Los hilos y las máquinas de coser vencieron al tiempo
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La costura se transformó en un boom desde el año pasado pero se ubicó segunda entre los intereses de la gente durante el aislamiento. La revancha de esta actividad le abrió las puertas a los jóvenes que lo tomaron como salida laboral.
Por Ivana Acosta | LVSJ
Hace poco el covid se llevó a mi tía Patri, la prima de mi mamá que hasta hace poco tiempo le enseñó a perfeccionarse en moldería. Su problema en las manos no fue nunca un impedimento para desenvolverse en este arte y enseñarles, a otros porque ella era una verdadera entusiasta.
Semanas atrás cuando llegó mi mini máquina de coser su imagen se me vino a la mente y sus manos en la transparencia del tiempo guió a las mías para dar las primeras puntadas.
Zurda de nacimiento mi mamá nunca pudo enseñarme a coser, una iba para un lado y la otra a la inversa y ese choque dificultaba las cosas. Siempre admiré como se desenvuelve y la ayuda - emocional y económicamente - la costura, pero yo estaba frustrada y como ese camino me era difícil de transitar elegí el del bordado a mano.
Bordar se volvió uno de mis pasatiempos preferidos y ahora coser es algo complementario. Supongo que así se sienten muchas personas jóvenes que se compraron su equipo e incluso lo tienen como principal actividad económica.
El interés y las ventas de insumos relacionados con la costura crecieron en popularidad, pero no es una tendencia reciente, sino que se mantiene activa y en ascenso desde 2020 cuando las personas comenzaron a estar más en su casa y se profundizó la crisis económica.
Coser, bordar, tejer se consideraban hábitos de personas mayores y remitían a un tiempo muy lejano, sin embargo, el mito ha caído y a las pruebas hay que remitirse. Las casas locales de venta de máquinas de coser han registrado un incremento en la adquisición de estos productos y también los insumos derivados ¿por qué? Simplemente porque para muchos es una salida laboral y, a la vez, un método de distracción y hasta terapia.
Un boom
Hilos, agujas, telas, moldes... la costura envuelve un mundo apasionante que cuando además es retribuido por dinero cambia la perspectiva de lo interesante que resulta coser lo que se rompe, hacer un diseño de cero, fijar trazos en telas que de otra manera no tendrían vida.
En paralelo, se abrieron dos frentes, por un lado, las redes sociales se llenaron de tutoriales y cursos para aprovechar y perfeccionar técnicas o especializarse en algún campo, y por otro, la demanda en alza para los proveedores de estos artículos.
A la vieja usanza, moldería, bordados, tejidos y sublimación vuelven a tener un rol protagónico en la vida cotidiana. De la mano de internet, las personas encontraron una forma creativa de hacer más amable el tiempo en casa y, de paso, ahorrar en indumentaria. Quienes más se "engancharon" con esto son las personas jóvenes que ante un mercado laboral reducido y complejo hallaron una veta con estos emprendimientos.

Hilos, agujas, cintas, telas son productos que
crecieron en su demanda.
Más ventas en la ciudad
Si bien se incrementó el precio también sucedió lo mismo con la demanda de máquinas de coser y todos los insumos necesarios para trabajar, no faltan las consultas y las ayudas que se dan en los negocios para los principiantes.
"Aumentó muchísimo la venta de máquinas de coser de tipo familiar y también la gente que viene a arreglar la máquina viejita que tenía, compra telas e intenta aprender", dijeron desde Casa Aiassa.
En la firma Raúl A. Porporatto dijeron que "las máquinas de coser familiares" son las que encabezan las ventas en esta época, pero afirmaron que la tendencia por incursionar en la moldería y costura ya tenía vigencia el año pasado con el aislamiento decretado en aquel entonces.
Al mismo tiempo, el equipamiento de máquinas industriales tuvo un alza en las ventas, pero aprender a manejar esos aparatos es más difícil y su uso representa una gran escala. A quienes les interesa bordar también se comercializan en esa firma los insumos y equipos y aunque el precio es elevado la inversión bien puede valer la pena para un emprendimiento.
El promedio de aumentos de insumos y equipos vinculados a la costura fue del 8 % a lo largo de todo este tiempo, aunque afirmaron desde estos dos comercios que eso no aminoró la cantidad de ventas en el sector.

En el último tiempo creció la venta de máquinas y el arreglo de las antiguas que están en casa.
¿Qué tener en cuenta para empezar?
Los metros y tipos de tela son claves al momento de elegir qué prenda hacer en el caso que se apueste por una labor de modista o modisto. Según la prenda, se puede necesitar una tela más rígida o con caída, liviana o pesada, además según sean bordadas o estampadas es fundamental preguntar por la dirección del diseño, ya que puede ser paralelo al hilo de la tela o perpendicular, y eso influye en la cantidad de metros a comprar.
También hay que saber que parahacer una prenda con mucha caída es importante que pese menos de 100g/m2. Pero si se busca crear una prenda armada, con volumen, rígida, cuanto más pese mejor.
Sin ser demasiado puntillosos no está de más preguntar por la composición de la tela. Cuanto más porcentaje de poliéster tenga, de menor calidad va a ser la tela, el mínimo que debería tener es 65%. Si se buscan fibras naturales, es ideal que tengan en su composición por lo menos un 25% de fibras sintéticas para que no requieran tanto planchado. En este sentido, el lino, rayón, algodón y la seda, son los de mejor calidad.
