Los pioneros que “abrazan” las calles del Golf
En 2016 se les dio nombre por ordenanza a cinco calles en el sector del Loteo Villa Golf. Se eligió a cinco personas que influyeron en el origen y desarrollo de San Francisco y sus instituciones, incluso más allá de su muerte.
Por Ivana Acosta | LVSJ
Así como en el golf cada hoyo tiene su secreto para atinar con éxito las pelotas, cuando un loteo necesita nombres nuevos para calles también hay que tener precisión ya que todo debe ser armonioso y remitir, en lo posible, a lo autóctono.
Esa tarea en la ciudad es asumida por la comisión de Imposición de nombres del Concejo Deliberante, espacio adonde se elevan las peticiones y delibera sobre si procede o no. El mismo procedimiento se ha realizado muchas veces y el caso de la ordenanza Nº 6759 es uno de ellos.
La norma es del año 2016 y mediante ella se denominó a distintas calles públicas que rodean al loteo Villa Golf con nombres de personajes destacados en las instituciones de nuestra ciudad allá en sus orígenes.
En este caso para ese sector se eligió a José María Villar y Fernández, Lorenzo Forga, Basilio Delzoppo, Domingo Segundo Alberto y Teresa Barrenechea de Cartier quienes hicieron aportes y dejaron su huella en distintos períodos iniciales de San Francisco.
Español de pura cepa
José María López Villar y Fernández tiene sentido este - oeste, inicia en avenida Primeros Colonizadores hasta España y hacia el norte es paralela a avenida de los Constituyentes.
Este hombre de origen español se asentó en San Francisco en 1888 y a él por ejemplo se le atribuye haber organizado el almuerzo de agasajo a las autoridades cuando llegó el primer tren a San Francisco en ese año.
Su fortuna creció al mismo tiempo que la ciudad destacándose como comerciante y también productor ganadero. Ser un hombre bien posicionado dentro de la sociedad le permitió adquirir los terrenos y propiedades del Pasaje Lisandro de la Torre, en el espacio comprendido entre pasaje Cornaglia y calle Colón, aproximadamente.
Por otro lado, fue miembro destacado de la colectividad española y ocupó el puesto de concejal.
López Villar y Fernández falleció en 1943 siendo soltero y sin hijos, pero decidió en su última voluntad que sus propiedades sean administradas a través de una organización. Así nació la Fundación "José María Villar y Fernández", aún vigente en la actualidad y cuyo rédito va directo a colaboraciones con otras instituciones benéficas. Sus restos descansan en San Francisco.
Hombre de política
Lorenzo Forga tenía origen francés, un extranjero que hizo toda su vida como la mayoría de las personas que arribaron en los primeros años a San Francisco. Su casa estaba ubicada sobre Bv. 9 de Julio.
Forga se destacó como profesor de idiomas en uno de los primeros colegios particulares en la localidad, pero también como concejal en los primeros gobiernos.
El apellido también trascendió porque sus hijas Adela y María que nacieron en argentinas, pero fueron educadas también en la lengua de origen de su papá. Juntas iniciaron su propio colegio particular "Franco - Argentino" donde los chicos iban y en la currícula incorporaban el francés además de la educación general.
La calle Lorenzo Forga tiene sentido Este - Oeste, inicia en Av. Primeros Colonizadores hasta España y es paralela al Norte de la arteria José María López Villar.
Constructor de legados
Basilio Delzoppo tiene sentido este - oeste, es paralela al norte de Teresa Barrenechea de Cartier. Posee el nombre de un histórico constructor en una época de pujanza para la ciudad, pero también se dedicó al teatro y se vinculó al Club San Isidro.
A la ciudad llegó como capataz en las obras de construcción que llevó adelante una empresa ferroviaria y nunca más se fue. Aportó su mano de obra cuando empezó a erigirse la antigua iglesia Catedral, estructura que dirigió hasta los tres metros de altura cuando se detuvo por la falta de fondos.
Asimismo, por su pericia fue elegido para construir la casa de José Bernardo Iturraspe (el fundador) donde hoy está el Colegio Sagrado Corazón de los Hermanos Maristas.
La palabra obra se asocia a él no solo por las construcciones, también por el teatro, luchó muchos años porque esta actividad se mantuviera latente en la ciudad y apoyó a grupos locales y de la región que incursionaban en las artes escénicas.

López Villar y Fernández dejó sus bienes a una fundación que destina el rédito de su herencia a entidades sociales.
Domingo y no el día
Domingo Segundo Alberto era un sanfrancisqueño por adopción porque en realidad fue originario de San Antonio de Litín.
Se destacó en San Francisco por ser artista plástico. Sus manos moldearon la escultura de Ricardo Villafañe en el centro de la ciudad, es un misterio el nombre que habrá tenido la que existe en la plaza Vélez Sársfield en el lateral de Bv. Roca y Pueyrredón.
A Alberto se lo recuerda como un hombre muy culto, asiduo a actividades de la Asociación de Amigos del Arte, pero que también trabajaba en una repartición pública. Su hijo fue un decano de la UTN de San Francisco.
La calle con su nombre tiene sentido este - oeste, inicia en Av. Primeros Colonizadores hasta España y está ubicada paralela al Norte de Basilio Delzoppo.

A Lorenzo Forga se lo recuerda por su faceta
política y de profesor de idiomas.
Doña Teresa
De origen francés, Teresa Barrenechea de Cartier vivió en la ciudad a metros de este diario donde hasta hace poco tiempo en la esquina con Fleming estaba una empresa de servicios de emergencias.
Fue la nuera de Raimundo Cartier, destacado político de sociedad y presidente del Concejo Deliberante quien se asentó en San Francisco por la obra del incipiente ferrocarril en 1888.
Doña Teresa se destacó como una leal colaboradora y presidenta de la cooperadora de la ex Casa del Niño inaugurada en 1936.
Su nombre pervive en la calle con sentido este - oeste, que inicia en Avenida Primeros Colonizadores hasta España, paralela al Norte de Lorenzo Forga.
