Los olvidos en la adultez: ¿cuando hay que pedir ayuda?
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No encontrar las llaves del auto, el control remoto, los anteojos o el celular son olvidos que pueden suceder con cierta frecuencia en la adultez y suelen generar preocupación tanto en los familiares como en la propia persona que manifiesta esta dificultad.
Los problemas de memoria a menudo
generan consecuencias en la vida cotidiana como olvidar citas
programadas, el cumpleaños de un familiar o llegar tarde a una
reunión.
¿Estos olvidos son benignos?, ¿Cuándo debemos consultar a un especialista?, ¿Qué hacer para prevenir?. La licenciada en Psicología con formación en Neuropsicología, María Emilia Gobbo (MP-6876) explicó en diálogo con LA VOZ DE SAN JUSTO que envejecer trae consigo un declive normal de ciertas funciones cognitivas, sin embargo advirtió que olvidar completamente un evento, desorientarse o presentar cambio de conducta repentinos son un signo de alerta y se debe consultar a un especialista.
"El paso del tiempo en la vida de una persona implica cambios en diferentes aspectos. Crecemos y nuestro cuerpo cambia, nuestros intereses se modifican, los vínculos y relaciones sociales no son los mimos de la infancia o juventud. Además, diversos procesos cognitivos como la memoria y la atención, o la velocidad con la que resolvemos problemas, se ven modificados. Es importante distinguir lo olvidos esperables o 'benignos' de los olvidos que podrían ser indicios del inicio de un proceso patológico", afirmó Gobbo.
Añadió que entre los olvidos "benignos" se puede incluir el no recordar un dato importante - un nombre o fecha- u olvidar dónde se dejó un objeto de uso habitual, como los anteojos o el celular, "estos no suelen ser indicadores de un problema mayor".
"Probablemente, esta información pueda ser recordada de manera espontánea más adelante, o bien que la misma sea recordada con alguna ayuda semántica de otra persona, por ejemplo, que alguien le dé una pista sobre el nombre de una persona que conoció recientemente", dijo.
Afirmó que con frecuencia, este tipo de olvidos responde a fallas atencionales. "Las personas son conscientes de sus olvidos, tienen a reconocerlo y pedir disculpas y también pueden utilizar estrategias para reemplazar algo que quieren decir y no recuerdan -detalló-. Estos problemas no generan grandes consecuencias en la vida cotidiana, por el contrario, son las propias personas que lo padecen quienes se quejan de esta situación".

Lic. María Emilia Gobbo
Cuando consultar
Asimismo la licenciada Gobbo advirtió que las fallas de memoria que revisten mayor gravedad como olvidar una situación completa por ejemplo, el festejo de un cumpleaños reciente o de un viaje, son signos de alerta y se debe consultar.
"El olvido no tiene que ver con un momento particular del evento, sino que se olvida toda la situación en general, y tampoco puede recuperarse con una ayuda externa -explicó la licenciada-. La persona no suele tomar consciencia de la situación y puede enojarse ante la queja de sus familiares". Agregó que los episodios de desorientación espacial y temporal también son una señal de alarma. "Si una persona de repente se desorienta y no sabe por qué ni para qué está en determinado lugar, es un indicador para consultar a un especialista. Los cambios repentinos en la conducta y personalidad también son factores a tener en cuenta. Todas estas situaciones suelen generar mayor preocupación en familiares y allegados que en la propia persona, ya que el grado de consciencia de enfermedad suele estar disminuido", aseguró.
Las estrategias para prevenir el deterioro cognitivo
Mantener el cuerpo y la mente activos es la mejor estrategia para prevenir problemas cognitivos y de memoria, remarcó la licenciada Gobbo.
Afirmó: "Aprender un idioma nuevo, realizar actividades artísticas y recreativas que nos vinculen con pares, mantenerse informado, son ejemplos de actividades que promueven la salud en el envejecimiento".
La lincenciada recordó que en la prevención del deterioro cognitivo "es tan importante la salud física, como la salud mental y emocional".
Aconsejó que para eso es fundamental "realizar actividades físicas a diario, mantener una dieta equilibrada -dieta mediterránea-, establecer vínculos afectivos sanos y profundos y dedicar algunas horas del día a tomar contacto con actividades que generen bienestar, como la lectura, escuchar música, compartir momentos con amigos, o todo aquello que sea de nuestro agrado e interés".
