Los juegos de mesa: los salvavidas de la familia en cuarentena
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Los juegos se convirtieron en una manera de pasar el tiempo en los días de encierro. A ellos se suman los libros que estimularon esas ganas de leer que solo la pandemia alentó. Clásicos que resurgen en tiempos de estar en casa.
En casa de los Bianchotti Cattaneo en barrio José Hernández, los libros se convirtieron en el salvataje de las horas y el aburrimiento para los mellizos Victoria y Mateo de 9 años y Tomás de 6 años.
Los papás Maricel y César eligieron a los juegos de mesa y los libros para pasar el tiempo y alejar a sus chicos un poco de las pantallas. "Hay que entretener a los niños, sin poder salir a dar vueltas en bicicleta, ni ir a la plaza. Como a todo niño a ellos les gusta y pasarían horas mirando una pantalla, pero todo tiene su límite. Por eso sacamos los juegos de mesa que recibimos de regalo o compramos", contó Maricel .
Con la inversión hecha en libros de lectura, todos aportaron los suyo. "Algunos libros se compraron con los ahorros de Victoria y Mateo pero también se sumaron a juegos de mesa que compartimos en familia como el Juego de la Vida que dejábamos y continuábamos, y el ajedrez", relató la mamá.
En un descubrimiento de clásicos que los chicos solo conocían por películas, y ante la imposibilidad de viajar a ver a sus abuelos a pueblos vecinos, "la situación actual nos llevó a entretenernos de otra forma, con libros y juegos en familia dentro de cuatro paredes", aseguró Cattaneo.
El movimiento en los comercios
Según las jugueterías de la ciudad, la venta de estos juegos aumentó un 50% y los más consumidos fueron los clásicos que siempre entretienen a todos y nunca pasan de moda.
En Pañalera Tedi, Plaza Génova y Librería Flipper, los juegos se fueron en delivery a través de la venta por WhatsApp, lo que estimuló el comercio de las jugueterías cuando estuvieron sin atención al público ni "take away".
"La gente pidió los clásicos como Jenga, bingo, Ludo Matic, rompecabezas, cartas y otros", dijeron desde Pañalera Tedi.
En Plaza Génova, la solicitud eran "los rompecabezas, Monopoly, Juego de La Vida, Ludo y Lotería", aseguraron.
En Librería Flipper fueron los mismos, aunque se sumaron el Uno y el Burako. Pero no todo quedó en juegos de mesa. Los más chicos estuvieron de parabienes con "regalitos" de cuarentena. "Para entretener a los niños se optó por muñecos articulados de la televisión y muchas casitas de tela tipo carpitas para jugar dentro del hogar", remarcaron desde Plaza Génova.
En Flipper, "Pidieron bloques, libros de cuentos para leer y para pintar y todo lo relacionado con la parte artística o creativa como temperas, acuarelas, fibras, colores, etc. etc.)", dijo la propietaria Graciela Remedi, quien aseguró que "las ventas, no solo apuntaban a cubrir las necesidades de los niños, sino que también las personas adultas elegían juegos o libros de entretenimientos varios para ser utilizados por ellos mismos como libros de mandalas para pintar y rompecabezas de 1.000 piezas para arriba, con los que se confeccionan cuadros".

Las librerías tuvieron consultas y ventas para todas las edades

Mamá compra, la familia juega
En la mayoría de los casos, fueron las madres las encargadas de comprar los juegos para compartir entre todos.
Ellas tomaron el whatsapp y no dudaron en hacer shopping virtual para toda la familia. "Los juegos se empezaron a vender luego de empezada la cuarentena pero enviábamos fotos para que los vean", aseguraron desde Tedi.

Las jugueterías afirmaron que la venta de juegos de mesa aumentó un 50% en cuarentena
"Las consultas eran muchas y digamos casi desesperadas para conseguir el producto lo antes posible", remarcaron desde Plaza Génova.
"Muchas de las consultas, se referían a Juegos de mesa y otro tipo de entretenimientos, por ejemplo pinturas y masas para los más pequeños de la casa", afirmó Remedi.
Débito por las redes
Como ocurrió en otros casos, las redes sociales fueron el canal de venta de todos los locales de esta nota, abonando con débito y entrega vía delivery.
A la hora de los gastos, las familias sanfrancisqueñas invirtieron entre $350 y $2000, teniendo en cuenta que un juego de mesa clásico oscila entre los $500 y los mil pesos.
"La venta se hizo fue por Instagram, Facebook y WhatsApp abonando por transferencia, efectivo y por posnet llevándoselos a domicilio", afirmaron en Tedi.
Lo mismo ocurrió en Plaza Génova y en Flipper, llegaron a habilitar una línea de WhatsApp para consultar.
Siempre elegidos
En tiempos de vacaciones o ahora en este encierro, lo juegos de mesa vuelven a tomar fuerza. De hecho, los comerciantes aseguran que la venta de los mismos aumentó cerca del 50 %.
"Los juegos de mesa ya son clásicos en esta fecha siempre por los días fríos, pero en cuarentena se incrementó por las razones obvias del encierro familiar", expresaron de Plaza Génova.
"El porcentaje de aumento en la venta de unidades, referidas a los juegos de mesa, ronda estimativamente el 50%", remarcó Remedi quien destacó que la importancia de los juegos: " La función específica del juego de mesa es entretener a los niños para alejarlos un tanto de la tecnología en la cual están inmersos en la actualidad, ya que la cantidad de horas libres en estos días era mucho mayor a la habitual; además, lo considero una herramienta muy útil para que la familia se reúna en torno al juego, comparta momentos de esparcimiento y se cree un vínculo de unidad entre miembros de la casa".
"La familia busca divertirse, pasarla lo mejor que pueda", detallaron en Tedi a lo que desde Plaza Génova agregaron: "En este tiempo de pandemia, el o los juegos de mesa son el salvavidas de la familia".

El ajedrez, otro de los clásicos elegidos para pasar el tempo en casa
"La gente quería leer"
Al igual que los juegos, las librerías también se adaptaron en la cuarentena con ventas telefónicas y entregas por delivery. Aunque volvió la actividad a los comercios, la venta de los días de encierro potenció el acercamiento de la gente a los libros.
"La cuarentena aumentó la venta de libro en papel. La gente quería leer", dijo Gabriela Pintos de Saber Libros.
Para la vendedora, "la gente consumió los mismos libros que suelen comprar durante las vacaciones, con el objetivo de desenchufarse y pasar el tiempo".
"Lo que se pidieron mucho fueron novelas romántica y las históricas. También, los policiales y muchos libros de meditación y autoayuda", indicó. En la vorágine, hubo una grata sorpresa: "Nos sorprendió la cantidad de libros que vendimos para niños de uno y dos años, con texturas y sonidos, que estimula seguramente la enseñanza inicial, los primeros pasos de los chicos en la educación formal", confesó Pintos.
En la Librería Collinio fue muy parecido. "Para entretener a los chicos, pidieron libros con actividades, de entretenimiento y letras, novelitas y los adolescentes, novelas de youtubers", explicó Gastón Vaca de Collino.
Por Whatsapp y delivery
Los libros, como tantas otras cosas, también cambiaron la forma de llegar a la gente. "Costó acostumbrarnos a esta forma de venta porque debíamos cumplir con lo pendiente, es decir, la entrega de los textos escolares para que los chicos sigan educándose en casa", expresó Gastón.
Con la pantalla como recurso los primeros días, los padres encontraron en los libros otro escape para las horas en casa.

Un buen momento para cultivar el hábito de leer

Libros y juegos: las "llaves" para entender la pandemia
Para la licenciada en psicología Mariana Bocca (M.P. 5.238), "los juegos y los libros, principalmente en los niños, aportan una especie de ` llave maestra´ en la constitución de su psiquis por eso en esta etapa de cuarentena, los adultos tenemos que darle estas herramientas para que ellos puedan ir procesando y elaborando esto que ocurre en el afuera con el virus".
"Estos dos recursos como un juego simbólico, una novela o libro para pintar, permiten que los chicos estén lejos de lo electrónico, un recurso que se utilizó en cuarentena pero que se agotó con el tiempo", afirmó Bocca.
El juego de mesa en particular, "no estimula la imaginación como el resto de los juegos, pero enseña a aprender las reglas como la espera y otros valores que no está teniendo por no asistir a la escuela", explicó la licenciada.
A modo de recurso, Bocca manifestó que una manera de estimular el contacto con abuelos y tíos, es que ellos les cuenten historias por videollamada, "para mantener y estimular el lazo afectivo y su imaginación".
