Los sanfrancisqueños pidieron pan y trabajo a San Cayetano
Los fieles se constituyeron en la capilla del barrio que lleva el nombre del santo.
Muchos fieles desfilaban este lunes por el santuario de San Cayetano, ubicado en el barrio que lleva su nombre en el sector noreste de nuestra ciudad, al celebrarse el día del patrono del Pan y el Trabajo.
Con la tradicional misa y posterior procesión en honor a San Cayetano realizada en la tarde del domingo, hoy continuaron los festejos en la capilla del barrio.
Por primera vez se cambió la fecha de la procesión y por ende, la misma tuvo lugar el domingo por la tarde.
De esta manera, luego de la misa celebrada a las 16, a cargo del vicario general de la diócesis, Gustavo Zaninetti y el párroco de la Iglesia San José Obrero, Héctor Combina, los fieles que se dieron cita en la capilla recorrieron las calles del barrio en una marcha encabezada por la imagen de San Cayetano.
En tanto, esta tarde se rezó el santo rosario y se celebró la misa en honor a uno de los santos más populares de la Iglesia Católica.
En diálogo con LA VOZ DE SAN JUSTO, el padre Combina resaltó en una fecha tan especial que "más allá de pedir por paz, pan y trabajo, lo importante es pedir por una Argentina más justa y solidaria, que en tiempos de elecciones no nos dejemos confundir y sepamos forjar juntos el futuro que queremos. Más allá de algo individual o para la familia, vamos a pedir por nuestro país en estos momentos difíciles que nos toca vivir. Creo que rezando y aportando cada uno nuestro granito de arena, podemos salir adelante".
Luego, el padre Combina remarcó que el atractivo que genera San Cayetano se debe "a su popularidad". En tanto, "tenemos otros santos populares como San Expedito. En lo que respecta a este santo, llegó mucho al corazón de las personas y particularmente de los argentinos y por eso es que hay tanta devoción".

Misas, los sábados
Recordó que en la capilla del barrio San Cayetano "tenemos misa una vez por semana, los días sábado, y si bien es un día laborable, el domingo tuvimos los festejos centrales donde la gente se acercó como ahora a dejar sus peticiones personales a San Cayetano".

Lo que pidieron los fieles

Carlos. "Vengo todos los años a agradecer porque
tengo toda mi confianza en San Cayetano. Nunca me ha faltado trabajo y
entonces, no queda otra cosa más que agradecer y seguir pidiendo por paz, pan,
amor y trabajo para todos; que podamos vivir todos un poco mejor".

Patricia y Victoria. "Hemos venido para agradecer por el
trabajo, para seguir manteniéndolo, ver si se puede mejorar el de la familia y
por supuesto para todos los que necesitan trabajo en la ciuda. San Cayetano es
milagroso y le estoy eternamente agradecida".

Cecilia. "Vine a pedir por mis hijos, para que no les falte salud y trabajo y por sobre todo, pido paz para nuestro país. También aprovecho y me llevo pan para darle un poco a cada uno de mis hijos que siempre viene muy bien".

José Luis. "Vengo a agradecer. Muchos creyentes vienen
porque tienen muchas necesidades, sobre todo en un país donde siempre esperamos
que la situación se arregle pero eso nunca llega. Ojalá que San Cayetano nos dé
una mano a todos. Yo ya estoy jubilado pero hay gente que la pasa muy mal".
Historia
San Cayetano nació en Vicenza, Italia, el 1 de octubre de 1480 y murió en Nápoles, el 7 de agosto de 1547, fue un presbítero fundador de la Orden de Clérigos Regulares Teatinos.
En 1671 lo canonizó el papa Clemente X y se le conoce como Santo de la Providencia, Patrono del Pan y del Trabajo.
Era de familia muy rica y se desprendió de todos sus bienes y los repartió entre los pobres para emular a Jesús.
Viendo que el estado de relajación de los católicos era sumamente grande y escandaloso, se propuso fundar una comunidad de sacerdotes, los Padres Teatinos, que se dedicaran a llevar una vida lo más santa posible y a enfervorizar a los fieles.
Se le atribuyen una serie de milagros, el primero fue en Venecia mientras visitaba un hospital donde llegó a la cama de una joven a la que estaban por amputarle una pierna debido a la gangrena que padecía.
Cayetano le sacó la venda, le besó la pierna y le hizo la señal de la cruz; al otro día, cuando los médicos preparaban la operación, notaron que la muchacha estaba curada.
También se narra que en épocas de sequía, un campesino le pidió a San Cayetano que intercediera por la falta de agua y, a modo de agradecimiento, le dejó una espiga de trigo a los pies de su imagen: tres días después, llovió tanto que la ciudad se inundó.
