“Lo que más quiero es volver a trabajar en la cancha”
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Aseguró el preparador físico de los "Halcones Rojos", Daniel Pérez, que hace más de 20 años que está vinculado laboralmente y afectivamente con San Isidro. El "profe" contó lo que significa la institución de calle Corrientes en su vida y lo mucho que echa de menos el día a día en el club en este tiempo de aislamiento social. Además, en el plano personal, valoró el tiempo compartido en familia.
Más de dos décadas de dedicación y profesionalismo unen a Daniel Pérez con el Club Atlético San Isidro. El preparador físico de los "Halcones Rojos", en la Liga Argentina de básquetbol, habló de su presente personal y laboral en esta época de aislamiento social por el Covid-19 y subrayó: "Lo que más quiero es volver a trabajar en la cancha, que es donde más cómodo me siento"
Echando de menos el día a día en la institución de calle Corrientes, Pérez -en diálogo con LA VOZ DE SAN JUSTO- también confesó: "No poder ir al club es algo que se extraña mucho", haciendo alusión al parate que sufren los deportes colectivos desde marzo por la pandemia de coronavirus que está afectando a nuestro país y el mundo.
El popular "Dani" Pérez tiene dos hijos varones: Ignacio (de 22 años) y Mateo (de 11) que desde que eran muy pequeños comenzaron a picar la pelota y tirar al aro en la cancha del estadio "Severo Robledo", siendo esta una clara muestra de que su familia lleva los colores rojo y blanco en la sangre. "San Isidro significa mucho para mí ya que es un club que me permitió desarrollarme profesionalmente, y si hoy por hoy la gente del ambiente del básquet me conoce, es por lo que pude hacer en el club a lo largo de estos años, en los cuales me brindé al máximo. Trabajé en todas las categorías, ya que me inicié en Mosquitos y llegué a dirigir la Primera en la Liga Provincial. También fui asistente y ahora preparador físico, la verdad que hice de todo", puntualizó.

Contando un poco cómo es su tarea en el "Santo", comentó: "Te diría que haciendo una vida normal, sacando este tiempo de cuarentena, paso más tiempo en el club que en mi casa. A las 10 de la mañana ya estoy en San Isidro hasta aproximadamente las 13, y después a la tarde, desde las 17.30 hasta las 22.30 o 23, dependiendo de la hora en la que terminamos el entrenamiento con el equipo de Liga Argentina".
"La verdad que no poder ir a San Isidro es algo que se extraña mucho. Estar en el club y poder practicar con los chicos, ya sea en la categoría en la que soy entrenador (la división U15), como también ir antes para preparar los entrenamientos, circuitos y materiales del plantel profesional de Primera División son cosas que se echan de menos", aseguró.
"Lo que más quiero como preparador físico es volver a trabajar en la cancha, que es donde más cómodo me siento", reconoció.
La suspensión de la Liga Argentina
Con respecto a la detención del torneo de la segunda división del básquet nacional, el "PF" de 50 años consideró que "es algo que no daba para más, hubo mucha incertidumbre durante mucho tiempo y toda la espera iba en detrimento de la economía de los clubes. Además, a los jugadores después de estar tanto tiempo parados, más allá de que cada uno entrenaba en su casa, les iba a costar retornar a las canchas. Volver a jugar la Liga Argentina después de meses de parate, y sin público, realmente era algo que los clubes no podían afrontar por el alto costo que genera. Por eso, me pareció acertada la decisión de suspender la competencia".
En tanto, admitió: "Me quedé con muchísimas ganas de disputar los play off para ver que pasaba ya que el equipo estaba para más. Considero que San Isidro tenía un plantel con mucha jerarquía y no nos merecíamos estar en la séptima posición de la Conferencia Norte, pero bueno, el torneo se fue dando así y tuvimos que afrontar varias lesiones desde el comienzo de la Liga Argentina y entonces el equipo fue mutando".

Cuando fue consultado sobre la diferencia entre el plantel que llegó a la final por el ascenso contra Platense y el de la última temporada, analizó que "este último equipo era distinto ya que el año pasado teníamos chicos más jóvenes y jugábamos a otra cosa, apostando a las transiciones, tratando de hacer goles rápidos y presionando en toda la cancha. En cambio, el que compitió la edición 2019/2020 de la Liga Argentina fue diseñado distinto, con gente de más experiencia y teníamos gol en todas las posiciones, entonces por ahí no hicimos un básquet vertiginoso ya que moviendo la pelota íbamos a encontrar más ventajas".
"Quiero destacar que para mí cada temporada de Liga Argentina que se inicia es un nuevo desafío, la vivo con mucha responsabilidad y con la misma ilusión que la primera. Sé que con una buena preparación física los jugadores van estar bien para cuando el entrenador los necesite", argumentó.
Su día a día en la cuarentena
"Durante la cuarentena pasé por distintos estadíos, al principio estuve entrenando mucho con mi familia y mandando constantemente trabajos al colegio. Y después estuve un mes en cama, ya que me agarró muy fuerte el dengue", aseveró.
A la vez, subrayó que "muchas veces uno no se da cuenta del valor de la familia y de la gente que está cerca de uno porque está todo el día 'enchufado a dos mil' y la verdad que este tiempo te ayuda a reflexionar y bajar un cambio para estar con los pies sobre la tierra".

"Más allá de la enfermedad que padecí, estuve siempre en contacto con los chicos del club y los del colegio. Esta es una etapa en la cual aprovechás para estar mucho más tiempo en familia y compartir más cosas. Aproveché también para estudiar y perfeccionarme, participé de muchísimos Zoom, tanto como invitado, en los que se hicieron de Liga Nacional y de Liga Argentina, y también tuve que disertar en dos, para un grupo de entrenadores de Santa Fe", detalló.
"También leo mucho, no solo de entrenamientos sino también de otras cosas, y así voy armando mi día, tratando de pasar el tiempo de la mejor manera, esperando que esto pase pronto", dijo el "profe" de San Isidro.
Por último, Pérez expresó: "Creo las medidas que tomó el Gobierno fueron las acertadas ya que este virus es algo totalmente desconocido y por eso se trató de resguardar la salud de la población. Lo que pasa es que acá en San Francisco, al estar alejados de las grandes urbes, y ya no haber más casos, el tiempo de espera se hace cada vez más largo y todo esto dañó muchísimo a los clubes, que viven de los socios y de los auspiciantes, entonces al no haber actividad eso se corta y se recauda muy poco. Pero bueno, como dicen los dirigentes políticos, primero está la salud, después veremos cómo salimos de esto".

