Los esenciales para la batalla
No hay homenaje que alcance para agradecerles a los trabajadores de la salud que se juegan para salvarnos, pero reflejar su labor en los últimos meses es de las noticias más lindas que pudimos contar este año. ¡Gracias!
Sin ellos el virus pandémico hubiera arrasado. En sus trincheras, nunca bajaron los brazos para curar, cuidar, ayudar, investigar y consolar en medio de la emergencia. El personal de salud, enfermeras, médicos, voluntarios , se pusieron al frente de la lucha y aunque al principio fueron aplaudidos como héroes, quizá no fue suficiente para valorar su gran entrega en la primera línea de fuego donde enfrentan la crisis con escasos recursos humanos.
Fue un año que desafió al sistema de sanitario. Mientras en el Hospital "J. B. Iturraspe" y clínicas se necesitó más equipamiento y personal en las terapias intensivas, los voluntarios jugaron un rol fundamental en los testeos y la salud mental fue objeto de importantes investigaciones que se hicieron desde San Francisco.
En distintas entrevistas publicadas por LA VOZ DE SAN JUSTO, se conocieron testimonios de los protagonistas. Entre ellos se encuentran la licenciada en Enfermería, Graciela Reinero de la UTI del Hospital, el doctor Héctor Badellino coordinador de la investigación sobre el impacto psicológico de la pandemia y la voluntaria Silvia Bonani, que al finalizar el año reflexionan sobre lo vivido.
"Son tiempos muy difíciles y de mucha tensión. La pandemia trajo aparejado un dilema importante: para poder trabajar en equipo había que ponerse la camiseta, compartir y sentir lo que cada uno vivenciaba. Nuestra profesión trabaja todos los días del año en beneficio del paciente", comentó la licenciada Reinero.
Aseguró que para ella hubo un momento en el que el tiempo se detuvo, "ver que los compañeros se enfermaban y estaban mal y cada uno con sus temores teníamos que seguir adelante. Eso me hacía pensar en qué circunstancia me podía pasar a mí".
"Fue muy gratificante y fortalecedora la ayuda y contención espiritual que recibimos, también el agradecimiento de gente que nos acercó gaseosas, aguas, tortas y golosinas con dedicatorias. El gracias es fundamental y maravilloso, siempre alguien nos ayudaba a aliviar la angustia", dijo.
Aunque sus áreas de investigación habituales son las enfermedades respiratorias, este año, al inicio de la cuarentena, el doctor Héctor Badellino decidió hacer un estudio sobre el impacto psicológico de la pandemia en la población. "La necesidad de conocer lo que pasaba en la población desde el punto de vista psicológico, nos permitió determinar el elevado impacto de la pandemia en la población", afirmó Badellino
Añalizó que los muy elevados niveles de ansiedad, depresión y estrés, más altos que en ningún otro lugar, "permiten conjeturar que el verdadero efecto se verá con el tiempo, y que a pesar de que las condiciones persisten, la población hace caso omiso de las restricciones, con actitudes poco responsables para su salud y la de los demás. Con la finalización de la pandemia no se acabarán los efectos de un aislamiento tan prolongado".
Para la voluntaria del Centro de Operaciones de Emergencia, Silvia Bonani, este año fue "de metas y no de incertidumbres".
"Por primera vez sentí que podía hacer algo tanto por mi como por los demás, de hecho me uní como voluntaria al COE sin saber absolutamente nada, la mayoría tiene una carrera universitaria y yo apenas terminé la escuela primaria este año. Mi miedo es no hacer nunca nada por mi país, quiero ser útil a la sociedad y este año sacó lo mejor de mí, agradezco a todos los que me apoyaron", afirmó.
