Los años en que el Covid cambió todo lo que encontró a su paso
:format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/Media/202106/Image83d2673a750d438583d1bdfc085e6f46.jpg)
Siguiendo el protocolo, las cruces blancas clavadas en la tierra representan a las víctimas del coronavirus en nuestra ciudad.
Por Ivana Acosta | LVSJ
Un día de enero caluroso y húmedo una máquina dibujó planicie donde había montículos y cruces, pero no era una calle ni tampoco un trabajo de construcción de la casa, se trataba del cementerio, aplanaban la tierra de ese lugar que por naturaleza es triste y no lo hacían en un espacio virgen sino uno santo.
Cierta mañana las cruces que ahí estaban se fueron y se generó un vacío difícil de comprender. Era como si no hubiera estado nadie enterrado allí. No había nada donde estaba esa cruz, el altar, una flor, las primeras lágrimas de dolor.
Seis meses después en el mismo lugar nos topamos con los mismos símbolos, pero ahora pintados de un blanco que casi ciega y contrastan con el negro de los números que identifican a alguien que desde hace poco tiempo o muchos años sepultado.
¿De dónde vinieron? Estos símbolos fueron confeccionados en el taller de herrería de la municipalidad y su función es la de identificar y numerar de acuerdo al registro del cementerio quienes son las personas que yacen en la tierra. Eso existía desde antes pero no se notaba y el paso del tiempo desdibujó la zona, es por eso que se pretende uniformar la identificación de tumbas de aquellos y aquellas enterrados en el suelo para que no queden en el olvido y sus familiares sepan que están a resguardo.

Imagen de un sector del cementerio municipal de San Francisco.
La pandemia trajo una leyenda urbana acerca de las cruces de ese lugar porque muchos creen que el blanco simboliza a una persona que tuvo covid, no obstante, esa es una verdad a medias tintas.
En este espacio al noreste del cementerio se encuentran entremezcladas las tumbas de quienes murieron por esta causa y que no fueron cremados, pero también en la tierra están los que no pueden costear esa suerte de alquiler anual por estar en un nicho o un panteón y muy excepcionalmente se coloca allí a un difunto que así lo solicitó él en vida o su familia.
Víctimas del covid
En enero de 2021 la Secretaría de Servicios Públicos dispuso dar una identificación única y común a todas las tumbas de personas enterradas en tierra que en general identifican todos los sepelios que la municipalidad hace a través de un pedido de la Dirección de Acción Social y ahora también por covid.
En San Francisco se registran 118 personas fallecidas en el Hospital J.B. Iturraspe y domiciliadas acá, restos que deben cremarse o enterrarse en tierra de acuerdo a las disposiciones del COE. Como se sabe las cenizas no necesariamente deben ir al cementerio y en el otro caso no existe un espacio determinado aparte, sino que están entremezclados.
"El tema de las cruces blancas surgió porque a fines de 2020 la Secretaría puso orden en un espacio que estaba desprolijo entonces se planteó colocar una cruz única de igual modelo. Hoy se ve una importante cantidad, pero faltan muchas más que son realizadas por mes en el taller de herrería municipal", especificó el coordinador y encargado del Cementerio Municipal, Omar Guettier.

Siguiendo el protocolo, las cruces blancas clavadas en la tierra representan a las víctimas del coronavirus en nuestra ciudad.
El hombre reconoció que aumentó el número de personas enterradas en tierra, pero fue a raíz del coronavirus, antes de eso media que se registraba era de 20 sepelios por año y en este sentido detalló: "Hasta el día de hoy (miércoles) incluyendo a las personas de 2020 y lo que va de 2021 tenemos 45 personas enterradas con covid en ese sector".
Ante este tipo de situaciones comentó que cuando el difunto llega al cementerio los riesgos de contagio son menores porque el protocolo inicia donde fallece la persona: "Se le realiza un tratamiento especial al cuerpo, lo sellan, se pone en una bolsa de cadáver, la empresa fúnebre lleva y cierra el ataúd para después desinfectarlo. Cuando llega acá los riesgos de contagio son menores, es más elevado por si alguno de los familiares está enfermo y no lo sabe".
En este momento se sepulta a la persona en la parte noreste viniendo desde la ciudad en la primera entrada hacia el norte.

Tumba en el cementerio de San Francisco.
En la necrópolis local el paisaje cambió rotundamente, antes no llamaba tanto la atención la gente que estaba en tierra, salvo para sus deudos, pero ahora el lugar ha sido revalorizado aun en la tristeza que supone. Por estos nuevos senderos el covid sigue cambiando de tal manera que siempre, aunque un día no sea pandemia se lo recuerde como la época en que cambió todo.
Esta realidad nos muestra una parte nueva del camposanto dentro de esa misma zona a la que todos llamamos así y plaga el horizonte de cruces blancas compaginadas con pequeños altares y flores frescas puestas en el suelo tan profundo como si su raíz pudiera traer a la persona de nuevo a este mundo.
