Lo que ya no debe ser
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La detención, en su majestuosa residencia, del cabecilla de la organización que regentea "La Salada", permite abrigar la esperanza de que, por lo menos en este tema, parezca haberse abandonado aquello de no ser nada. O de no hacer nada, para más precisión.
Los operativos de las fuerzas de seguridad que permitieron la detención de los principales cabecillas de una verdadera mafia vinculada al comercio ilegal y a la extorsión, tuvieron numerosas repercusiones. No podía ser de otra manera, puesto que es resonante la detención, en su majestuosa residencia, del cabecilla de la organización que regentea "La Salada", feria calificada por la Unión Europea como el"emblema mundial del comercio y la producción de mercadería falsificada".
La detención de los personajes que se movieron por años con total impunidad incluyó resistencia a punta de escopeta, así como también el secuestro de armas de grueso calibre. Del allanamiento a la principal feria ubicada en el partido bonaerense de Lomas de Zamora dieron como resultado el descubrimiento de al menos 9 cajas fuertes ocultas-que tenían paredes y puertas falsas, por lo que debieron cortar- donde se habría hallado una millonaria suma de dinero.
Más del 80 por ciento de la mercadería que por allí pasa es consecuencia del comercio pirata. Y de la falsificación de marcas, la evasión impositiva, el trabajo esclavo, la violencia como método de amedrentamiento y la extorsión económica hacia los más pobres. Pero al mismo tiempo, a pesar de la ilegalidad permanente en la que se desenvuelve, fue aprovechada por la dirigencia política para arriar agua a su molino y por miles de comerciantes de todo el país que se surtían allí y luego revendían productos falsos como originales. Tirar la primera piedra será complicado para muchos sectores si este proceso continúa brindando novedades.
Hasta los operativos del pasado miércoles era una constante que no existía ninguna intención para prestar atención y ajustar a la ley a este "reino de lo trucho", tal como se lo calificó en esta columna hace al menos tres años. En aquella ocasión se expresó: "Nadie hace nada al respecto quizás por no tener intención de pagar el costo político que significa romper una cadena comercial fuera de la ley pero de la que viven centenares de familias de humilde condición. Porque todo el mundo sabe del origen ilegal de las mercaderías. Y quien vive en esta geografía del sur conoce también el significado que el habla argentino le ha dado a la palabra "trucho".
Durante décadas la marginalidad y la acción fuera del marco de la ley dominaron la escena en "La Salada", permitiendo además la multiplicación y proliferación de ferias similares en todo el país, con las consecuencias sociales, económicas y culturales que esto ha generado.
Serás lo que debas ser o no serás nada, enseñó el Padre de la Patria. Quizás todavía no sabemos qué debemos ser. Pero es posible que hayamos comenzado a comprender lo que ya no debe ser. Los hechos recientes permiten abrigar la esperanza de que, por lo menos en este tema, parezca haberse abandonado aquello de no ser nada. O de no hacer nada, para más precisión.
