Los nuevos desafíos de Luci y su acompañante terapéutica en cuarentena
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El encierro nos afecta a todos, pero el desafío se acrecienta para las personas que tienen alguna discapacidad y quienes las acompañan. Es el caso de María Lucía Suárez que tiene Síndrome de Down y su acompañante terapéutica Mariana Enrique. De realizar los tratamientos de manera presencial, de repente debieron acostumbrarse a una nueva forma de relacionarse.
Por Isabel Fernández|LVSJ
"Lo que más gusta es salir a pasear. Quiero volver a la escuela y que termine la cuarentena", dijo esperanzada María Lucía Suárez que tiene Síndrome de Down.
El acompañamiento terapéutico permite diseñar una estrategia adecuada a la necesidad de cada persona, dependiendo de la situación. En el caso de Luci, de 17 años, su acompañante terapéutica (AT), Mariana Enrique, la ayuda a lograr mayor autonomía en todos los aspectos de su vida cotidiana.
El acompañante está junto a su acompañado día a día en su entorno habitual, escuchando sus dolencias, ayudándolo a desenvolverse, a detectar dificultades y posibilitándole sostener con mayor facilidad el tratamiento.
Pero todo eso cambió con la pandemia. La obligatoriedad del distanciamiento social modificó escenarios y modos de intervención en el acompañamiento, con el objetivo de mantener el vínculo y el avance en el tratamiento utilizando distintas estrategias, guiando a la familia en la reorganización de las actividades diarias.
Desde hace unas semanas, las personas con discapacidad pueden salir a dar una vuelta con sus padres o su acompañante, hecho que Luci y su familia celebran. Pero cuando comenzó el confinamiento, Mariana no podía estar físicamente junto a la adolescente.
Ante la medida, el equipo que aborda interdisciplinariamente a la persona debió decidir la continuidad de los tratamientos y bajo qué modalidad. Por eso, en las primeras etapas del confinamiento, el contacto de Mariana con Luci era virtual, a través de videollamadas en las que realizaban distintas actividades.
Hoy, con la habilitación de la salida terapéutica, el contacto ya se retomó en el domicilio pero con las medidas de seguridad sanitarias establecidas por las normativas del Gobierno, aunque sigue el acompañamiento a distancia.

El contacto virtual, un importante engranaje que le permitió a Luci mantener el vínculo con su AT
Mantener el vínculo y el tratamiento
Mariana Enrique, trabaja como AT desde hace diez años y, como en muchas otras profesiones, esta contingencia por el coronavirus marcó un "antes y un después" que le hizo buscar nuevas alternativas para llevar adelante su tarea.
Siguiendo los lineamientos de la psicopedagoga del equipo que realiza el tratamiento a Lucía, se decidió dar continuidad al acompañamiento.
Mariana contó a LA VOZ DE SAN JUSTO que el desafío principal "fue el de mantener el vínculo que esta vez se hizo través de mis palabras, que Luci respondiera a mis palabras como venía respondiendo a mi presencia antes de la pandemia y que no se caiga todo el avance conseguido hasta ahora, el miedo era no poder sostenerlo".
En la primera parte de la cuarentena se comenzó con la modalidad virtual y se sostuvo ese vínculo a través de diversas actividades.
"Las llamadas telefónicas habilitaron un espacio propio de escucha y reflexión, los tutoriales caseros le permitieron a Luci realizar tareas recreativas y de esparcimiento. Además se acompañó a la familia en este nuevo proceso de reorganización de las actividades de la vida diaria", afirmó la profesional.
Posteriormente al habilitarse el permiso de salidas terapéutica, "comenzamos a transitar por su barrio con el permiso solicitado y los recaudos necesarios para salir e ingresar de su hogar. Además hacemos actividades, juegos y gimnasia".
"Desde el primer momento en que se planteó esta modalidad tanto Luci como su mamá se mostraron muy predispuestas y con gran colaboración", destacó.

Luci y Mariana realizan actividades en casa, con el
distanciamiento necesario y otras medidas de bioseguridad
Una compañía fundamental
Alicia Scheffer, la mamá de Luci, está muy agradecida con el acompañamiento especialmente en este momento especial.
"El trabajo del acompañante terapéutico es fundamental. El vínculo de mi hija con Mariana es especial y cercano, ella se ríe, disfruta porque es como alguien más de la familia", destacó.
Contó que el contacto con la acompañante nunca se cortó, "primero fue virtual y ahora ya puede venir a casa porque están habilitados para salir a dar un paseo. Salen cumpliendo con todo el protocolo, usando barbijo, con las medidas de desinfección necesarias".
La adolescente cursa quinto año en el Ipem N° 145 "Dr. Francisco Ravetti", también asiste a la Escuela Especial Ana Sullivan y recibe tratamiento en Alpi; ésas eran sus salidas antes del coronavirus. Su mamá dijo que en este tiempo "extraña mucho todo eso porque le encanta ir a la escuela, le gusta escribir, tiene su docente integradora con la que ahora trabaja desde casa y también continúa las actividades con Alpi pero en forma virtual".
Disfrute y aprendizaje
Alicia es empleada doméstica y vive sola con Luci. Antes del 20 de marzo, los tiempos con su hija eran limitados ya que debía salir a trabajar gran parte del día. Estos días de confinamiento permitieron que ambas puedan disfrutar de pasar tiempo juntas.
"A Luci la disfruto mucho más ahora que antes, estamos todo el día juntas -comentó-. Ella aprendió muchas cosas en el encierro, como a hacer tareas que antes no hacía, como hacer su cama, mantener su pieza, entre otras cosas".
Admitió que aunque "no es tan fácil transitar la cuarentena, tampoco imposible. Creo que hay que organizarse y buscar lo bueno de todo esto".
"Agradezco a Mariana, la docente integradora y a todos los profesionales que acompañan a mi hija en las distintas instituciones, están todo el tiempo conteniendo y más aún en este momento", dijo.

Otra actividad respetando la distancia en casa
Repensar el acompañamiento
El acompañante terapéutico no es un profesional que trabaja de manera aislada, se solicita su intervención para ir al encuentro de otro e insertarse en su vida cotidiana. En este tiempo de pandemia surgen los cuestionamientos: ¿qué sucede en esa cotidianeidad atravesada por el aislamiento obligatorio?, ¿cómo sostener los lazos?, ¿son efectivas las intervenciones a distancia?, ¿cómo decodificar las demandas de los equipos? , ¿de qué manera ofrecerse como nexo entre familia-acompañado-equipo?
El acompañante terapéutico Marcos Bienedell afirmó que las respuestas a todos esos interrogantes "se irán vislumbrando en nuestro día a día como agentes de salud en este período de covid-19".
Añadió que en el acompañamiento terapéutico el vínculo, el trabajo en equipo y la vida cotidiana figuran como pilares que debemos construir y mantener de manera sólida; pero en tiempos de pandemia "cada acompañante tuvo que repensar y revalorizar cada uno de ellos para instrumentar las estrategias más adecuadas que puedan sostener el tratamiento".

Marcos Bienedell junto a su acompañado Renato Fasano
Al contar su experiencia como agente de salud en este repentino
modo de relacionarnos, Marcos admitió que en un principio "no le fue fácil
pensar y repensar los objetivos, modalidades, encuadre y estrategias".
A modo de ejemplo relató que realiza uno de sus acompañamientos con una persona en contexto de confinamiento asilar, por decisión de la institución y el equipo se evaluó el caso particular y se sostuvo el servicio pero fue necesario reencuadrar las intervenciones a lo sujeto por las normas sanitarias vigentes.
"Los encuentros comenzaron a sucederse mediante llamadas telefónicas o videollamadas reforzando y sosteniendo así una presencia comprometida y tranquilizadora de la situación, habilitando la escucha y la palabra con el fin de que el vínculo no se debilite ante la cuarentena. Además remarca la función de ser nexo entre familia-institución y acompañado", afirmó.
Recordó que hoy, ya con una cuarentena más flexibilizada, estos agentes de salud realizan la mayoría de sus acompañamientos de manera domiciliaria retomando la cotidianidad de sus acompañados.
El AT destacó que una modalidad "no sustituye ni reemplaza a la otra, pero si son compatibles de acuerdo a la singularidad de cada caso en especial. Es nuestro deber como acompañantes sostener una presencia notable, sólida, ética y de confianza que habilite un espacio de contención, escucha, reflexión, de comunicación verbal y no verbal que posicionen nuestro rol a las necesidades que atraviesan nuestros acompañados en este tiempo".
Finalmente dijo que estos agentes de salud "resignifican su lugar dentro de los equipos con los que trabajan, siendo una herramienta fundamental para la continuidad de los tratamientos, pudiendo extender con sus intervenciones lo que en ocasiones sus acompañados trabajarían en consultorio, escuela, centros educativos terapéuticos, etc.".
