Los paramédicos del Baby: el equipo que juega por la salud
Los Paramédicos de San Francisco y Frontera salen a la cancha para asegurar el bienestar de los jugadores y de todos. "Para nosotros siempre la prioridad son los chicos, es una apuesta muy grande cuidar la salud", afirmaron.
Por Isabel Fernández|LVSJ
Están en primera línea para asegurar la salud de los chicos que participan del tradicional campeonato de Baby Fútbol. El equipo de paramédicos de San Francisco y Frontera, los acompaña durante todo el año y también en esta fecha especial con el objetivo que todos los jugadores estén en condiciones óptimas para jugar cada partido.
Anoche quedó inaugurada la 46ª edición del Campeonato Nacional de Baby Fútbol "Valentino Ponce", que contará con la presencia de 38 equipos, comenzando con partidos en las 9 sedes hoy domingo y se extenderá hasta el próximo sábado 14.
Como en cada campeonato, un gran equipo sale a la cancha para asegurar el bienestar de los jugadores y de todos los que siguen los partidos. "Para nosotros siempre fue una apuesta muy grande cuidar la salud en las canchas del Baby. Es una responsabilidad y obligación muy grande atender tanto a los jugadores como a los familiares que miran el partido", aseguró en diálogo con LA VOZ DE SAN JUSTO el coordinador de los paramédicos, Leonardo Julián Cabral quien es bombero hace quince años, se especializa en socorrismo y en 2019 se recibió de Técnico en emergencias médicas.
El grupo de Paramédicos Baby Fútbol de San Francisco y Frontera está integrado además por muchos estudiantes de enfermería, acompañantes terapéuticos, todos con formación de paramédicos.
Cabral explicó que la misión del equipo "es brindar la cobertura sanitaria desde que comienza la jornada hasta que finaliza, tanto dentro de la cancha como fuera. En caso que suceda algo fuera de la cancha, el partido se debe suspender. Si detectamos algún problema de salud grave se llama la ambulancia para que el chico sea trasladado a un centro de atención".
"Para nosotros siempre la prioridad son los chicos, cómo se sienten, si no pueden seguir o lloran por el dolor, no van a seguir jugando el partido -remarcó-. Para participar, todos los jugadores deben tener realizado el Examen Médico para la Mediana y Alta Competencia (Emmac)".
En cuanto a las situaciones de emergencia que generalmente surgen en los partidos, afirmó que frecuentemente "atendemos traumatismos por golpes, por patadas o pisotones en tobillos o empeine. También tendinitis y otros golpes que generalmente son leves, aunque a veces son más graves porque producen fracturas por ejemplo de clavícula".
"Para nosotros
siempre la prioridad son los chicos, cómo se sienten, si no pueden seguir o
lloran por el dolor, no van a seguir jugando el partido. Todos los jugadores deben
tener realizado el Examen Médico para la Mediana y Alta Competencia (Emmac)".
Añadió que muchas veces "Por la presión que tienen por la competencia, de los padres, los técnicos, los chicos sienten nerviosismo y les cuesta respirar. También sienten dolores de cabeza o estómago cuando hace mucho calor o frío. Tenemos atención de casos especiales en el control de chicos con condiciones crónicas como por ejemplo diabetes".
"La empresa Ucemed realiza los traslados en ambulancia y se sigue un protocolo que consiste en llamar al médico que acompaña la liga, Sergio Vidal, a quien le informamos si consideramos que la lesión es grave. El médico evalúa y si es necesario deriva al chico herido a la Clínica Regional del Este con la que tenemos convenio. Atendemos en el campo de juego, hasta momento la única cancha que tiene sala de primeros auxilios es la del Club Atlético Deportivo Oeste (Cado)".
Una competencia cardioprotegida
En 2017, la Liga de Baby puso en marcha una serie de medidas para que la competencia deportiva más convocante de la ciudad sea "cardioprotegida". Actualmente las diez canchas donde se juega cuentan con desfibriladores automáticos DEA y tanto los paramédicos como todos los integrantes de la liga realizaron el curso de soporte vital básico de nivel internacional.
"Afortunadamente hasta el momento no tuvimos que usar un DEA en la cancha", dijo Cabral quien remarcó la importancia de la capacitación ya que aunque "la mayoría de estos aparatos son intuitivos y van indicando qué hacer, siempre tratamos de estar a la altura de la competencia, tener una certificación de la Asociación Americana del Corazón, ese es uno de los grandes logros que tenemos como grupo".
Agregó finalmente que los desfibriladores "necesitan un mantenimiento que actualmente es costoso porque un parche cuesta entre 60 y 70 mil pesos y otro tanto la batería".
