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Llegó a la casa del abuelo, enfureció y lo mató: el crimen conmociona a Córdoba
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Es la principal hipótesis sobre la que trabaja la Justicia. El nieto de la víctima quedó detenido e imputado de homicidio simple. Había asistido a un hospital para recibir curaciones y confesó el hecho.
José Luis Zárate, un jubilado de 84 años, fue asesinado a golpes este jueves en su domicilio de Villa El Libertador, en la zona sur de la ciudad de Córdoba, luego de recibir la visita de su nieto, que tras el crimen confesó haber protagonizado el hecho de violencia.
Según las primeras investigaciones, alrededor de las 16, Zárate se encontraba en su domicilio de la calle Vicente Forestieri al 4889, cuando su nieto, de 25 años de edad, tocó la puerta de entrada.
Los pesquisas sostienen que la visita comenzó a entablar una fuerte discusión con el dueño de casa. Al cabo de algunos minutos, el victimario habría tomado una silla para golpear en la cabeza a su pariente.
Ensangrentado, el joven caminó por las calles de la barriada hasta llegar al hospital Príncipe de Asturias, de Villa El Libertador, según fuentes oficiales. Allí pidió asistencia médica.
La sorpresa de los médicos no tardó en llegar: “Maté a mi abuelo. Lo dejé tirado en su casa”, habría mencionado.
La confesión derivó en la intervención y la constatación del hecho por parte de la Policía, que se trasladó hasta la vivienda de Zárate y halló el cuerpo sin vida del jubilado.
El joven (se reserva su identidad) fue imputado por el fiscal de la causa, Victor Hugo Chiapero, por el presunto delito de homicidio simple. Permanecerá detenido y podría ser trasladado a la cárcel de Bouwer en las próximas horas.
No obstante, en Tribunales 2 se habla de “un caso complejo” y no se descarta que el ataque pueda haber derivado de una cadena de actos violentos entre ambas partes.
El crimen del abuelo en Villa El Libertador
Zárate no vivía con su nieto. Tampoco esperaba —según los primeros indicios que acumula la causa— su visita.
De acuerdo a la reconstrucción que realizaron los pesquisas a partir de testimonios, el joven llegó encolerizado hasta la vivienda donde se consumó el horror. “Golpeó fuerte la puerta. Venía a los gritos”, comentaron fuentes del caso.
El jubilado abrió la puerta e hizo pasar a su nieto. Los gritos se aplacaron.
Según la información proveniente de fuentes investigativas, el joven padecería algún tipo de condición psiquiátrica. “Estaba atravesando un brote de furia”, explican los comisionados.
Lo cierto es que no se sabe a ciencia cierta lo que ocurrió dentro de la vivienda.
Pasó una hora, aproximadamente, hasta que el presunto victimario se presentó en la sala de espera del hospital ubicado a pocas cuadras del lugar del hecho. El reloj marcaba las 17.30.
Los médicos habrían observado en el joven heridas evidentes. “Había sangre en su cuerpo y mostraba signos de dolor, aunque no se sabe aún si fueron autoinfligidas”, agregaron los pesquisas.
Cuando el joven rompió el silencio y dijo que había matado a su pariente, todo se precipitó y dejó de ser un simple paciente para ser un detenido, tras la intervención de Chiapero.
Si bien el fiscal mantiene un estricto silencio ante el caso, trascendió que a las pocas horas se dictaminó la imputación que derivó en la detención del sospechoso.
Antecedentes de violencia: el desafío de la fiscalía
No se encuentra, al menos hasta ahora, un antecedente de violencia que haya sido efectivamente denunciado ante las autoridades: ni contra el joven, ni contra el jubilado.
Pero los investigadores ya trabajan sobre algunas líneas que, invariablemente, dejan al trasluz una potencial seguidilla de hechos violentos que podrían haber derivado en este este funesto desenlace.
Si bien aún todo es materia de investigación, abundan por esta hora testimonios sombríos sobre cómo habría sido la relación vincular entre el abuelo, su nieto y algunos otros miembros de la misma familia. Así lo aseguran fuentes investigativas.
Incluso los mismos pesquisas ya encendieron algunas alarmas vinculadas a potenciales actos de abuso sexual intrafamiliar, presunciones que fueron tajantemente rechazados desde el entorno más próximo de la víctima.
No obstante, en la fiscalía no descartan ninguna hipótesis.
En el domicilio del jubilado reina el dolor y el desconcierto. En las últimas horas, su círculo familiar más íntimo se encontraba esperando la entrega de los restos para poder continuar con el duelo.
Zárate vivía acompañado de la esposa, quien había festejado el cumpleaños el miércoles por la noche en la vivienda familiar. El matrimonio residía en ese mismo domicilio hace por lo menos cinco décadas.
Sin embargo, fuentes con acceso a la causa explicaron que dentro del círculo familiar había disidencias. La mamá del joven acusado ahora de haber matado al abuelo, era la hija de la víctima y había fallecido hace más de un año.
Si bien no se sabe a ciencia cierta por qué se encontraban distanciados, la facción de la cual es pariente directo el victimario no tiene vínculo frecuente con Zárate ni su esposa.
“Algo sucedió entre ellos y será materia de investigación”, detallaron los investigadores.
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