Los Fortunato, familia de policías: legado de vocación y servicio
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Para ellos ser policía es algo que los define, los marcó y establece una forma de vida que fue elegida desde hace mucho tiempo, trascendiendo generaciones. Hoy la llevan adelante Lucas, Eduardo y Fernando. En los últimos días, su nombre trascendió por salvarle la vida a una niña que se atragantó con una golosina.
Por Mauricio Argenti | LVSJ
"Mi papá es mi héroe, en el que yo siempre quise convertirme". Esta frase describe a la perfección a Lucas, Eduardo y Fernando Fortunato, tres hermanos que hoy integran la Policía de la provincia de Córdoba en nuestra ciudad donde pudieron cumplir la vocación que se viene transmitiendo en la familia, a través de varias generaciones.
Lucas y Eduardo Fortunato se hicieron conocidos luego de haber intervenido, de manera exitosa, para salvarle la vida a una bebé de solo 11 meses que momentos antes se había atragantado con una golosina.
El hecho ocurrió alrededor de las 20 del pasado martes 23 cuando recibieron el llamado para acudir a un domicilio de barrio Bouchard donde por su inmediata intervención, un accidente doméstico no se convirtió en tragedia.
Lucas, Eduardo y Fernando comparten el grado de sargento de la Policía y son hijos de Roberto Fortunato, un suboficial mayor (R) quien resultó determinante para transmitirle su vocación policial.
A su vez, el padre de Roberto Fortunato y abuelo de Lucas, Eduardo y Fernando fue José Alberto Fortunato, un integrante de la Marina que por su formación musical lo llevó a integrar bandas de esa fuerza a través de la cual conoció a fondo lo que implica el servicio en una fuerza de seguridad.
La noche en la que tuvieron que intervenir para salvarle la vida a la pequeña, Lucas y Eduardo pusieron en práctica los conocimientos aprendidos en su etapa formativa dentro de la Policía, en este caso, la maniobra de Heimlich.
Eduardo reconoció que "es la primera vez" que le tocó intervenir en una situación como esta mientras que su hermano Lucas ya había pasado por esto antes.
El episodio concluyó con el final feliz que fue informado oportunamente, pero la experiencia por la que atravesaron ambos hermanos quedó grabada como parte de su profesión, aquella que abrasaron para hacer realidad ese sueño que tenían desde muy pequeños y que a diario era fortalecido por el accionar de su propio padre a quien veían como ejemplo a seguir.
El haber pasado por esa experiencia fue muy fuerte para Lucas y Eduardo quienes no pudieron evitar pensar que podrían haber sido sus propios hijos los que podrían haber pasado por esa situación, lo que los llevó a coincidir en que "fue muy movilizante".
"Lo primero que uno piensa es 'podría haber sido mi hijo'", coincidieron en señalar, aunque de inmediato se impone el profesionalismo para llevar a cabo la tarea de la mejor manera posible.
Fernando Fortunato se sumó al diálogo para destacar cómo la fuerza policial los prepara para intervenir en situaciones como esta. "Todos los años nos capacitamos con especialidades y materias que se actualizan de manera permanente". Técnicas de primeros auxilios, RCP y aprendizaje de diferentes técnicas de asistencia y ayuda, todo sirve para que estos servidores públicos pongan todo de sí para asistir a quien está en problemas.

Los hermanos Fortunato, todos policías. Una vocación que se lleva en la sangre.
La vocación policial en el ADN
Cuando los tres hermanos eran niños, ya vivían a diario lo que significaba la vida de un miembro de la familia dentro de la fuerza policial. "Con solo verlo a nuestro padre uniformado llegando en el móvil para nosotros era una alegría inmensa", contó Lucas.
Fue ese entusiasmo y profesionalismo encarnado de la figura de su padre lo que llevó a estos tres hermanos a "probar el mismo camino, pero haciendo nuestra propia experiencia", indicó.
Para Eduardo, el uniforme policial fue "determinante" para que llegado el momento tome la decisión de unirse a la fuerza junto con "la lógica curiosidad" que se despierta con los años para "ver qué es lo que se siente ser policía".
Con todos esos condimentos, Eduardo confesó que se fue construyendo en él, como también en sus dos hermanos, "una sólida vocación en la cual podíamos encontrar que podíamos servir a la sociedad".
Los tres hermanos recordaban que cuando su padre volvía de su trabajo a casa, "estaba siempre con buen ánimo y cuando estaba con nosotros, nos trataba de educar con buenos ejemplos para que siempre tomemos el camino correcto".
Con algunos años en la fuerza, se atrevió a animar a todos aquellos jóvenes a "seguir su vocación" y en el caso de que la misma los guíe hacia la Policía "que no duden en dar todo de sí para ser cada vez mejores. Acá se capacita al máximo al personal y una vez ingresado van a poder comprobar que no se equivocaron en seguir esta vocación".
Mirando en perspectiva, y a varios años de aquella niñez en la que ellos tenían a su padre y su abuelo como referentes, coincidieron en que "este es el momento de agradecerles" por haberles transmitido "muchos valores que tienen que ver con esta profesión como es el respeto, el valor y la disciplina".
"Siempre fuimos una familia que estuvimos vinculados con las fuerzas de seguridad así que para nosotros esto no es nada nuevo", remarcaron.
Mirando hacia el futuro, son conscientes que ahora les toca ser ejemplo para sus hijos quienes también los ven con mucho detenimiento y prometen continuar, con entusiasmo y determinación, el legado familiar.
"Los chicos juegan a ser policías" coinciden los tres hermanos sobre lo que hacen sus propios hijos cuando están juntos.
Al momento de contar su historia, estos tres hermanos coinciden en expresar el "orgullo" que sienten por ser policías, una vocación que forma parte de una manera de ser y entender la vida que además se comparte en familia.
Todo esto no hace más que allanar el camino para que, en los próximos años, una nueva generación continúe el legado familiar, marcando entre otras cosas que el apellido Fortunato permanecerá por varios años más formando parte de la fuerza policial.
