Universidad
Loana Magario: “Los jóvenes tenemos que seguir cuestionándonos y participando”
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Con 22 años, oriunda de La Francia y presidenta del Centro de Estudiantes de Derecho de la UNC, representa a una nueva generación de militantes universitarios. Habló sobre el valor de la universidad pública, las demandas actuales de los estudiantes, el impacto de la crisis económica, las críticas a la política estudiantil y la mirada particular que aporta quienes llegan desde el interior.
La militancia estudiantil atraviesa una etapa de transformaciones, debates y desafíos en las universidades argentinas. En un contexto marcado por la discusión sobre el financiamiento de la educación superior, las dificultades económicas que enfrentan miles de estudiantes y los cambios tecnológicos que impactan en las profesiones, los centros de estudiantes vuelven a ocupar un lugar central dentro de la vida universitaria.
En ese escenario, Loana Magalí Magario, de 22 años, se convirtió recientemente en presidenta del Centro de Estudiantes de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC). Oriunda de La Francia, cursa cuarto año de Abogacía, trabaja en el Poder Judicial de Córdoba y forma parte de Franja Morada, agrupación que se impuso en las últimas elecciones estudiantiles.
Su historia está atravesada por una experiencia común para muchos jóvenes del interior: dejar su pueblo para instalarse en una gran ciudad con el objetivo de acceder a una carrera universitaria. Esa vivencia, asegura, moldeó gran parte de su visión sobre la educación pública y sobre el rol que cumplen las organizaciones estudiantiles.
“Yo creo que entendí más que nadie el sacrificio que conlleva acceder a la educación superior. Yo me mudé a la ciudad con 17 años, con un esfuerzo inmenso de mi familia, de mis dos padres para sostener mis estudios universitarios. Sé lo que es insertarse en la vida universitaria viniendo por ahí de un pueblito tan chiquito”, relató a LA VOZ DE SAN JUSTO.
Fue precisamente en ese proceso de adaptación donde descubrió la política universitaria. “Ahí me topo con Franja; en mi pueblo no tenía centro de estudiantes. Ahí descubrí lo que es la política universitaria”, recordó.
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La joven explicó que su acercamiento a la militancia se produjo recién cuando ya había avanzado en la carrera. “Me sumé en segundo o tercer año de la carrera. Me encantó porque en la política estudiantil encontré un espacio para hacer oír mi voz. Siempre me consideré una joven muy proactiva. Siempre participé del Modelo de Naciones Unidas y de otros espacios de debate”.
Esa participación encontró un canal de expresión en la actividad gremial universitaria. “Siempre tuve como esa vocación de servicio y Franja Morada fue como mi contenedor para desenvolver toda esa proactividad que yo tenía y no sabía dónde desembocarla. Por ahí no me sentí identificada quizás con algún partido político actual. Y en la política universitaria encontré mi lucha”, afirmó.
Lejos de reducir la actividad de los centros de estudiantes a las campañas electorales o las discusiones partidarias, Magario reivindica una función cotidiana vinculada al acompañamiento de los alumnos. “Para mí, lo principal, el centro de estudiantes es esa parte humana que por ahí la facultad, una universidad tan grande, pierde. El centro de estudiantes está para acompañarte con una sonrisa cuando te recibís, cuando se te cae una materia y estás muy angustiado. Para mí, ese es el principal funcionamiento. Acompañar, contener y guiar”.
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La dirigente estudiantil sostiene que hoy las preocupaciones de los alumnos de Derecho están concentradas en cuestiones concretas que impactan directamente en la experiencia académica. “Hoy en día el principal problema que tenemos en la agenda estudiantil es la falta de espacios de uso común en la facultad. Nosotros venimos de una gestión de casi 30 años de desidia y hay un trabajo muy importante y activo del centro de estudiantes para recuperar muchos espacios”.
A esa demanda se suma la necesidad de actualizar contenidos y modalidades de enseñanza. “También está en la agenda la modificación de un plan de estudios. Nosotros estamos con un plan de estudios de 26 años donde nos faltan muchos temas de prioridad como la utilización de la inteligencia artificial, una mirada muchísimo más práctica para las exigencias del siglo XXI”.
Según explicó, esas inquietudes fueron el eje de la última campaña electoral. “Nuestras propuestas puntualmente giraban en torno a tres cuestiones: un portal digital de trámites para los estudiantes que cursamos en el turno noche, la modificación del plan de estudios y también más espacios de uso común”.
Magario aseguró que esas demandas fueron planteadas a las autoridades universitarias y que encontraron receptividad: “Nosotros logramos el compromiso del decano Carlos Toselli y de John Boretto, el rector de la UNC, de atender estas demandas y exigencias estudiantiles”.
El debate sobre la universidad pública ocupa un lugar central en la agenda estudiantil. En los últimos años, las movilizaciones por el presupuesto universitario reactivaron discusiones sobre el financiamiento, la calidad educativa y el acceso a los estudios superiores.
Para Magario, la defensa de la universidad pública trasciende cualquier pertenencia partidaria. “Yo considero que la militancia, la actividad política estudiantil, es fundamental y es esencial. Yo creo que la universidad pública nos iguala y es una generadora de oportunidades, por lo tanto creo que es una causa muy noble”.
En ese sentido recordó la participación de su agrupación en las movilizaciones realizadas en defensa de la educación superior. “En cada marcha que se ha dado por la defensa de la educación pública, como agrupación estudiantil desde la Franja hemos estado”.
Sin embargo, considera que la participación no debe limitarse a quienes integran organizaciones políticas. “Yo creo que los jóvenes tenemos que seguir cuestionándonos, tenemos que seguir estando con un rol activo en la sociedad y en las problemáticas que hay. Para mí todos los estudiantes debemos tener nuestra propia opinión, sea a través de una agrupación estudiantil o no”.
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La política universitaria suele recibir cuestionamientos de quienes consideran que las agrupaciones trasladan disputas partidarias a las facultades. Frente a esas críticas, Magario sostiene que la mejor respuesta es promover la participación y el debate. “Los jóvenes tenemos que seguir cuestionándonos”, insistió. Y agregó que resulta importante que cada estudiante pueda formar una opinión propia sobre temas como “el financiamiento a la ley universitaria”.
La dirigente también observa una fuerte participación política entre los estudiantes: “Yo creo que el estudiante de Derecho es muy proactivo, es muy curioso. La abogacía misma y nuestra profesión nos demanda tener siempre una mirada crítica hacia el rol de los poderes, la división de poderes y la labor parlamentaria del Congreso”.
Otro de los temas que atraviesa la realidad universitaria es la situación económica. Según Magario, durante el último año se observó un crecimiento significativo de la matrícula en horarios nocturnos. “La lectura particularmente que hacemos este año es que notamos en el ingreso que el turno noche creció muchísimo y que eso decanta en que si vos tenés más estudiantes cursando en la noche, eso significa que están trabajando”.
La situación económica, explicó, también está detrás de varios de los reclamos impulsados desde el Centro de Estudiantes. “Este pedido de los espacios comunes tiene un poco que ver con eso, de chicos que tienen que permanecer más tiempo o no tienen lugar donde estudiar”.
Incluso recordó que uno de los ejes de campaña fue justamente mejorar las condiciones de permanencia en la facultad: “Nuestro eslogan fue ‘una facu más habitable’”.
La modalidad híbrida aparece además como una herramienta para acompañar a quienes trabajan o enfrentan dificultades para sostener su cursado. Magario destacó además una experiencia reciente vinculada al acceso de estudiantes del interior. “Este año la Facultad de Derecho tuvo la primera cohorte de ingresantes donde más de 150 estudiantes pudieron acceder a la educación superior sin la necesidad de tener que mudarse a la ciudad de Córdoba como me pasó a mí hace unos años atrás”.
La problemática del egreso es otra de las discusiones que hoy atraviesan a las universidades. En Derecho, señaló, el promedio para completar la carrera se ubica en una década. “La realidad es que el promedio de egreso en la Facultad de Derecho son 10 años”.
Entre las causas mencionó las dificultades económicas y también aspectos estructurales de la carrera.“El problema de la Facultad de Derecho es que tenemos un sistema de correlativas muy hostiles”.
En ese marco destacó una modificación impulsada durante el último año. “Pudimos impulsar un proyecto donde se modificaron y flexibilizaron y eliminamos más de 10 correlativas”.
La experiencia de vivir lejos de su localidad de origen sigue marcando su mirada sobre la representación estudiantil. Para ella, hacer política desde una identidad construida en el interior implica comprender de cerca los obstáculos económicos, emocionales y académicos que enfrentan miles de jóvenes al llegar a Córdoba.
Por eso, cuando le preguntan qué consejo le daría a quienes recién comienzan la carrera, vuelve a poner el foco en la construcción de vínculos. “Lo primero que le diría a un joven que recién empieza es que no se asuste por los libros y lo segundo que le diría es que se acerque al centro de estudiantes”.
Y concluyó: “Que se anime a preguntar y que interactúe. Yo creo que es fundamental en esta carrera y en la vida universitaria misma construir lazos y vínculos que van a ser tu red de contención en esos momentos de ansiedad y angustia previo a un parcial o un final”.
