugué bastantes finales, en marcos importantes y bajo presión, y eso te da experiencia para estos momentos”, sostiene.
En ese camino aparece también una espina personal. Ortiz recuerda la final perdida ante Atenas en la temporada 2023/2024, en un quinto juego por el ascenso. “Ver al otro equipo levantar la copa te marca”, confiesa. Y lo dice sin vueltas: “Me quedó esa sangre en el ojo, quiero revancha y volver a ser protagonista”.
Su regreso, entonces, no es sólo una vuelta a la cancha. Es la recuperación de una convicción. Con minutos, ritmo y continuidad como objetivos inmediatos, Ortiz vuelve a escena en un San Isidro que pelea arriba y sueña con que, esta vez, la historia tenga otro final.
