Los enfermeros del Hogar: cuidar y brindar amor en la vejez
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Son más que guardianes de la salud. "La enfermería en la tercera edad es muy especial", aseguran los profesionales que cada día cuidan de la salud y miman el corazón de los 40 abuelos que viven en el Hogar de Ancianos "Enrique J. Carrá".
"La enfermería en la tercera edad es muy especial", aseguran las enfermeras y enfermeros que día a día se brindan de corazón para cuidar a los cerca de 40 abuelos y abuelas que viven en el Hogar de Ancianos "Enrique J. Carrá" de nuestra ciudad.
No son solo un equipo de enfermería que se encarga de tomar la presión, higienizar, brindar una adecuada nutrición o administrar el medicamento al horario establecido, sino que también dan amor, cariño y contención a los ancianos que transitan la última parte del camino de la vida.
Ellos se consideran "familia" de muchos de los residentes del hogar y los abuelos también los quieren como a sus hijos o nietos. Miradas cómplices, caricias, charlas con anécdotas de la juventud y hasta chistes forman parte de una vocación de servicio con gran calidad humana.
En el marco del Día Internacional de la Enfermería que se celebró el pasado 12 de mayo, recogimos el testimonio de los profesionales que trabajan en el hogar, quienes destacaron la importancia del valorar y respetar a nuestros ancianos, evitándoles la soledad.
La jefa del servicio de Enfermería del Hogar de Ancianos, Elizabeth Beatriz Mansilla y los profesionales Roxana Chaves, Romina Cerminatto, Iván Coalova, Gabriela Orellano, Mariano Maiza, Laura Belizán, Anahí Esteban, Marisa Lucero, Georgina Avellaneda, Carina Gallegos, Beatriz Toledo, forman el equipo que todos los días cuida a los abuelos en todas sus necesidades, médicas y humanas. Junto a los abuelos, ríen, lloran, celebran cumpleaños, preparan salidas, reciben visitas y viven como en una gran familia.
"No hay que olvidarse que todos vamos a llegar a la tercera edad, por eso es importante que la comunidad no se olvide de estas personas, sean o no familiares. Hay mucha gente que está sola, hay abuelos que viven solos, por eso es importante no olvidarse de ellos", remarcaron los profesionales.
La jefa del servicio, Elizabeth Mansilla recordó que la enfermería en la tercera edad "es muy especial porque atendemos a ancianos que son como los niños, que ya vienen con costumbres arraigadas, sus creencias y su forma de vida y de repente vienen a un lugar donde tienen que cambiar un poco, adaptarse a un grupo".
Remarcó que el hogar "es como una casa grande, una familia, en este momento tenemos cerca de 40 abuelos que residen en el hogar, más las enfermeras y enfermeros. Muchos abuelos vivían solos, vienen de sus casa y aquí tienen ciertas pautas y rutinas, sus horarios para el baño, para levantarse, acostarse, para comer".
"Ellos dependen de nosotros para todos, la mayoría de los ancianos que tenemos actualmente son muy mayores entonces son muy pocos los que pueden manejarse solos", dijo.
Asimismo agregó que el hogar "está abierto y a aquellos que están bien y pueden salir se les permite salir a comprar lo que necesitan o a ver a sus amigos o familiares, siempre cumpliendo con los requisitos, ellos firman antes de salir y nos dicen dónde van porque somos los responsables. También a algunos los vienen a buscar los familiares los fines de semana".
"La mayoría son de San Francisco y la mayoría están solos, porque estamos luchando contra el hecho que los familiares traen a los abuelos al hogar, los dejan y se olvidan que son familiares. Los abuelos sienten al hogar como su casa y a nosotros nos consideran como de la familia y para nosotros ellos también son familiares nuestros", remarcó Elizabeth.
Parte del equipo de enfermeros y enfermeras del Hogar de Ancianos, una vocación de servicio por los demás
Cuidado de calidad que brinda salud y bienestar
En la enfermería en general, el objetivo principal es el servicio a los demás y se ejerce con gran vocación por muchos hombres y mujeres que eligen esta importante profesión. En la tercera edad, el abordaje del enfermero es especial.
La enfermera Romina Cerminatto del equipo del Hogar de Ancianos afirmó: "Es el acompañamiento día a día, somos los que estamos con ellos la mayor parte del día. Los acompañamos, les damos una caricia, un beso, hacemos chistes, hacerlos reír y que se sientan bien. Se hacen eventos acá en el hogar y eso es muy importante para ellos".
"Los abuelos nos esperan, nos preguntan de nuestros hijos, nuestra vida, saben y se interesan por todo", dijo.
En tanto Iván Coalova, uno de los enfermeros dijo que como profesionales "les brindamos también contención y no tenemos que olvidar que es la tercera edad, que es la última etapa de la vida por eso tratamos todo el cariño y lo mejor que tenemos".
"Es una vocación de servicio -destacó-. En toda la enfermería es fundamental tener vocación porque si no se tiene vocación es muy difícil".
Iván comentó: "Hablamos mucho con ellos y conocemos sus historias. Hace un tiempo, un abuelo que está acá, que tiene dos hijos que viven en otras ciudades, quería contactarse con uno de los hijos que no veía hace tiempo, entonces lo contacté a través de Facebook y el abuelo pudo hablar con su hijo".
"Tenía una emoción muy grande y fue muy importante para él, porque pensaba que no iba volver a contactarse con su hijo", dijo.
Por otro lado añadió que hay abuelos postrados, "por eso muchas veces los contactamos por teléfono con sus familiares, les alcanzamos los teléfonos inalámbricos para que puedan hablar. Eso es algo muy importante, que los ayuda mucho".
"Lo primero que brindamos a los abuelos es el cuidado y acá brindamos calidad en ese cuidado -resaltó Roxana Chaves-. Siempre pensamos que un día nos va a tocar, todos llegamos a esa edad y a necesitar de esos cuidados".
"A veces tenemos miles de problemas afuera, pero cuando llegamos al hogar nos transformamos y cambiamos para ellos, para brindarles cariño, tenemos que sacar lo mejor de nosotros. Brindamos lo mejor que podemos y lo hacemos de corazón". afirmó.
En ese acompañamiento, entre la tarea diaria, los vínculos se estrechan. Los profesionales que contienen a las personas de la tercera edad, muchas veces deben enfrentar su muerte, entonces el dolor y el duelo son inevitables. Aunque siempre acompañados de esperanza ya que sienten siempre que han brindado todo para mejorar la calidad de vida de los abuelos.
"Cuando un abuelo fallece es muy difícil, es un duelo es un familiar más, pero también pensamos que agotamos todos los recursos para que esa persona tenga una buena calidad de vida hasta el final, para que no sufra, que no sienta dolor, los acompañamos y de eso te queda una satisfacción muy importante", coincidieron los profesionales.
