Los Rojas con nueva casa para volver a empezar
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La familia se mudó a barrio Hospital y papá Ariel comenzará a trabajar el lunes.
En una sencilla casa de barrio Hospital, aún hay algunos bolsos apilados y cajas con cosas que falta acomodar.
El lunes pasado, Ariel Rojas (42) y sus hijas Zila (6), Jael (9), Jenifer (11), Ruth (12) y Milca (14) convirtieron a ese lugar en el nuevo hogar.
En la puerta hay un pequeño arbolito creado por las chicas, que da calidez y deja entrever que esta Navidad será diferente para esta familia.
Ariel acomodó una cama para él en el comedor principal y destinó el único dormitorio a sus cinco hijas, para que ellas se sientan más cómoda. La casa tiene un baño instalado, un espacio para cocinar y un patio amplio.
Todo parece encaminarse después del frío invierno que pasaron en aquella habitación sin puerta y en muy malas condiciones donde vivían.
LA VOZ DE SAN JUSTO los visitó el pasado junio y contó los las dificultades edilicias y económicas que atravesaba esta familia que participó una noche de viernes en una "mesa digna", en la cual agasajaban a los padres.
Ariel enviudó hace cinco años tras luchar contra una grave enfermedad que padeció su esposa. Sin dudarlo, solo se hizo cargo de sus hijas para que pudieran salir adelante haciendo changas y cuidándolas porque ellas eran muy pequeñas cuando su madre falleció.
"Esperé que las chicas terminaran la escuela para poder mudarnos a una casa en mejor estado. Es más segura, cómoda y no llueve dentro como en la otra. Le faltan algunos arreglos pero los voy haciendo de a poco. Lo más lindo es que salimos del barro tenemos vereda y podemos sentarnos afuera en familia. "Estoy muy contento y tranquilo, este es un mejor lugar para las niñas", aseguró.
Aquellos que deseen ayudar a los Rojas, pueden acercarse a Rufino Varela 221 o comunicarse al teléfono (03564) 15207972.
El hogar de los Rojas
Desde el día que se conoció su historia, Jorge siempre quiso vivir en San Francisco. La búsqueda de una casa que pudiera pagar era la meta que tenía y ésta del barrio Hospital llegó como una opción. "El Pastor de la iglesia a la que asistimos me comentó de esta casa y no dudé en venir a verla", recordó Ariel.
El cuidador de la misma, que es ahora vecino de Ariel, no solo se la alquiló. También se convirtió en su garante para que pueda convertirse en inquilino.
Para esta mudanza, la solidaridad también dijo presente. "Mucha gente me ayudó a pagar el flete porque no tenía nada para irme de allá", contó Ariel.
El alquiler de la casa actual tiene un costo de 4.500 pesos por mes y Ariel afrontó el depósito con algunas changas como lavado de autos a domicilio.
Los meses que siguen no serán tan difíciles de afrontar porque este mismo lunes, Ariel comenzará a trabajar como albañil. "Voy a ganar $500 por día. Eso me va a ayudar para darle de comer a las nenas, pagar impuestos y el alquiler. Este trabajo y esta casa van a cambiar nuestra vida", dijo orgullo este papá.
Orgullo de padre
Las niñas también son una satisfacción para este papá viudo. Milca, la mayor, fue reconocida en la escuela secundaria 526 Paulo Freire donde asiste con el mérito del Mejor Promedio y Asistencia Perfecta. Estudio y perseverancia, dos de los valores que esta adolescente mantiene vivo a pesar de las dificultades de su vida vulnerable.
"El único problema que tengo ahora es que ellas quieren seguir yendo a la escuela en Frontera y sus maestras tampoco aceptan que dejen porque tienen muy buena conducta, respeto y son estudiosas", chistó el papá.
Ariel perdió a su esposa Ruth hace cinco años tras luchar contra el cáncer pero a pesar de su ausencia, no dudó en recordarla y reflexionó: "Ella siempre me dijo que fui un luchador y salí adelante. Esté donde esté sé que está feliz que las niñas estén bien".
Ariel recalcó la gran ayuda que recibió de la gente este año. Lavarropas, una heladera, una bicicleta para movilizarse y ropa para sus hijas y él. "Todos los días llega la ayuda de la gente. Siempre estuvo la mano solidaria para que nosotros salgamos adelante", concluyó.
