Los Carignano tendrán sus propio museo de juguetes
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La familia de Freyre tiene la tercera generación que está al frente del bazar del pueblo. En 2008, comenzaron una colección de juguete y pronto crearán un espacio para mostrarlos a la comunidad.
Por Stefanía Musso | LVSJ
En las tardes los años 60 y 70, los chicos se encontraban en las veredas para jugar con figuritas, canicas o autitos hasta que caía el sol.
En ese entonces, había una floreciente industria nacional del juguete y sus productos llegaban a cada rincón del país como es el caso del bazar de los Carignano, uno de los negocios más importantes de Freyre que ya festejó sus 87 años de trayectoria en esta comunidad. Esta familia nutría de juguetes a todo el pueblo y también a sus hijos Carlos, Raúl y Ricardo, quienes con el tiempo forjaron una pasión con estos productos que los unió toda la vida.
Hace cinco años, un nuevo plan de negocio hizo que desapareciera la juguetería del bazar y dedicar el espacio a otro rubro, pero los Carignano decidieron continuar con la colección de juguetes que habían iniciado en 2008. A esto se sumó que en 2020, la familia sufrió un duro golpe con el fallecimiento de Ricardo. Esta situación motivó que sus dos hermanos comenzaran con la idea de la creación de un museo, para exhibir las más de 200 piezas de colección.
Con 59 años, Carlos es un adulto con espíritu de niño. "Mi objetivo es armar un museo que nos planteamos junto a Raúl mi hermano, luego del fallecimiento de Ricardo el año pasado". Por el momento, parte de la colección está expuesta en el bazar de la familia en pleno centro de Freyre. Allí se pueden observar: casitas y autitos armados con rastis, un avión jumbo de los años 70, varios ejemplares del Topo Gigio, pero, además, autitos fabricados con masilla para circuito callejero
Los que jugaron
La pasión por los juguetes de los hermanos Carignano nació cuando el negocio familiar era también juguetería: "Nosotros crecimos con el bazar y más aun con los juguetes porque mi familia empezó a vender este tipo de productos en los años 60. Recuerdo que los vendedores venían con muestrarios de los juguetes en colectivos adaptados, como si fueran showrooms sobre ruedas, con los productos del momento".
Esa pasión de Carlos y sus hermanos se vio alentada por el valor que había al juego. "Nosotros somos una generación que jugamos muchísimo, pero también nos tocó vivir el auge de los juguetes entre las décadas del 70 y el 80. Los juguetes se regalaban solo en momentos especiales como cumpleaños, Día del Niño y Navidad. Eso les dio el valor extra", contó.

El mítico bazar de los Carignano en 1941.
Empezar la colección
Carlos comenzó la colección en 2008 juntando juguetes que eran de su propiedad y otros que quedaron de la época de la juguetería del bazar. Con el tiempo esas piezas se fueron convirtiendo en un verdadero tesoro de la infancia a la que se sumaron sus otros dos hermanos, Raúl y Ricardo: "Conseguimos álbumes de figuritas de la época, juguetes y luego, hice contacto con una persona que se dedica a la compra y venta de juguetes lo que nos permitió conseguir aquellos que consideramos importantes para tener".
Durante muchos años, la colección se detuvo, pero en 2019, Carlos retomó la adquisición de juguetes y amplio la cantidad de productos coleccionables: "Es mucho el valor que tienen estos juguetes, no solo económico sino sentimental. Las figuritas son muy importantes para mí porque me recuerda a la época en que jugábamos con otros chicos frente al negocio de casa. Era jugar hasta el final del día y dejar un colchón de sobrecitos vacíos".
Los juguetes de los años ´60 y ´70 son la gran
pasión de Carlos.
Lo lindo de jugar
Yoyo, bolitas, rastis; un universo de juguetes para crear y recrear. "En esos tiempos había mucha imaginación, mucha magia para jugar; algo que se perdió casi por completo. Creo que los chicos casi no juegan. De hecho, hace unos días vi un niño jugando con un camioncito y tierra; lo primero que pensé es que era un niño en extinción".
"Va a ser una satisfacción tener en exhibición los juguetes porque no sirve para nada tenerlos guardados en cajas como hasta ahora. Los juguetes fueron un símbolo en nuestra vida, grande o chico, casero o comprado, todos crecimos jugando. Yo siempre recalco todo lo que uno jugó y es una manera de recordar la infancia", concluyó.
